Coged las rosas mientras podáis;
veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta.


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28/7/18

LA CABALLERÍA ESPAÑOLA EN LAS ORDENANZAS II






















LA CABALLERÍA ESPAÑOLA EN LAS ORDENANZAS II
Revista Ejército nº 924
Breve explicación de las distintas ordenanzas referidas a la Caballería previstas en las Reales Ordenanzas de Carlos III


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El capítulo sobre los ejercicios de los escuadrones comprendía las diversas voces de mando para realizar las evoluciones y adoptar las diferentes a caballo que corresponden  formaciones a caballo que corresponden 30 a Caballería y 32 a Dragones. Los ejercicios con armas de fuego estando a caballo comprendían siete voces para los dos.
El ejercicio propio de los Dragones 60 voces de mando, que empezaban con el "Pie a tierra para formar el batallón". Los soldados aseguraban los caballos unos con otros, formaban dos pasos delante de ellos y ejecutaban los movimientos según estaba previsto en infantería.

El espacio dedicado al servicio de campaña comprendía la organización de campamentos, medidas de seguridad y distintos honores. No entraba en detalles del combate, lo mismo que el servicio de Brigadas, de dos o tres Regimientos, al mando de un brigadier o del coronel más antiguo.
Estas Ordenanzas fueron un primer paso adelante. Prestaban atención a las distintas formaciones tanto de honores, de marchas como las necesarias para el combate. Organizaban la instrucción de la tropa y las unidades, pero no contenían reglas ni principios.

Las Ordenanzas Generales de de julio de 1728, "Para la Infantería, Caballería y Dragones", redactadas para subsanar los fallos de las redactadas a principios de siglo, eran más completas que las anteriores, pero seguían sin entrar en la instrucción y la táctica y trataban esencialmente de arreglar el gobierno de las tropas. Los cuerpos de Caballería y Dragones estaban formados ordinariamente por dos o tres Escuadrones, y si era conveniente por cuatro; cada uno entre 130 y 150 caballos. Así cada Regimiento tenía 13 Compañías, comprendidas las de Carabineros o Granaderos, la del Coronel y del Teniente Coronel.
Reiteraba la colocación de los Escuadrones y Compañías más antiguas en los costados de la formación de batalla.

En el título dedicado al mando que tenían los generales y demás oficiales había un esbozo de la formación del Ejército para una batalla, en dos líneas con la Infantería en el centro y los cuerpos de la Caballería ocupando ambas alas del despliegue. Los cuerpos de Dragones alternaban con los de Caballería e Infantería y eran reputados por segundos cuerpos en ambas siempre que concurrían juntos. En campamentos y marchas, los cuerpos de Dragones ocupaban el puesto que el mando  del Ejército les destinaba, a vanguardia, retaguardia o centro, y si era conveniente interpolados con la Caballería. Trataba con detalles los toques de de los tambores y trompetas e incluía el armamento de Caballería y Dragones.

La publicación de las Ordenanzas de Carlos III en 1768 representa un adelanto para su época y, en relación con la Caballería es conveniente citar al Coronel de Dragones don García Ramirez de Arellano que publicó un año antes dos interesantes trabajos.


Caballería borbónica



Se lamentaba que la acción de la Caballería, por falta de principios, "no está sujeta a reglas metódicas, dejando a su impetuosidad la decisión de la victoria, privándose de los efectos que producen el arte, la enseñanza y el estudio. Una Caballería sin inteligencia de los que mandan y de los que obedecen no puede sostener una campaña, la experiencia lo confirma."

La Caballería maniobra por Escuadrones, y sus formaciones son dos, batalla y columna, distinguiéndose entre sí en el más o menos frente o fondo y en la mayor o menor distancia entre filas. La formación de batalla en dos filas a distancia entre ellas de mitad del frente es el verdadero orden de combate, en el que delante de sus enemigos debe de formar la Caballería, como fundamento y principio de toda acción.
Es la que más ofensa y defensa ofrece y la que facilita la pronta ejecución de cuantos movimientos se pueden dar en las acciones de guerra.

El movimiento de la Caballería constituye su mayor fuerza. La primera fila es la de choque y la segunda la que repara las faltas y toma los flancos que descubre el contrario. Otras reglas generales son mantener la formación, resista o no el enemigo, y en ningún caso separase de ella; atacar a gran galope y no esperar a ser atacado, valerse del arma blanca y no del fuego. En resumen, valor, resolución, prontitud, unión, vencer o morir.

Pero el principio fundamental es que si dos tropas se atacan aquella que mantenga más tiempo la formación será la victoriosa y aquella que pueda reaccionar en la dirección que es atacado no será vencida. "Por eso tienen tanta importancia las formaciones, evoluciones, conversiones y con ellas las ordenes y las voces de mando, que se han de dar oportunas y en un tono inteligible."

Respecto a los Dragones, un cuerpo que alterna con la Caballería, para facilidad de su manejo y utilidad del servicio de ellos como Infantería y, siendo estas momentáneas, su pie, orden, reglas y máximas han de ser uniformes con la Caballería. Pero como es preciso aprender y ejecutar ambos servicios, su instituto es más laborioso y el Dragón adquiere mayor inteligencia en el arte de la guerra.
La influencia de los trabajos del ilustre Ramírez Arellano en las Ordenanzas de 1768 se ponen de manifiesto las láminas que contienen, ya que algunas son copias de las contenidas en los tratados del Coronel.


BALA PERDIDA


Chevi Sr

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