Coged las rosas mientras podáis;
veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta.


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18/1/19

D.O. DE 1.948 Y DE 1950

















NORMAS EN DIARIOS OFICIALES SOBRE CABALLOS PARTICULARES

Facilitado por el Coronel Juan Valenzuela Poblaciones


Juan Valenzuela  montando a Ebano.




El artículo 29 del Régimen interior  de los Cuerpos, redactado en la forma que se consigna en la O:C: del 23 de Octubre de 1896 (O.C.n 287),se entenderá aclarado en el sentido de que para que por este Ministerio pueda autorizarse a los Jefes y Oficiales que lo desee, montarse reglamentariamente por su cuenta en caballos de su propiedad, será condición indispensable que los caballos tengan la edad mínima de 5 años, salvo si se trata de Pura Sangre, los cuales por sus condiciones especiales podrán ser montados a los cuatro años. -Madrid, 30 de Abril de 1948.-

La Orden Circular de fecha 30 de Abril de 1948 (D.O. n 99), que señala las edades que han de tener los caballos de propiedad particular para ser montados por Jefes y Oficiales se considerará ampliada, en el sentido que la Jefatura de Cría Caballar y Remonta previo informe de los Organismos técnicos competentes,, podrá autorizar a los Jefes y Oficiales que sean plazas montadas y que lo soliciten a montarse reglamentariamente en caballos de tres años de su propiedad, siempre que sean precisamente pura sangre, así como también los cruzados que tengan cumplidos los los cuatro años, y que durante el año hayan tomado parte en alguna carrera de Hipódromos Nacionales, demostrando satisfactoriamente su actitud, comprometiéndose los Jefes y Oficiales interesados a continuar desde dicha fecha a tomar parte en las carreras civiles y militares que se celebren en el año con los referidos caballos. Si por enfermedad del jinete o caballo u otra causa imprevista no pudiera caer en Hipódromos, lo comunicarán seguidamente a la Jefatura de Cría Caballar y Remonta, expresando las causas, por su resolución.-Madrid 16 de Febrero de 1950.





La O:C: de 26 de Octubre de 1896 (C.L. n 287), y la de 16 de febrero de 1950 (D.O. n 40), que concede autorización para montarse reglamentariamente en caballos d su propiedad a los Jefes y Oficiales del Ejército que sean plazas montadas se hacen extensivas también para aquellos Jefes y Oficiales que no teniendo caballos de plantillas asignados en sus destinos deseen hacerlo por su cuenta, en las condiciones siguientes:
    1* Se autorizará a montarse en caballos de propiedad particular siempre que el solicitante acredite que el caballo en que pretende montarse reune condiciones para alguna de las especialidades de carreras, concurso, polo y doma.
    2*El Jefe u Oficial que se monte en estas condiciones queda obligado a presentarlo personalmente, dentro del año, por lo menos, en tres competiciones Hípicas y en las condiciones que se especifican en la norma primera. Cualquier cambio de monta no autorizado por este Ministerio, será causa suficiente para desmontarlo automáticamente.
    3* Dichos caballos serán destinados, para efectos de racionamiento, a la unidad a que pertenezca el solicitante si tiene plantilla de ganado y al Deposito Central de Remonta  o sus destacamentos si dichas unidades no las tienen, quedando agregados en su caso a los Cuerpos más inmediatos de las Planas Mayores de dichos Centros.
    4* Los que soliciten esta autorización han de acreditar, mediante declaración jurada, que el caballo en que desea montarse es de su exclusiva propiedad, 30 de Noviembre de 1950.



ENTRE COPA Y COPA



Chevi Sr.

17/1/19

OTRA FORMA DE MONTAR














OTRA FORMA DE MONTAR




Oveja





Jirafa


Llama




Oso



Camello





Vaca


Búfalo


Tortuga


Elefante
Elefante




Avestruz


Cebra


León


Hipopótamo






Cristina Fdez de Valderrama Alonso


10/1/19

RAÍCES HISTÓRICAS DE LOS CAPELLANES EN LAS F.A.S.















RAÍCES HISTÓRICAS DE LA PASTORAL CON LOS MILITARES



Emblema del Arzobispado Castrense

El Arzobispado Castrense de España, del cual el Arzobispo Castrense es Obispo propio, tiene unas raíces históricas tan antiguas como el mismo Ejército y su razón de ser en la solicitud que siempre ha tenido la Iglesia por ofrecer asistencia Espiritual a los Militares. En efecto, estos constituyen un grupo Social que, por la naturaleza de su estado y por las condiciones peculiares de su vida, necesitan una concreta y específica forma de asistencia Espiritual. Esto ha sido siempre así. El mismo Concilio Vaticano II, en la Constitución “Christus Dominus”, habla de la especial solicitud que se debe tener por el cuidado Espiritual de los Soldados (C.D., 43).

La historia medieval recoge la presencia del Sacerdote que asistía religiosamente a las Tropas. La asistencia era circunstancial porque los Ejércitos no eran permanentes. Al hacerse estos permanentes, surge el Soldado profesional, habitualmente separado de su Diócesis. Es entonces cuando el Sacerdote se verá incorporado de manera definitiva a la Milicia. En 1532, al organizarse los famosos TERCIOS ESPAÑOLES encontramos al Sacerdote que vivía en su Tercio y lo acompañaba a todas partes, aunque sin estar adscrito a una Organización o Jurisdicción Eclesiástica peculiar para el ámbito Militar.



El Sacerdote en los Tercios españoles


La Jurisdicción Eclesiástica específicamente Castrense y exenta existe en España desde la primera mitad del siglo XVII. Se rige por Breves Pontificios que progresivamente van determinando esta jurisdicción. En 1645 el Papa Inocencio X concede a los Vicarios del Ejército, Jurisdicción sobre los Capellanes en quienes delegaba sus facultades y sobre los Militares que estuvieran fuera de sus respectivas Diócesis y por el tiempo que durasen las guerras.

En 1705 se creaba un Vicariato único para todos los Ejércitos españoles. Fue nombrado primer Vicario General de todos los Ejércitos Don Carlos de Borja y Centellas, ya Patriarca de las Indias. En 1736 el Papa Clemente XII extiende la jurisdicción del Vicario General Castrense a todo tiempo, en guerra y paz.

El Rey Carlos III realizó una profunda reorganización del Ejército y la Marina que afectó también al Vicariato. Solicitó de la Santa Sede un nuevo Breve por el que se delegasen todas las facultades jurisdiccionales de una manera directa al Patriarca de las Indias. Acogió benignamente esta súplica el Papa Clemente XIII en un Breve de 10 de marzo de 1762, en conformidad con la petición del Rey, unía el Vicariato con el Patriarcado. A partir de esta fecha, todos de la misma dignidad ostentarán el título de Patriarca unido al de Vicario General Castrense. Así ininterrumpidamente, hasta 1933. Además declaraba súbditos de la jurisdicción Castrense “a cuantos militares bajo la Bandera del Rey Católico por mar o por tierra, y viviesen del sueldo o estipendio militar, así como a todos los que, por legítima causa los siguiesen”.


Otras épocas históricas, entre las que más brillan están, sin duda, las de los 6 Capellanes que en guerras de Ultramar o en África se ganaron, por méritos propios, la CRUZ LAUREADA DE SAN FERNANDO; y otros muchos, en otras contiendas, la COLECTIVA, entre otras.



Sucesivos Breves siguieron completando las facultades hasta dejar claro que la Jurisdicción Castrense la ejercía el Vicario General. Este gozaba de facultades casi tan amplias como los Obispos Diocesanos.

La Jurisdicción Castrense, aunque sufriendo los avatares ocasionados por los cambios políticos-militares, persistirá hasta 1932. En 1931, el Gobierno de la República restringió primero el Servicio Religioso Castrense, y definitivamente lo suprimió por Ley de 30 de junio de 1932. Poco después muere Don Ramón Pérez Rodríguez, Obispo Castrense y Patriarca de las Indias. Y el 30 de marzo de 1933 el Nuncio Apostólico de Su Santidad declaró extinguido el Breve de 11 de Abril de 1926; y la Jurisdicción Eclesiástica Castrense cesó durante varios años.

Durante la guerra civil de 1936-39, en la zona regida por el General Franco, se habilita de nuevo el Servicio Religioso con algunos de los Capellanes que en su día habían sido disueltos y otros muchos Sacerdotes. El entonces Arzobispo de Toledo, Cardenal Gomá, comisionado por la Santa Sede, organiza interinamente la asistencia religiosa, y actúa como Delegado Pontificio.



El Padre Huidobro, Jesuita, fue Caballero Legionario y Capellán de La Legión muerto en el Frente de batalla en la Carretera de la Coruña


Acompañaba a los Legionarios en la línea de batalla, atendía espiritualmente a todos los caídos fueran del bando que fuesen, y les daba la extremaunción; auténticas acciones de santidad y valentía, por las que finalmente le alcanzaron los disparos y entregó su vida en Acto de Servicio a Dios en el frente de Madrid el día 11 de abril de 1937 alcanzado por un proyectil ruso con tan solo 34 años.

Al finalizar la guerra civil se reorganizó paulatinamente el Servicio Religioso Castrense.

En julio de 1940 por Ley se restablece el Cuerpo Eclesiástico del Ejército. En agosto muere el Cardenal Gomá y la Santa Sede otorga a Don Gregorio Modrego, entonces Obispo Auxiliar de Toledo, las facultades de que gozaba el Cardenal acerca del Clero Castrense. Un Decreto del Gobierno de 1941 establecía las provisiones de personal del Cuerpo Eclesiástico de la Armada, el cual quedaba organizado por Ley en 1945. Otra Ley del mismo año creaba el Cuerpo Eclesiástico del Aire. A cada uno de estos Cuerpos se les dotó de reglamentos provisionales.

En 1950 se restablece la Jurisdicción Eclesiástica Castrense en su sentido pleno, en virtud del Convenio firmado en Roma (5-8-1950) entre la Santa Sede y el Estado Español. Dicho Convenio fue asumido y ratificado por el concordato de 1953. En marzo de 1951 Pío XII elevó el Vicariato Castrense a dignidad Arzobispal y otorgó la Jurisdicción Eclesiástica Castrense a Don Luis Alonso Muñoyerro, anteriormente Obispo de Sigüenza. En este período hay que destacar el decidido impulso que dio la Santa Sede a la Pastoral Castrense con la promulgación de la Instrucción “Solemne Semper” (23-4-1951), normativa de carácter universal que propició la creación y orientación de Vicariatos Castrenses en bastantes naciones.




Don Luis Alonso Muñoyerro, Arzobispo Vicario Castrense



Finalmente, el 3 de enero de 1979 se establece entre la Santa Sede y el Estado Español un nuevo Acuerdo sobre la “Asistencia Religiosa a las Fuerzas Armadas y Servicio Militar de Clérigos y Religiosos”, que está en vigencia actualmente.

Desde que se constituyó la Jurisdicción Castrense única hasta el actual Arzobispo Castrense, Don Juan del Río Martín, han ocupado el cargo de Ordinarios Castrense, treinta y cuatro prelados. De estos, diez fueron Cardenales y dieciocho ostentaron el título de Patriarca de las Indias Occidentales, a partir del Breve de Clemente XIII (10.3.1762), que unió Título y Cargo en una sola persona. Algunos ejercieron también el cargo de Capellán Mayor de Palacio. En este caso se trataba de dos Jurisdicciones distintas: una la Castrense, otra la Palatina. En algún caso, simultanearon el cargo de Vicario General Castrense con una Diócesis territorial.



D. JUAN DEL RÍO MARTÍN. Obispo español, actualmente Arzobispo Castrense de España

Nombrado Obispo de Asidonia-Jerez el 29 de junio de 2000, fue Ordenado en la Catedral de Jerez de la Frontera el 23 de septiembre, y el 30 de junio de 2008, recibe el nombramiento de Arzobispo Castrense de España. Toma posesión el 27 de septiembre de 2008.

LA TRANSFORMACIÓN POR LA SANTA SEDE DEL VICARIATO GENERAL CASTRENSE 

Tradicionalmente la asistencia religiosa a los Ejércitos, regulada por una Normativa Eclesial y una Reglamentación civil, se ha realizado a través de una estructura Eclesial: el Vicariato Castrense. Este se transforma, en virtud de la Constitución Apostólica del Papa Juan Pablo II “Spirituali Militum Curae” (21-4-1986), en “Ordinariato Castrense o Arzobispado Castrense”.

Sus Estatutos, recogen los contenidos del Acuerdo entre la Santa Sede y el Estado Español de 3 de enero de 1979 sobre la Asistencia Religiosa a las Fuerzas Armadas. Con la Ley reguladora del Personal Militar de 1989, el Cuerpo Eclesiástico Militar se declaró a extinguir en las Fuerzas Armadas. Por el Real Decreto 1145/1990 de septiembre, se crea el Servicio de Asistencia Religiosa a las Fuerzas Armadas.

Según la nueva normativa, los antiguamente denominados Vicariatos Castrenses se transforman en Circunscripciones Eclesiásticas asimiladas en todo jurídicamente a las Diócesis territoriales. Esta transformación tiene su origen en el Concilio Vaticano II.

Estos principios Doctrinales fueron recogidos en el Código de Derecho Canónico de 1983 (Cfr. C. 368, 369 y 372).

REALES ORDENANZAS DEL EJÉRCITO DE TIERRA.

TRATADO SEGUNDO.

Del Régimen Interior.

TÍTULO X.

De las asistencias religiosa y sanitaria.

DE LA ASISTENCIA RELIGIOSA.

Artículo 236.
Prestarán a los Capellanes y a los demás Ministros autorizados, el apoyo que precisen para el desempeño de sus funciones, y respetarán, y harán respetar, su derecho y su deber de mantener el secreto de lo que no pueden revelar por razón de su Ministerio.

Artículo 237.
Los actos religiosos de culto o de formación y las reuniones de miembros de Iglesias, Confesiones o Comunidades religiosas legalmente reconocidas, que se celebren dentro de las Bases y Acuartelamientos, se ajustarán a las disposiciones generales sobre reuniones en Recintos militares. La autorización correspondiente podrá concederse de manera general para actos que se celebren con periodicidad.

Artículo 238.
Los miembros del Ejército recibirán Asistencia religiosa de los Capellanes militares, o de Ministros contratados o autorizados de confesiones legalmente reconocidas. La coordinación de los Servicios religiosos de distintas Confesiones, comprendiendo la regulación de horarios, el uso alternativo de locales y otros pormenores, corresponderá al mando militar a propuesta de los encargados de prestar la Asistencia religiosa.

Artículo 239.
No podrán ser obligados a declarar sobre su ideología, religión o creencias, pero pueden ser preguntados a los sólos efectos de facilitar la organización de la Asistencia religiosa, si bien podrán abstenerse de contestar si así lo desean.

Artículo 240.
Con ocasión del fallecimiento de un miembro del Ejército, y con independencia de las honras fúnebres que le correspondan, podrá autorizarse la organización de exequias, con los ritos propios de la Religión que profesara el finado.

Artículo 241.
El Capellán católico, como Párroco de los miembros de la Unidad, Centro u Organismo y de sus familiares que profesen esta religión, ejercerá su acción pastoral sobre ellos y llevará a cabo su Ministerio de acuerdo con lo dispuesto en el Reglamento del Cuerpo Eclesiástico.

Artículo 242.
Su actuación Pastoral y los Actos Religiosos que tengan lugar en la Unidad, Centro y Organismo, deberán ser programados de acuerdo con el Jefe del mismo. En las Bases y Acuartelamientos ocupados por más de una Unidad o Centro estos actos podrán realizarse en común bajo la coordinación de su Jefe.

Artículo 243.
Con ocasión de ejercicios de tiro, marchas, maniobras y actos que entrañen especial riesgo, los Capellanes militares se situarán en el puesto de socorro o en otro de fácil y rápida localización designado por el mando.

Artículo 244.
Cuando haya Capellanes de otras Religiones desempeñarán funciones análogas en las mismas condiciones que los católicos en consonancia con los acuerdos que el Estado haya establecido con la Iglesia, confesión o comunidad religiosa correspondiente.


DIVISAS





La Guerra de Ifni-Sáhara 1957/58: Capellán Paracaidista D. Pablo Cabrera Arias, rodeado de sus Paracaidistas

LEGISLACIÓN COMPLEMENTARIA:

El fundamento de la Asistencia Religiosa a las Fuerzas Armadas, se basa en el derecho de todo ciudadano a ser atendido por los Ministros de la Confesión religiosa correspondiente a sus convicciones personales. Es compromiso del Estado garantizar la atención religiosa a los miembros de las Fuerzas Armadas (Cfr. Constitución Española de 1978 y Ley Orgánica de Libertad Religiosa de 5-8-1980).

La misión del Arzobispado Castrense es ofrecer asistencia religiosa Pastoral a sus miembros. Así lo ha afirmado el Concilio Vaticano II: “Los que, al servicio de la Patria, se hallen en el Ejército, considérense instrumentos de la seguridad y libertad de los pueblos, pues desempeñando bien esta función contribuyen realmente a estabilizar la paz” (G.S., 79).

El Arzobispo Castrense, tiene potestad Legislativa, Administrativa y Judicial (su Tribunal propio es el de la Rota de la Nunciatura Apostólica, cuya sede está en el mismo edificio del Arzobispado Castrense, en el antiguo Palacio de la Nunciatura Apostólica. Concede la “Misión Canónica” a los Capellanes y hace la propuesta de destino y cese de estos al Ministerio de Defensa. El Arzobispo Castrense tiene la Sede personal y la Curia e Iglesia Catedral en Madrid, dedicada al Santísimo Sacramento del Altar, o Cuerpo de Cristo.

El Arzobispo Castrense lo nombra el Papa, a propuesta de Su Majestad el Rey de entre una terna de Eclesiásticos convenida entre la Nunciatura y Asuntos Exteriores y aprobada finalmente por la Santa Sede, todo de conformidad con el Acuerdo entre la Santa Sede y el Estado Español (28/7/1976).

El Presbiterio Castrense está constituido por los Sacerdotes, cooperadores del Obispo. Los Capellanes Castrenses en Servicio Activo, son aquellos Sacerdotes, pertenecientes bien a los antiguos Cuerpos Eclesiásticos declarados a extinguir por Ley del Estado de 1989, o bien al nuevo Servicio de Asistencia Religiosa a las Fuerzas Armadas, que realizan su Ministerio Pastoral con plena dedicación.

La condición Eclesiástica del Capellán es la de Párroco personal de las Unidades, Centros o ámbitos de las Fuerzas Armadas que el Arzobispo propone. Su Jurisdicción se extiende, además de a los Capellanes militares, a 13 Parroquias en los Cuarteles militares.

Los miembros católicos de los tres Ejércitos y Guardia Civil, cualquiera que sea su situación militar, los alumnos de las Academias y de las Escuelas Militares, sus esposas e hijos y familiares que vivan en su  compañía, y todo el Personal seglar o religioso que presten sus Servicios o residan habitualmente en Cuarteles o Dependencias Militares, así como a los huérfanos menores y viudas de Militares mientras conserven este estado, son atendidos como sus Fieles. Así como los miembros de la Casa de Su Majestad, por la condición que el Rey ostenta de Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas. Los lugares donde se encuentran estos Fieles son muy diversos: Cuarteles, Bases, Academias, Escuelas, Barcos, Hospitales, Colonias, etc. Los datos actuales nos dicen que son alrededor de ochocientas mil las personas que tienen derecho, a uno u otro título, a ser asistidos por el Arzobispo Castrense y su Presbiterio.

Por otra parte, a partir de 1986, el Arzobispo Castrense, por encargo de la Santa Sede, tiene encomendada la atención Pastoral a los miembros del Cuerpo Nacional de la Policía, Institución no militar.

Mención especial merece la presencia de Capellanes en las Misiones de Paz o de ayuda humanitaria. Asisten a estas Misiones Internacionales acompañando a los Militares en dicha Misión, comparten con ellos el riesgo, los trabajos y las dificultades, realizan entre ellos su Ministerio Pastoral como Sacerdote, los confortan espiritualmente, realiza funciones de asistencia social y humana.


En noviembre de 2009, el Arzobispo Castrense D. Juan Del Rio visita a las Tropas españolas en Afganistán. Animó a trabajar por "la paz y la justicia de los pueblos"

En estas Misiones Internacionales han participado ya setenta y siete Capellanes y de ellos más de la mitad han asistido en tres, cuatro, cinco y seis misiones. Actualmente hay Capellanes en estas Misiones, además de los que se encuentran navegando en aguas Internacionales. Cada Misión tiene una duración indeterminada. En ella se suceden “Agrupaciones Militares” acompañados por un Capellán que suele relevarse cada seis meses.

Monseñor Del Río, recalca que la figura del Capellán “no es un invento del pasado, sino que es un derecho del Militar creyente en todos los países democráticos. Lo mismo que es atendido por psicólogos o médicos, también tiene derecho a ser atendido en el campo Espiritual”.

Del Arzobispado Castrense, dependen también:

El Colegio Sacerdotal Castrense Juan Pablo II. Es el Seminario Castrense erigido en 1991. En él se forman los candidatos al Sacerdocio para ser promovidos a las sagradas órdenes en el Arzobispado Castrense.

La Hermandad de Capellanes Retirados. Es una asociación de Sacerdotes fundada en 1988. Tiene la misión de favorecer la fraternidad Sacerdotal y la mutua ayuda entre los Capellanes que por razones de edad han dejado el Ministerio Sacerdotal en el ámbito Castrense.

Algunas Hermandades o Cofradías laicales establecidas como tales en la Diócesis Castrense: Cofradía del Cristo de la Buena Muerte, con sede principal en Málaga; Cristo de los Alabarderos (Guardia Real), y algunas otras.

Existen algunas Congregaciones religiosas que colaboran con el Arzobispado Castrense. Particularmente, merecen destacarse la Congregación de las Hijas de la Caridad que tienen Comunidades en los Hospitales Militares.

EN TODOS LOS PAÍSES DE NUESTRO ENTORNO DEMOCRÁTICO EXISTE EL SERVICIO RELIGIOSO

Ejército USA

Actualmente, más de 300.000 hombres y mujeres en uniforme, alrededor de 25 por ciento de la Milicia de EE.UU., son Católicos. Les sirven 198 Capellanes católicos en Servicio Activo, quienes conforman solo el 6 por ciento del Cuerpo de Capellanes.

La Arquidiócesis de Servicios Militares, de EE.UU., encabezada por el Arzobispo Timothy P. Broglio, creó un Programa Seminarista Coauspiciado en colaboración con las Diócesis de EE.UU. para satisfacer las necesidades del personal Católico militar de mejor manera.


ALGUNAS FOTOS DE SACERDOTES CELEBRANDO LA SANTA MISA EN ZONAS DE GUERRA

Nada es más importante que la Santa Misa, y la Iglesia se siente en la necesidad de Celebrarla en todo tiempo. Y eso incluye en tiempos de guerra.


Misa Celebrada durante una Campaña de Exploración Militar en el interior del Amazonas brasileño (1907)



















Misa Celebrada en la comuna francesa de Soisson durante la Primera Guerra Mundial


Misa Celebrada para la División Azul 250° Alemana


Sacerdote distribuye la Comunión a Soldados españoles de la División Azul



















Sacerdote Celebra Misa en la playa Omaha poco después del desembarco aliado en Normandía


Capellán dando la Comunión a Soldados estadounidenses en Iwo Jima – 1945


Soldados estadounidenses en la Catedral de Colonia (marzo de 1945)

















Misa  Celebrada durante la Guerra de Corea


Capellán estadounidense Celebra Misa durante una campaña en los Balcanes

5º Regimiento  de la Marina de los Estados Unidos en Tirkit, Irak (Abril, 2003)


















Soldados del Primer Batallón de la Compañía Alfa en Afganistán (Febrero, 2010)



Ejército Argentino – Guerra de las Islas Malvinas – Año 1982


ASOMBROSOS TESTIMONIOS DE LOS CAPELLANES EN LAS TRINCHERAS

Entre estos muchos caídos en las distintas guerras hubo muchos Capellanes que se comportaron de manera heroica arriesgando su vida para atender a los heridos o acompañarles antes de morir administrándoles los Sacramentos. Bastantes de estos Sacerdotes fallecieron junto al resto de Soldados ya fuera por los disparos del enemigo o por el fuego amigo. Pero nunca dudaron en llevar a Dios incluso al propio ‘infierno’ de la guerra.


El Jesuita William Doyle fue capellán en la I Guerra Mundial

Este Sacerdote nacido en Irlanda sirvió como Capellán junto al Ejército Británico durante la Primera Guerra Mundial. Todos los Soldados, ya fueran católicos o protestantes, recuerdan de él su total entrega por los heridos. Trató siempre de dar sepultura cristiana a todos los muertos y a administrar los Sacramentos a todos los Soldados. Ese 'todos' para él era clave.



















El Padre Emil Kapaun Oficiando durante la Guerra de Corea antes de ser capturado


Este Sacerdote estadounidense recibió en 2013 la Medalla de Honor, la más alta Condecoración militar que otorga Estados Unidos. Y lo hizo a título póstumo recordando la memoria del que es considerado en su país un auténtico héroe por su papel en la Guerra de Corea, donde murió en un Campo de concentración.

En el verano de 1917 durante la batalla de Ypres, este Sacerdote Jesuita seguía realizando su arriesgada labor cuando el 16 de agosto durante el asalto a la ciudad de Fresenburg le comunicaron que un Oficial yacía herido en un lugar expuesto al fuego enemigo. No se lo pensó a la hora de acudir al lugar, administró la Extremaunción al herido y lo arrastraba hacia las filas aliadas cuando un obús cayó allí mismo. Todos los que estaban con él murieron y su cuerpo reposa en ese mismo lugar. Durante una de las batallas en las que los estadounidenses tuvieron que retroceder, el Padre Kapaun decidió quedarse con los heridos aun sabiendo que sería capturado.

















El Capelán O´Callahan murió en el buque USS Franklin cerca de Japón

Joseph O´Callahan, Sacerdote Jesuita, sirvió en la Marina de los Estados Unidos durante la II Guerra Mundial y al igual que sus compañeros su país le reconoció con la Medalla de Honor por sus acciones heroicas aunque él no muriera finalmente en el Campo de batalla.

El Padre O´Callahan iba a bordo del USS Franklin cerca de Japón cuando un piloto japonés atacó el buque provocando la muerte de mil hombres. El papel de este Capellán fue clave para que no hubiera más muertos. Se dedicó en cuerpo y alma a rescatar los que estaban atrapados y ayudó a controlar el fuego que había a bordo.

Durante más de tres días y tres noches quiso quedarse en el barco mientras se hundía para seguir evacuando a los heridos. Acabada la guerra, en 1946, recibió esta Condecoración en la que se describía su valiente actuación: “Con calma y desafiando las peligrosas llamas y el metal retorcido para ayudar a sus hombres y a su nave, el Comandante O´Callahan iba a tientas por los corredores llenos de humo hasta la cubierta en medio de las bombas que estallaban con violencia”.






Francisco Javier de la Uz Jiménez




FUENTES CONSULTADAS: