Coged las rosas mientras podáis;
veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta.




Aquí ponemos entradas de CABALLOS - CABALLERÍA o algo de interés excepcional para los POETAS.

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30/3/17

LA CABALLERÍA EN LA BATALLA DEL JARAMA


















LA BATALLA DEL JARAMA

La Batalla del Jarama tuvo lugar en las proximidades del curso medio del río Jarama, entre los días 6 y 27 de febrero de 1937. El objetivo de los nacionales era aislar Madrid de Valencia mediante una rápida maniobra que le permitiese cortar la carretera que une ambas ciudades, y llegar posteriormente hasta Alcalá de Henares.

Fue la primera gran batalla moderna de la historia de España, donde participaron fuerzas de Infantería, Caballería, Fuerza Acorazadas y Escuadrones de cazas rusos e italianos que  lucharon en los cielos  del valle del Jarama. También la más cruenta de cuantas se habían producido hasta entonces y no cedió en encarnizamiento a ninguna de las que sucedieron.

El campo de batalla alcanzaba Rivas-Vaciamadrid, Morata de Tajuña, San Martín de la Vega y Ciempozuelos, así como numerosos cerros   como el Pingarrón, de 695 metros de altitud y La Marañosa; valles como los del Manzanares, el Jarama y el Tajuña; y puentes como los de Pindoque y Arganda,  fueron escenario durante las tres semanas de febrero de 1937 de feroces combates. 


Las Brigadas o Columnas  nacionales estaban en sus bases a la espera de recibir las órdenes de ataque



EJÉRCITO NACIONAL

MANDOS.-

Las Fuerzas del Frente de Madrid pertenecían al “Cuerpo de Ejército de Madrid”, mandado por el General Saliquet. Una de las Unidades subordinadas era la “División Reforzada de Madrid”, mandada por el General Orgaz. Con fuerzas de esta División se constituyó una Masa de Maniobra a las órdenes del General Varela, que se denominó “Agrupación de Brigadas del General Varela”.


General Andrés Saliquet


General Luis Orgaz Yoldi, creador de las eficaces Academias de Oficiales Provisionales durante la Guerra Civil Española, y el General José Enrique Varela Iglesias.

La Masa de maniobra compuesta por unos 20.000 hombres a las órdenes del General Varela, se dividían en Brigadas constituidas cada una por dos Regimientos de dos o tres Batallones, cinco o seis Baterías, una Compañía de Zapadores y una Sección de cañones contracarro.











Coroneles Ricardo Rada, Sáez de Buruaga, Fernando Barrón, Asensio Cabanillas y García Escámez

La I  Brigada al mando del Coronel Ricardo Rada Peral.

La II Brigada del Coronel Sáez de Buruaga, reforzada con una Compañía de Carros ligeros.

La III Brigada del Coronel Fernando Barrón Ortiz, reforzada con una Compañía de Carros ligeros.

La IV Brigada del Coronel Asensio Cabanillas, reforzada con una Compañía de Carros ligeros.

La V Brigada del Coronel García Escámez.

Brigada de Caballería (Tres Regimientos), estuvo a cargo del Teniente Coronel Cebollino.

Los efectivos totales de la Masa de Maniobra  eran:

28 Batallones de Infantería. 12 Escuadrones y 3 Secciones de Caballería. 28 Baterías de campaña y antiaéreas. 3 Compañías y una Sección de carros ligeros. 8 Secciones de cañones contracarros. 5 Compañías de Zapadores y 2 Compañías de Pontoneros, imprescindibles para lograr el paso del Jarama.

AVIACIÓN.-


El General Kindelan, responsable de la Aviación de los nacionales, cuenta con: 

Los bombarderos ligeros alemanes, Junkers JU-52 (T-2) y Dornier 17 E






















Avión bombardero Junkers JU-52

Los Messerschmitt BF-109, un interceptor / caza que supera los 530 km/h.

Los Fiat CR-32 “Chirris", cazas biplanos italianos, serían los contrincantes de los modernos cazas soviéticos. Los viejos HE-51 no llegaron a combatir por su obsolescencia.














Fiat CR-32 “Chirri” de García Morato


EJÉRCITO POPULAR DE LA REPÚBLICA

MANDOS.-

Una vez terminados los combates en la carretera de La Coruña, se reorganiza el Cuerpo de Ejército de Madrid.

EL “Ejército del Centro”  al mando del General Pozas, Inicialmente, disponían de: 


General Pozas


Mando: General Miaja; Jefe de Estado Mayor: Coronel Rojo, asesorados por consejeros soviéticos.


General Miaja y Coronel Rojo


Generales Walter, Gal y Mayor Lister

División A, Walter: Brigadas V, XII, XIV y dos Batallones de la XXXIII.

División B, General austrohúngaro János Gálicz (Conocido en España como General Gal): Brigadas XI, XV, XVII y XXIV.

División C, Enrique Lister: Brigadas I, II, XVIII, XXIII, LXVI, LXX

Reserva; Una Brigada de Carros medios, algunos Escuadrones de Caballería, y posteriormente la XV Brigada Internacional; también eran Internacionales las XII, XIV y XVIII, ya mencionadas.

Estas Brigadas estaban constituidas por 4 Batallones. Y contaban con más Aviación y Artillería que el Ejército nacional.


 Escuadrón de Sables de la Caballería republicana (tropas a caballo con sable o fusil en mano).

Al inicio de la contienda, los combatientes a caballo se mantuvieron muy activos, sobre todo entre los Brigadistas Internacionales y las Fuerzas comunistas. Algunos jinetes vivieron auténticas escaramuzas y combates, como en febrero de 1937, cuando varios Escuadrones de las Brigadas Internacionales se enfrentaron a las Fuerzas nacionales en la batalla del Jarama.  

Otras Fuerzas.-


Mayor Juan Modesto, Tte. Coronel Burillo y Valentín González González (El Campesino)


IV División, Mayor Juan Modesto.

La IX División del Teniente Coronel Burillo, situada entre la Marañosa y San Martín de la Vega.

Los republicanos lograron organizar una gran Fuerza compuesta de unos 40.000 Soldados. Otras Unidades estaban cubriendo el frente hasta Aranjuez. Una vez desencadenado el combate, la superioridad inicial se incrementó notablemente, al acudir al frente numerosas Unidades de refuerzo.

AVIACIÓN.-



 Coronel Hidalgo de Cisneros, Jefe de las Fuerzas Aéreas republicanas, cuenta con la escuadrilla del Capitán García Lacalle; que junto a 5 Escuadrillas rusas forma el famoso Grupo 26. Los 62 cazas Polikarpov I-16, recién llegados desde Moscú, de diseño revolucionario. Apodados por los republicanos “moscas” y por los nacionales “ratas”, por atacar por la panza a los bombarderos nacionales; constituyen la espina dorsal del Grupo. 





















Polikarpov I-16. “Mosca o rata”, eran los mejores cazas soviéticos del momento.

Las Fuerzas de los Generales del Ejército Popular republicano eran notablemente superiores en todos los Cuerpos, especialmente en el aire. Los Fiat CR-32 “Chirris” no podían medirse con los Polikarpov I-15 “Chatos” y con los Polikarpov I-16 “Moscas o Ratas” técnicamente muy superiores.


















Polikarpov-1-15 “chato”


LA CABALLERÍA EN EL CAMPO DE OPERACIONES

Existió en nuestro Ejército una Brigada Acorazada de Caballería denominada “Jarama” hasta que fue suprimida debido al “Plan Norte”, cuyo nombre evocaba un episodio histórico del que fue protagonista una Brigada a caballo en la Guerra Civil española.

El escenario donde se desarrolló la acción está situado en la Vega del río Jarama. El puente de Pindoque, que atraviesa un ferrocarril de vía estrecha de la llamada Azucarera de Arganda salva uno de los pasos sobre el Jarama.            


Croquis del terreno donde se desarrolla la  Batalla

Este puente lo cruzó en su día la Brigada de Caballería, mientras la Artillería y los carros de combate enemigos le batían intensamente, así como a la arboleda y cañaverales de su entrada y salida, donde se encontraban los Escuadrones antes y después de cruzarlo. Entre tanto la Aviación de caza adversarios ametrallaban desde el aire.

LA BATALLA.-

El Mando nacional pensaba iniciar su Ofensiva el 24 de enero, pero lo impide un fuerte temporal de lluvias. El 4 de febrero mejoró el tiempo, pero el barro dificultaba los movimientos de las Tropas.

El día 6 de febrero, inician la ofensiva las Tropas nacionales. Actúan en primer Escalón las Brigadas de Rada, Buruaga y García Escámez, la segunda reforzada por la Caballería. Queda en Reserva la Brigada de Barrón. Las Brigadas atacantes conquistan los objetivos de Ciempozuelos, Gózquez de Arriba, el vértice Cabeza Fuerte y la Marañosa.















Cantiles de los cerros de la Marañosa

Al día siguiente se reanuda el avance; la Brigada I (Rada), ataca el vértice Coberteras; la Brigada III (Barrón), de Reserva en Pinto, tiene que ser empleada en su apoyo. La IV Brigada (Asensio Cabanillas) inicia la progresión desde su Base de Partida conquistando varios vértices con escasa oposición y alcanzando las alturas que dominan San Martín de la Vega. La Brigada II (Buruaga), con la Caballería de Cebollino, progresa hasta ocupar los acantilados que dominan La Boyeriza y Gózquez de Abajo.


Soldados nacionales en Pinto con el capote manta


El capote manta, era la tradición española hecha prenda. Es típico de nuestra guerra, donde, con todos sus inconvenientes, no embarazó demasiado la agilidad del Ejército nacional, aunque es cierto que en épocas de calor y también de marcha acelerada, siempre quedaba tras la Tropa una estela de capotes manta abandonados…

Era casi como una tienda de campaña individual; para hablar con exactitud, como la casa de uno, del mismo modo que el macuto era la despensa, y el armario, y hasta el desván.

GARCÍA SERRANO: “Diccionario para un macuto”

El día 8, bajo una lluvia torrencial, comenzada la tarde anterior, las Brigadas de Rada y Barrón conquistan el vértice de Coberteras y espolón de Vaciamadrid, y varios kilómetros de la carretera de Valencia quedan bajo el alcance de los fuegos Nacionales.

















Cerro de Coberteras, entre pinares de repoblación, en la actualidad 

El día 9, una vez desplegadas las Brigadas del General Orgaz; la Brigada de Caballería, despliega en el Monte del Fraile, y vigila el valle del Jarama. La Artillería queda asentada entre el espolón de Vaciamadrid y Ciempuzuelos.

          El General Varela, Jefe de las Brigadas de ataque, ordena a una patrulla de Caballería reconozca el puente de Pindoque. Los jinetes reciben fuego, cuyo origen se encuentra en la otra orilla. Los reconocimientos han puesto de manifiesto que el Jarama no es vadeable en ningún punto, debido a la crecida experimentada con la última lluvia.

Se refuerzan las posiciones. La llanura que hay entre el puente de Arganda y el puente de Pindoque se convierte en un objetivo de primer orden que es defendido por los del Ejército Popular. 

En la mañana del día 10, el General Orgaz (Jefe de la “División Reforzada de Madrid), dicta las órdenes de las Operaciones que deberían llevar a cabo las Brigadas de Barrón, Buruaga, Asensio y Cebollino, para forzar el paso del Jarama, crear una “cabeza de puente” y ampliarla hasta incluir Arganda y Morata de Tajuña.   




















Arganda del Rey y Morata de Tajuña. Principales escenarios



















Trinchera del Frente Popular en Morata de Tajuña


Se ordena intentar pasar el rio, y la Tercera Brigada del Coronel Barrón y la Caballería del Teniente Coronel Cebollino tomen  el puente Pindoque y pasen a la orilla izquierda del rio Jarama. El resto de las Brigadas quedarían en reserva a la espera de la consolidación de la “cabeza de puente” evitando ser repasados por la aviación con el rio a las espaldas.

La superioridad de los cazas soviéticos era evidente y no se quería corres riesgos excesivos. En estas circunstancias de inferioridad numérica y técnica, los pilotos nacionales con los lentos bombarderos Junkers JU-52, debían cumplir sus  misiones, con gran valentía, sin el apoyo de los cazas, quedando de esta forma al alcance fácil de los cazas los republicanos. Los JU-52 volaban diariamente para machacar las líneas republicanas encontrándose, inexorablemente, con las escuadrillas de caza Polikarpov I-15 e I-16. Las absurdas medidas de la caza italiana dejaban desprotegidos a los aviones y sus temerarios pilotos.


El CAPITÁN LACALLE de la Escuadrilla republicana, manifestaba públicamente el valor de los pilotos de los bombarderos nacionales, escribió en su libro "Mitos y verdades":     


"Enfilaba la rígida columna (Junkers Ju-52) nuestras líneas con intención aparente de perforarlas perpendicularmente, pero al vernos y comprobar que la caza que les protegía no se adelantaba a romper nuestra formación, viraba y se alejaba. (….) Al segundo o tercer intento, se decidían a pasar y entonces entrábamos nosotros en acción. El resultado era bien visible"." Ignoraba por completo quienes eran los pilotos que tripulaban los "Junker", pero tenía la segura intuición de que eran españoles; tenían que ser españoles. Entonces y ahora les rindo mi más sincera admiración." El Capitán José Calderón Gaztelu, del G-3 de Junkers Ju-52, ganó la "Laureada de San Fernando". 





PASO DEL PUENTE DE PINDOQUE.-

Para facilitar el paso de la Caballería fue necesaria la acción previa de una Unidad de Infantería y otra de Ingenieros, a fin de reducir la guardia enemiga  y evitar la voladura del puente.

Dicho puente mide tan sólo dos metros de ancho por cerca de doscientos de longitud y constituido por tres tramos notablemente diferentes entre sí. El piso lo forman dos planchas de hierro, más bien estrechas, que soportan las traviesas.   

























Puente de Pindoque 1936



























Restos del puente de Pindoque en la actualidad



LA  BRIGADA DE CABALLERÍA

Mando: Teniente Coronel Cebollino Von-Lindeman






Cruz de San Fernando de 2° Clase, Laureada. Concedida por Real Orden de 1 de agosto de 1927 (Diario Oficial núm. 168) por el valor demostrado al frente su Escuadrón de Regulares, con quienes logró introducir un convoy en la posición de Igueriben el día 17 de julio de 1921.      










Primer Regimiento (Teniente Coronel Velasco)

1º Escuadrón de Regulares de Alhucemas nº5, 3º y 4º Escuadrones de Numancia. Ametralladoras (una Sección de Villarobledo y otra de Numancia).

Segundo Regimiento (Comandante Balmori)

1º y 4º Escuadrones de Farnesio, 3º Escuadrón de Villarrobledo, 3º Escuadrón de Regulares de Melilla nº2. Ametralladoras (una Sección de Farnesio y otra de Regulares de Melilla nº2).

Tercer Regimiento (Teniente Coronel Jurado)

3º, 4º y 6º Escuadrones de Calatrava. 2º Escuadrón de Regulares de Alhucemas nº5. Ametralladoras (dos Secciones de Numancia).

Sumaban unos 1.400 jinetes y unos 1.500 caballos (incluidos los de baste de ametralladoras, artolas de evacuación de bajas, cargas de munición, etc.)

En la madrugada del día 11, un eficaz golpe de mano del Tabor de Regulares de Ifni al mando del Comandante Molero, permite tomar el puente sobre el ferrocarril de la Azucarera en Pindoque. Los infantes sorprenden a una Compañía de Internacionales, que quedó destruida. Entre tanto, los Zapadores cortan los cables de las minas preparadas para la voladura, pero debido a que estas acciones se desarrollaron en la oscuridad, uno de los cables les pasó inadvertido, y esto motivó que el enemigo pudiera realizar la explosión del último tramo del puente. 



















Carro T-26 B ruso del Ejército Popular republicano cruzando el puente de Pindoque


En las primeras horas de  aquella noche, la Columna de Caballería, desde  Gózquez de Arriba, descendió  al valle del Jarama y alcanzó la arboleda existente a la entrada del puente, desmontando y ocultándose entre los árboles a medida que llegaban los Escuadrones.

Los Zapadores, con las primeras luces del día, tendieron tablones para cubrir los vanos entre las traviesas para facilitar así el paso de los caballos, y también ejecutaron reparaciones en el tramo volado.

La Artillería enemiga rompe el fuego contra la zona del puente y  arboleda próxima a él. Las Baterías nacionales responden a sus fuegos. Las granadas empezaron a caer ininterrumpidamente en las filas de los Escuadrones, sufriendo las primeras bajas en ese día. Entre tanto los jinetes desmontados, sujetaban su caballo de las bridas esperando  que llegara el momento de iniciar el paso del puente.


Artillería del Ejército Popular republicano en la Batalla del Jarama

Los Zapadores, muy abatidos por el fuego, no pudieron terminar sus trabajos hasta entrada la mañana y no les fue posible dejar el piso en buenas condiciones  para el paso del ganado. 

El Laureado Teniente Coronel Cebollino, Jefe de la Brigada, contemplando el estado en que ha quedado el piso del puente, y comprendiendo las dificultades que van a encontrar sus Tropas para cruzarlo, hace saber al General Varela, que el paso va a ser difícil y costoso de bajas. La contestación de: “es necesario", y concluido el trabajo de los Zapadores,  ordena:Regimiento en vanguardia, cruce el puente”.

El tercer Regimiento (Teniente Coronel Jurado), se dirige hacía el puente. Los jinetes desmontados, de uno en uno, penetran en él con firme decisión tirando de las riendas de sus excitados caballos.

Inició el paso el Capitán Millana, del 4º Escuadrón de Calatrava, seguido por el Teniente  Alumia, que resultó muerto. El fuego enemigo causa numerosas bajas. A veces, por la fuerza de las explosiones, quedan destrozados jinetes y caballos; el suelo se vuelve resbaladizo por la sangre. Los caballos, muertos o heridos irrecuperables son  precipitados al río para no obstruir el paso. Las bajas de personal son inmediatamente evacuadas a la arboleda. 

En cuanto cruza el puente el Escuadrón de Millana, se concentra entre los árboles de un bajo del terreno. Una vez allí, el Escuadrón monta a caballo, y en formación de “línea de a cuatro”, con las hileras de jinetes muy separadas para aminorar los efectos del fuego enemigo, emprende una fantástica galopada, entre las explosiones de las granadas de Artillería, para cruzar la llanura y dirigirse hacia su objetivo: el Vértice Pajares. Sube las rampas del Vértice y saltan los jinetes de sus extenuados caballos y en combate a pie rechazan a los infantes enemigos que se repliegan. 

Entre tanto, los restantes Escuadrones del tercer Regimiento, cruzan el puente y se van concentrando en la arboleda y una vez reunidos, despliegan al galope y se dirigen a coronar las alturas donde se produce el combate a pie, para rechazar un contraataque de la Infantería enemiga, que avanza decidida con las bayonetas caladas.

Aparecen en la llanura carros soviéticos, se detienen a doscientos metros del puente, cuyo paso ha iniciado el segundo Regimiento (Comandante Balmori), y abren fuego con sus cañones y ametralladoras. La Artillería nacional con su concentración de fuego en la zona donde están situados, les obliga a alejarse.
















Carros T-26 B soviéticos  iniciando la aproximación a las líneas Nacionales

El General Varela, dispone que los Escuadrones suspendan el paso para que puedan hacerlo algunas fuerzas de Infantería, ya que éstas podrán cruzar el puente con más rapidez.

Entre tanto, el segundo Regimiento de Caballería ha cruzado el puente y galopa para coronar las alturas que se extienden a la derecha del Vértice Pajares. En combate a pie conquistan la Casa del Guarda. Seguidamente, un Escuadrón (Capitán Vivas) alcanza la carretera de Chinchón.

El primer Regimiento (Teniente Coronel Velasco), en cuanto cruza el puente, se dirige al galope  para ocupar las alturas próximas a Casa Blanca, de las que desaloja al enemigo.  

Ha quedado así establecida lacabeza de puente” en la orilla izquierda del río Jarama, que urge consolidar y ampliar.

Hacia el mediodía había terminado de pasar el puente de Pindoque la Brigada de Caballería y seguidamente lo hizo la III Brigada (Coronel Barrón). Declinada la tarde, la II Brigada (Coronel Sáez de Buruaga) inició el paso por dicho puente, interrumpiendo el movimiento al cerrar la noche y vivaqueando  a orillas del río, hasta que al amanecer lo cruzan definitivamente.

El día 12, la IV Brigada del Coronel Asensio Cabanillas, cruza el puente de San Martín de la Vega, reforzada con el primer Regimiento de Caballería, y conquista el Pingarrón dominando así el acceso a la vega del Jarama. La III Brigada de Barrón, reforzada con los Regimientos de Caballería segundo y tercero, intenta también ocupar el puente de Arganda pero lo impide la XII Brigada Internacional.  


Tropas de la XII Brigada Internacional defendiendo el puente de Arganda


El día 13, el adversario, ha acumulado grandes efectivos que se han fortificado activamente, siendo considerable su superioridad en material artillero, aéreo y de carros. El General Paulov, al mando de las Unidades acorazadas republicanas dirige un enérgico contraataque con sus carros soviéticos T-26 B, siendo muy relevante en toda la Batalla las consecuencias de su participación.

El Mando Nacional decide avanzar ocupando el altiplano al norte de Morata y con un objetivo final, la cota de Valdeperdices, a menos de 2 km del casco urbano de Arganda.

La ampliación de la “cabeza de puente”, se realiza primero con una preparación por el fuego por parte de la Artillería nacional. Todas las Baterías  baten intensamente las posiciones enemigas. Los bombarderos nacionales vuelan hacia sus objetivos, sin cazas que les protejan, y aun no pudiendo salvar la oposición de la caza enemiga, lo intentan repetidamente.

A continuación se inicia el ataque; la Infantería del Coronel Barrón logra romper el frente, y por la brecha conseguida se lanzan al galope los Regimientos de Caballería segundo y tercero, arrollando  a la Infantería enemiga que trataba de cerrarles el paso. Los Escuadrones en su avance ocupan Valdeoliva y llegan a las proximidades del Vértice Valdeperdices, cuando recibieron la orden de detenerse para ser relevados por la Infantería.


 Escuadrón de la Caballería Nacional cargando al galope sobre las líneas enemigas

Fue, la penúltima carga de la Caballería española de su historia, porque la última corresponde a la Batalla de Alfambra, dentro del marco de la gran Batalla de Teruel, entre los días 5 y 8 de Febrero de 1938. 

Desde los días 15 al 17 continúa la ofensiva nacional; los avances conseguidos son escasos y el desgaste experimentado muy grande. Las Fuerzas nacionales se fortifican y se disponen a defender a toda costa el terreno conquistado. Se produce una ofensiva de las Fuerzas del Ejército Popular entre las lomas de la Marañosa y el Pingarrón.  Pero es rechazado por las  Tropas del General Varela. 

El ganado de la Brigada de Caballería es llevado a San Martín de la Vega y Gózquez de Abajo, y los Regimientos, desmontados, se establecen en las trincheras para combatir como Infantería.    

      














Tropa de uno de los Escuadrones de Regulares de Alhucemas 

Comandante Joaquín García Morato




El día 18, el control aéreo  de la batalla, que permanecía bajo el control de los cazas soviéticos del Bando republicano, pasó al Bando nacional gracias a las victorias de García Morato, al frente de su famosa “Escuadrilla Azul” que derribó 8 cazas rusos en esta batalla con su Fiat Cr-32 “Chirris”, que podía hacer frente a los temibles Polikárpov I-15 rusos “Chatos” cuando se pilotaban con audacia y valentía. En esta batalla valdría al Comandante Joaquín García Morato la Laureada de San Fernando. Después de este combate los nacionales recuperan el dominio del aire. 












VÉRTICE DEL PINGARRÓN.-

Este día, Líster inicia sus ataques a las posiciones nacionales del Pingarrón, el combate dura varias horas y en la noche logran conquistar una trinchera de dicha altura.



















Trincheras del Frente Popular en el Pingarrón

El Coronel Asensio envía al Comandante Zamalloa hacerse cargo del mando de esta posición, y recuperar la trinchera perdida. El Pingarrón está defendido por el II Tabor de Regulares de Ceuta, 4º Escuadrón de Numancia, el 2º Escuadrón de Regulares de Alhucemas, I Tabor de Regulares de Tetuán y una Sección de Zapadores. Tropas Nacionales y Frente Populistas luchan con el mayor tesón por la posición de aquella trinchera, venciendo los primeros, aunque las Unidades resultaran prácticamente desechas. 


Restos de una posición fortificada nacional. Jara Alta, defensas del Pingarrón







El Comandante Mariano Gómez Zamalloa, héroe del Pingarrón, en cuya defensa fue herido cuatro veces el día 23 de febrero, sin permitir su evacuación, por lo que fue premiado con la Cruz Laureada de San Fernando. Era cuñado de los hermanos Menéndez, que tanto destacaron en el bando opuesto.  














Comandante Mariano Gómez Zamalloa, convaleciente de las heridas sufridas.

Los días 19 y 20, el Pingarrón es atacado masivamente por los hombres de Líster y la XV Brigada Internacional; a pesar de la situación dramática de los nacionales, estos lograron  repeler el ataque impidiendo su reconquista por los republicanos. Los hombres de Lister, estuvieron a punto de apoderarse del PIngarrón antes del amanecer del día 19, pero el Comandante Gómez Zamalloa contraatacó en el momento oportuno con las Tropas de que disponía.
























 Miembros del Batallón Lincoln de la XV Brigada Internacional

Los días 21 y 22, continúan los ataques. Siguió insistiendo Lister –según él mismo ha relatado-  en las jornadas siguientes y el 23 de febrero ocupó dicho vértice varias veces, pero otras tantas fue de nuevo desalojado.


Combates frente al Vértice del Pingarrón

Las Baterías nacionales con sus eficaces fuegos contribuyeron a la defensa de la posición e inutilizaron varios carros enemigos. Por la noche fueron retirados los dos Escuadrones de Caballería y el Tabor de Regulares de Ceuta, ya que todos los Oficiales y Suboficiales habían caído muertos o heridos, y de Tropa quedaban muy pocos hombres ilesos.



















Tabor de Regulares 

La altura del Pingarrón ha pasado muchas veces de unas manos a otras. Ya ha costado a ambas partes miles de hombres. Cinco o seis casas y una calva pétrea, lisa y empinada. Eso es lo que ha costado tantas vidas. Pero la guerra no tiene condescendencias. El Pingarrón es la posición clave de toda la zona oriental del sector del Jarama. Quien domine mandará sobre un gran trecho del río. Y he aquí que miles de obuses, centenares de miles de balas se encuentran en esta superficie que mide menos de un kilómetro cuadrado. Entre las casas y la colina pétrea, se ha abierto –ya nadie recuerda por quién- una breve trincherita. La ocupan, por turno, ora los nacionales, ora los republicanos. La pequeña trinchera está inundada de sangre, llena de cadáveres y jirones de cuerpos humanos, despedazados por las explosiones de los obuses.

KOLTSOV: “Diario de la guerra de España.”


Los días 23 y 27, el General Gal, que dirigía las Brigadas Internacionales XI y XV, fracasó en los últimos  ataques al Pingarrón y San Martín de la Vega. Finalmente las posiciones quedaron en manos de los nacionales.

La lucha se extingue por agotamiento de los contendientes. La Batalla del Jarama, acabó en unas aparentes tablas y dio como resultados una nueva situación de equilibrio; pero la verdad ahora, es que  la profundidad del frente republicano había retrocedido unos 15 km a los largo de 25 km, lo que permitió al Ejército de Franco tener la carretera de Valencia al alcance de su Artillería. El Gobierno republicano perdió terreno y sufrió un gran desgaste en Soldados y material pero habían conservado la carretera de Valencia.


Croquis de las posiciones iniciales y finales de la Batalla

Puede sorprender que los nacionales con una masa de maniobra equivalente al 50 por 100 de los efectivos de sus adversarios, y con inferioridad manifiesta de Artillería, Carros y Aviación, lograran romper el frente  en unos 25 kilómetros de amplitud y profundizar unos 15, a pesar de tener que forzar el paso de un río no vadeable. Pues bien, todo ello fue debido a que disponían de un verdadero Ejército, con una organización superior, Cuadros de Mando profesionalmente muy capacitados. Sus Tropas, bien instruidas y entrenadas, eran excelentes.

BAJAS.-

Los del Ejército nacional sufrieron 6.000 bajas y los del Ejército Popular republicano 10.000. Siendo especialmente numerosas las que sufrieron las Brigadas Internacionales. El Batallón británico sufrió un 30% de bajas y el de USA un 50%.

RECOMPENSAS.-

La actuación de la Brigada de Caballería compuesta por el Primer, Segundo y Tercer Regimiento del Arma, fue premiada con la Medalla Militar colectiva, por Resolución del 11 de mayo de 1937.


Medalla Militar colectiva de Caballería, bordada en el antebrazo de la manga izquierda del Uniforme.





 Francisco Javier de la Uz Jiménez




BIBLIOGRAFÍA.-

LA CABALLERÍA EN EL PASO DEL JARAMA.                                   
REVISTA HISTÓRICA MILITAR Nº 25 -1968, por Julio Repollés, Teniente Coronel de Caballería
LA LUCHA EN TORNO A MADRID EN EL INVIERNO DE 1936-37.
MONOGRAFÍAS DE LA GUERRA DE ESPAÑA Nº 2, por José Manuel Martínez Bande
HISTORIA GENERAL DE LA GUERRA DE ESPAÑA, por Ramón y Jesús María Salas Larrazabal

ESPAÑA EN LLAMAS 1936, por B. Gil Mugarza


2 comentarios:

Martínez de Merlo dijo...

enhorabuena Javier

One North dijo...

Excelente artículo sobre una durísima batalla.
Enhorabuena.