Coged las rosas mientras podáis;
veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta.




Aquí ponemos entradas de CABALLOS - CABALLERÍA o algo de interés excepcional para los POETAS.

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16/7/17

CARTA DEL PADRE DE UN SOLDADO DE CABALLERÍA AL CORONEL DE SU HIJO














Me lo envía un buen amigo:
Sacado del libro “Crónica de la Guerra de África”, de los señores D. Emilio Castelar, D. Francisco de Paula Canalejas, D. Gregorio Cruzada Villamil y D. Miguel Morayta.
NOTICIAS:

El bravo Coronel del Regimiento de Caballería de Farnesio, Marqués de Casa-Alta, ascendido a Brigadier, ha recibido la siguiente carta, que con la mayor complacencia publicamos

Carta del padre de un Soldado de Caballería, al Coronel de su hijo:

Señor Coronel del Regimiento de Farnesio, quinto de Caballería, primero de Lanceros. — África.
 
Muy señor mío y de todo mi respeto:

Espero será V. S. tan amable que me dispensará al tener la osadía de molestarle; pero teniendo un hijo en el tercer Escuadrón de su respectivo Mando, que con el mayor placer mío está blandiendo su Lanza contra las huestes musulmanas y al lado de su valiente y aguerrido Coronel, el que con tanta bravura, decisión y arrojo cargó dichas huestes por varias y reiteradas veces, siendo el asombro y terror de los agarenos, llenando de gloria nuestras armas españolas y el reinado de nuestra excelsa Reina Isabel II.

Mi hijo Juan Martín, que, como dije a V. S., se halla en el tercer Escuadrón, hace mes y medio no tengo noticia de si es vivo ó muerto, pues desde la batalla del 1.°de enero no he vuelto a saber nada de él, y espero de su bondad se sirva (si es vivo) decirle que escriba a su padre, y si es muerto tendrá V. S. la bondad de participármelo: que si bien es cierto que al amor de padre es natural el sentimiento y desgracia de un hijo, no por eso crea V. S. me arredraréis!; lo sentiría, como que es un hijo de mis entrañas; pero al menos tendré el orgullo de manifestar que murió con gloria en los campos de Tetuán defendiendo a su Reina y a su Patria, vilmente ultrajada por esos caribes africanos.

Tengo setenta y cuatro años, y sí llegase el caso me vería V. S. ocupar el puesto vacante de mi querido hijo (dado caso fuera muerto), y acometer a la morisma con tanto ardor y arrojo como pudiera hacerlo un joven de veinticinco años; pues aunque sexagenario, corre por mis venas la sangre española, la sangre de los Cides y Pelayos, y ayudado de mis pocas fuerzas tendría el honor de contribuir a la realización del testamento de la augusta Reina Isabel I para ayudar a su cumplimiento a nuestra soberana Isabel II.

Creo, señor Coronel, será V. S. tan amable que me contestará lo más pronto que le sea posible, pues si V. S. tiene hijos y están ausentes, puede echar una ojeada y ver lo que padecerán al no saber de su señor padre.

Con este motivo, etc. —Alejo Martín. —Cantalapiedra 14 de febrero de 1860.

Apenas leyó este patriótico y sentido escrito el valeroso Marqués de Casa-Alta, a quien iba dirigido, contestó al desconsolado padre diciéndole que su hijo Juan Martín, no sólo continuaba en el mejor estado de salud, sino que se había portado tan bravamente que estaba propuesto para una Cruz.



Francisco Javier de la Uz Jiménez


1 comentario:

Juan Salafranca dijo...

Supongo que el padre le daría "la del pulpo" a pesar de la Cruz, por no escribir