Coged las rosas mientras podáis;
veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta.




Aquí ponemos entradas de CABALLOS - CABALLERÍA o algo de interés excepcional para los POETAS.

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15/9/16

EL FUTURO DE LA CABALLERÍA


















¿Un arma todavía necesaria?


UAV Raven similar a los que emplea el Ejército de Tierra en sus despliegues en el exterior. Fuente: Wikimedia Commons.

La Caballería debe ser orgánica a todos los niveles y escalones, siendo deseable su presencia incluso a nivel de Grupos Tácticos -de hecho incluso las Unidades tipo Batallón de Infantería siempre han contado en su plantilla con una Sección de Reconocimiento (SERECO) que venía de alguna forma a ser su Caballería, y hoy estas secciones deberían ser de Caballería-. Esta se hace ya del todo imprescindible en el escalón Brigada y así se ha venido poniendo de manifiesto en las diversas misiones realizadas por las diferentes Agrupaciones Tácticas que han venido actuando ya sea en los Balcanes, Afganistán o Irak, las cuales siempre han contado con un Escuadrón Ligero que se ha convertido invariablemente en la unidad más apreciada de la Agrupación. ¿Por qué pues esta necesidad constatada no se ha convertido definitivamente en una plantilla orgánica permanente, y solo se ha hecho en algunos casos? Solamente podemos considerar que es debida a la ceguera habitual del Estado Mayor de Tierra y del EMAD, y a la incapacidad del órgano central del Ministerio de Defensa.

¿Qué hacer en España?: En torno a una posible estructura orgánica futura de la Caballería

Tras los cambios realizados en la orgánica que han venido, de hecho, a materializar la desaparición o desuso de la Gran Unidad tipo Cuerpo de Ejército –algo que ha ocurrido con carácter general en la mayoría de los Ejércitos europeos-, al tiempo que cobraba mayor importancia la G.U. División, y consecuentemente al mismo tiempo la G.U. Brigada en idéntica forma, poco se ha hecho en España para adecuar la organización y estructura de la Caballería a las nuevas exigencias del actual panorama estratégico.

Ello a pesar de que el solo hecho de contar con una dotación orgánica de Caballería actúa en forma exponencial, incrementando el valor y posibilidades de la Unidad superior en la que la Caballería esté encuadrada, algo que frecuentemente se olvida por los tácticos y estrategas de despacho; baste tan solo recordar cuantas veces y en cuantas ocasiones, la antigua unidad División ha hecho uso de su Regimiento Orgánico de Caballería –el RCLAC (Regimiento de Caballería Ligero Acorazado)-, como si de otra Brigada, aunque disponga de menos medios, se tratase. En efecto el Regimiento de Caballería Divisionario, permitía utilizar a las Brigadas Orgánicas en otras zonas y para otras misiones, liberando medios y recursos sin duda muy necesarios. Hoy, contar en cada Brigada con una Unidad tipo Batallón o Grupo de Caballería, resulta esencial.


Alas y cadenas, con la combinación adecuada de ruedas, es la composición perfecta de la moderna Caballería. Fuente: Wikimedia Commons.

Dotar a las unidades tipo Brigada con Caballería propia no es ninguna novedad tampoco, y ya las desaparecidas Brigadas de Infantería de Defensa Operativa del Territorio (BRIDOT,s) de los años 60 y 70, contaban con un Grupo Ligero de Caballería (GLC) Orgánico, casi siempre mejor organizado y más potente que los Batallones de Infantería que constituían el grueso de la Brigada, que solían ser motorizables –esto es a pié- y rara vez estaban al completo de efectivos. El GLC proporcionaba al Mando de la Brigada los medios necesarios para obtener información, garantizar la seguridad, asegurar el control de su zona de acción y ejecutar acciones decisivas en profundidad, operaciones todas ellas esenciales, especialmente en las condiciones de independencia y aislamiento en que las Brigadas tenían que operar teóricamente, y que no serán muy diferentes de las que se den en el posible futuro Teatro de Operaciones.

En cualquier caso, la Caballería, cualquiera que sea el nivel Orgánico en el que esté encuadrada, debe estar organizada como una fuerza resistente, potente y autónoma, características que deben guiar los procedimientos de su organización en el futuro y que debe responder a que posea las siguientes cualidades, que, en suma, dictan el equipamiento con que debe contar:

Resistencia: entendida como capacidad de la Caballería para cumplir su misión, aún tras sufrir bajas y desgaste apreciable en combate.

Potencia: para conservar su capacidad operativa y recuperar sus funciones y posibilidades afectadas en el curso de las operaciones.

Autonomía: que le permita actuar independientemente y reiterar los esfuerzos, así como reponer sus capacidades.

 Por otra parte, las modernas unidades de Caballería deben articularse, equiparse e instruirse de forma acorde con las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías y por lo tanto ser parte integrante del conjunto global de medios de reconocimiento, inteligencia, vigilancia e identificación de objetivos (Reconocimiento, Inteligencia, Vigilancia e Identificación de Objetivos = RIVIO) a disposición del Mando. Establecer los procedimientos técnicos necesarios para garantizar la coordinación y cooperación de todos los recursos y medios dedicados a la actividad RIVIO resultará esencial para garantizar el éxito de cualquier operación que se deba ejecutar.


El VRC Scimitar continúa siendo hoy por hoy el vehículo de caballería más representativo del Arma Acorazada británica. Fuente: Ministerio de Defensa del Reino Unido.

No es posible respetar las líneas generales de la organización actualmente vigente –carente de toda lógica y solamente heredera de lo que ha habido-, por lo que un esquema de organización idóneo para la Caballería, de cara a las misiones que el panorama estratégico actual y la conflictividad que el siglo XXI presenta, requiere un grado mayor de flexibilidad y polivalencia. Es por ello que la división tradicional según la preponderancia de medios de diferentes tipos debe pasar a ser ya histórica. Se requiere, no ya una reorganización, sino una total transformación, que debe ser la propia transformación de todo el ET, cada vez más inaplazable.

No hay razones ya que justifican que exista una Gran Unidad tipo Brigada de Caballería independiente como la Brigada de Caballería Castillejos II, cuando no existe –ni se va a poder constituir-, un Cuerpo de Ejército en el que se integre la citada Brigada, y la Brigada en sí, y por sí sola, carece de toda objetividad. El ET actual es el que es y sin duda, no el que debería ser. Una cosa es que se puedan articular varios Regimientos en una entidad administrativa de rango Brigada para así poder justificar una vacante de General de Brigada, pero eso no convierte a esta unidad en algo útil, ya que como tal ni es operativa, ni funciona, ni se va a emplear en su conjunto, ni tiene ningún sentido.

Tampoco es coherente el seguir denominando a los Regimientos según la tipología histórica y tradicional reciente de Regimiento de Caballería Acorazado (RCAC), antes orgánico únicamente de la Brigada, y por lo tanto carente igualmente de sentido, o Regimiento de Caballería Ligero Acorazado (RCLAC), Orgánico tanto de la desaparecida G.U. tipo División, como de la misma Brigada de Caballería, más el Regimiento de Caballería Ligero, Orgánico de la Fuerza de Acción Rápida (FAR) –igualmente solo hay un Regimiento de este tipo-. Tampoco, por último, el Regimiento de Caballería Acorazado de las Fuerzas de Defensa de Área, de los que existen solamente dos, desplegados en las ciudades de Ceuta y Melilla, en unas misiones absolutamente carentes de sentido para las capacidades de la Caballería moderna, y nada coherentes con la propia razón de ser de la Caballería y sus procedimientos de empleo tiene sentido. En total, manejamos tres o cuatro tipos de regimientos diferentes para una organización que demuestra hoy ser incapaz de dotar de Caballería a todas las Agrupaciones Tácticas, Batallones o incluso Brigadas de Maniobra, que son quienes la necesitan verdaderamente.


Pesado o no, el carro M1 A2 Abrams constituye el elemento ofensivo por excelencia del Arma Acorazada norteamericana, y por tanto de la Caballería de los Estados Unidos. Foto cortesía del US Army.

La escasez de presupuestos, la propia dimensión actual del Ejército de Tierra y la naturaleza de las misiones que está llamada a cumplir la Caballería moderna imponen como paso previo, quizás, la existencia de un único tipo de unidad, de entidad regimiento: el Regimiento Acorazado de Caballería (RAC), en el que se dé la apropia- da combinación de medios acorazados de ruedas, de cadenas y de helicópteros de reconocimiento y ataque, como elemento complementario y de apoyo, del todo necesarios a cualquier organización que pretenda ser y llamarse Caballería.

El número de Regimientos a constituir no tiene necesariamente que variar, es más, como mínimo, deben mantenerse los existentes en la actualidad, e integrarlos en las Brigadas existentes. Sobran otras Unidades como Montaña o Paracaidistas, que como mucho, deben de quedar como meras especialidades.

El cambio por el que se aboga, es urgente y del todo procedente, con objeto de dotar con Caballería Orgánica a todas las Brigadas, ya sean Mecanizadas, Acorazadas, o Ligeras. Esa Caballería debería estructurarse en torno a una Unidad tipo Regimiento Acorazado de Caballería (RAC), sobre la base de dos Grupos a dos/tres Escuadrones Ligeros Acorazados más una Unidad de Plana Mayor y Mando. Los Regimientos deberán organizarse como parte de las Brigadas correspondientes y supondrán los ojos y oídos de las mismas, incrementando considerablemente sus posibilidades. Su equipo fundamental serán vehículos ligeros acorazados de ruedas 8×8, vehículos VRC Centauro, y carros de combate, como medio con mayor potencia de fuego, orgánicos todos ellos de los escuadrones, que tendrán la misma composición orgánica, sea cual sea el tipo de brigada en la que estén integrados.


El Puma, con un peso del orden de las 50 ton, y un cañón de 30 mm, representa la configuración óptima del moderno vehículo acorazado de diseño modular para una fuerza terrestre de maniobra. Fuente: Wikimedia Commons.

La cuestión de dotar con helicópteros Orgánicos al Arma de Caballería es una cuestión harto debatida sin que hasta ahora haya resultado en una decisión positiva. Razones de orden logístico, de política de personal, de concentración de medios y hasta de centralización de empleo lo han impedido pero sobre todo hay dos motivos principales causantes de ello: en primer lugar, el hecho de que la Doctrina de Empleo Táctico de las Armas vigente, siga considerando al helicóptero como un apoyo de combate, sin hacer distinción entre helicópteros de ataque, de asalto o de transporte, copiando en alguna medida, la Doctrina francesa sin más –seguramente porque entre los inspiradores de la misma había mayoría de Oficiales Diplomados en l’École Militaire-, y sin ni siquiera considerar lo que se hace en los Estados Unidos, o en Italia, por poner un ejemplo muy cercano a nuestra idiosincrasia. En segundo lugar, y con toda crudeza, por qué la cúpula militar – ¿desde cuándo no hay un Jefe de Estado Mayor del Ejército procedente de Caballería?-, y los Generales del Arma de Caballería no han defendido adecuadamente algo que es tan de sentido común y que supone la razón de ser del Arma en el presente siglo XXI y en el futuro.

Así de sencillo y así de claro. Y lo mismo sucede con los UAV, que, por razones misteriosas, se han asignado a la Artillería. El despliegue de los helicópteros en tiempo de paz, su dependencia técnica y hasta administrativa de las FAMET, e incluso la formación de pilotos está bien que estén centralizadas, pero los Regimientos de Caballería del siglo XXI, si se pretende que sean eficaces y puedan desarrollar sus Misiones, deberán contar con medios aeromóviles orgánicos en sus plantillas. La Caballería siempre ha anhelado disponer de helicópteros y la falta de visión del Estado Mayor del Ejército lo ha impedido; en 2010 ésta es una exigencia que ya no puede retrasarse más. La Caballería moderna debe realizarse en la Tercera Dimensión, helicópteros y UAV,s, de lo contrario no hay Caballería.


Disponer de helicópteros es esencial para una moderna fuerza de Caballería. Estos tienen que ser tanto de asalto -transportando fusileros-, como de reconocimiento armado y de ataque. Imagen cortesía de ISAF.

Para las FAMET también, aunque no se reconozca, es importante alcanzar un grado de descentralización suficiente, referente tanto a doctrina como a procedimientos, precisamente en nombre de esa flexibilidad que requiere el empleo del Arma Aérea. Cuando desde algunos sectores del Ejército, en el seno de la propia Arma de Caballería, se llegó a plantear ya el no contar con carros de combate en el futuro sino sólo con vehículos de ruedas, dejando los carros solamente en los batallones de infantería -opinión totalmente discutible, por no decir equivocada -, el dotar orgánicamente con helicópteros a los Regimientos Acorazados de Caballería sería la solución perfecta para esa Aviación del Ejército de Tierra del siglo XXI –a imagen y semejanza de lo que ocurre en Italia con la Cavalleria del’Aria-, aunque por razones administrativas y logísticas se siguiera manteniendo la dependencia de las actuales FAMET.

Una Escuadrilla mixta –o Escuadrón- de helicópteros, de reconocimiento, de asalto táctico y de ataque, por Unidad tipo Regimiento, con una Sección de UAV,s, sería la solución más operativa y práctica a aplicar, e incrementaría enormemente las posibilidades, no ya del Regimiento, sino de la Brigada entera. Ese Escuadrón de helicópteros por Regimiento Acorazado, con una combinación de aeronaves ligeras para reconocimiento como puede ser el denominado helicóptero de reconocimiento armado (Armed Reconnaissance Helicopter-ARH)-, o similar, helicópteros NH-90 TTH, y helicópteros de ataque Tigre supondría una fuerza altamente móvil, potente y protegida, que sería un complemento muy importante para las Brigadas o Agrupaciones Tácticas.

A través de los casi 60 años ya de existencia del helicóptero, éste ha evolucionado en una forma en la que para ciertas Misiones ha llegado a desplazar y sustituir por completo al avión de ala fija, encontrándose a punto de iniciar un nuevo periodo de crecimiento y desarrollo tecnológico. El empleo audaz e imaginativo del helicóptero en el Campo de Batalla puede devolver a las fuerzas terrestres las ventajas de que gozaban en el pasado con el empleo de las Unidades Acorazadas, -es el elemento de la Blitzkrieg del siglo XXI-, en esencia el elemento que puede proporcionar el factor sorpresa y a su vez, el efecto de choque necesario con su potencia de fuego, factores esenciales de la moderna Caballería. Por otra parte, todos los indicios hacen suponer que los helicópteros están llamados a desempeñar un papel cada vez más importante en todos los posibles tipos de Conflictos, de cualquier intensidad, hasta las llamadas situaciones de crisis o catástrofe, en las que tan solo se requiera ayuda humanitaria, operaciones en las que el contar con Caballería propia ha sido muy agradecido siempre por todas las fuerzas y las diversas agrupaciones que se han destacado.

El Escuadrón de helicópteros podría adelantarse siempre en el despliegue, como parte de las brigadas, o de la agrupación táctica expedicionaria, y ser transportado por vía marítima, o incluso aérea en el futuro cuando se disponga, -si sucede alguna vez-, de los nuevos aviones de transporte A400M, anticipándose al resto de la Fuerza.

Una Unidad como el RAC n° 12 Alejandro Farnesio-, dotado con carros de combate Leopardo 2E, nuevos 8×8, VRC Centauro, e incluso vehículos ligeros 4×4 tipo Hummer o nuevos MRAP ligeros armados con potentes medios contracarro (misiles SPIKE de largo alcance) y su escuadrón de helicópteros, sería una fuerza altamente móvil, potente y protegida, que supondría un complemento muy importante para las Brigadas Mecanizadas o Acorazadas.


Vehículos 4×4 protegidos con un perfil extremadamente bajo, como el Fennek alemán, pueden ser una buena solución para la caballería, especialmente si valoramos la existencia de variantes de reconocimiento. Fuente: Bundeswehr.

De hecho casi una brigada más, como sucede en los Estados Unidos con el Armored Cavalry Regiment (ACR). El RAC asignado a la Fuerza de Acción Rápida (FAR) de la OTAN –hoy es el RAC n° 8 Lusitania-, estaría equipado igualmente con VRC Centauro, vehículos ligeros 4×4 tipo Hummer o MRAP, e igualmente helicópteros ligeros de ataque y de reconocimiento e incluso carros de combate, sin menoscabo de las razones de proyectabilidad y transporte estratégico, y estaría capacitado así para operar en cualquier tipo de ambiente y conflicto, siendo susceptible de trasladarse a su Zona de Operaciones por vía marítima o incluso aérea si fuera necesario. Con la configuración expuesta sería además la Unidad Orgánica de Caballería de una de las Brigadas, doble cometido al que todo el ET está ya muy habituado.

Los Grupos Orgánicos de cada Regimiento, podrán actuar en beneficio de las Agrupaciones Tácticas que las Brigadas puedan llegar a constituir, y supondrán sus ojos y oídos, incrementando considerablemente sus posibilidades. Su equipo fundamental deberían ser carros, nuevos 8×8 y VRC Centauro, y Hummer o Rebeco, homogéneos e interoperables entre sí, independientemente del tipo de Brigada en la que estén encuadrados, al margen de que entendemos que las brigadas en el nuevo ET que deba resultar de la transformación deben ser únicas. Igualmente será necesario, en ocasiones, que cuenten con helicópteros, agregados temporalmente por el Regimiento.

La Caballería, en los Ejércitos, continuará siendo un Arma esencial en el Siglo XXI. Las nuevas condiciones operativas creadas por la forma y evolución de los Conflictos previsibles, los nuevos procedimientos de combate, los desarrollos tecnológicos que tienen lugar y aún pueden esperarse, así como la naturaleza de las amenazas más probables, realzan el valor y necesidad de la Caballería. El espíritu jinete seguirá siendo ingrediente vital en las cualidades de los integrantes del Arma para poder llevar a cabo las misiones que se espera sean cumplimentadas por la Caballería.

Equipada con el armamento y material necesario, instruida para vencer y dirigida por un cuadro de Mandos, de todos los escalones, competente, dinámico y audaz, la Caballería española debería seguir siendo la punta de lanza del Ejército de Tierra en el nuevo siglo. Otra cosa, nos tememos, es lo que los gobernantes tengan en mente, y que, a tenor de lo que se lleva décadas haciendo, no ofrece desgraciadamente muchas esperanzas.


La industria nacional también tiene excelentes productos de exploración. Fuente: Desconocida.

Apuntes para el futuro: Breve reflexión sobre el futuro del ET

“Un Ejército superior en Caballería gozará siempre de la ventaja de poder proteger sus movimientos, de poder conocer con anticipación los movimientos del enemigo, y podrá, en consecuencia, empeñarse cuando lo considere más conveniente. Sus reveses, si es que suceden, tendrán escasas consecuencias, pero sus esfuerzos resultarán decisivos” Napoleón Bonaparte.

Cuando han transcurrido ya más de 200 años de la Batalla de Austerlitz, su ejecución y preparación siguen siendo un modelo y ejemplo de cómo se debe emplear la Caballería, y ponen de manifiesto las aptitudes especiales del Arma en cuanto a la movilidad y a lograr la aplicación del esfuerzo decisivo en el momento oportuno.

La Caballería, como Arma de la decisión en el combate, pero también como herramienta esencial de disuasión y de control del teatro de operaciones, es especialmente idónea para las circunstancias actuales y los escenarios de guerra asimétrica que afectan al entorno geopolítico presente. Con un horizonte fijado en 2020, la credibilidad de una Fuerza Terrestre dependerá en gran manera de la superioridad del Arma de Maniobra y Combate en Movimiento de que se disponga, de su agresividad y capacidad ofensiva y de sus posibilidades de supervivencia en el Campo de Batalla, es decir de su protección.


Una hermosa mezcla que bien pudiera ser nuestra Caballería.

No hay duda, lo quieran reconocer o no quienes toman las decisiones sobre la defensa nacional, que el nivel de una nación viene dado por su capacidad para desplegar y proyectar un instrumento militar en un momento dado, con entidad y capacidades suficiente para obtener o forzar la decisión que convenga a los intereses nacionales. Así ha sido siempre y así será, la historia nos lo enseña y no perdona a los que lo olvidan.

De cara a ese horizonte en el tiempo, y confiando en que pase el bache actual, si se pretende seguir contando con un componente militar terrestre de alguna validez, ese Arma de Maniobra y Movimiento –llámese Caballería-, que definirá la entidad y solidez del componente Tierra debería estar integrada por:

- Un elemento acorazado pesado, pero ágil, de superioridad y disuasión, con el volumen suficiente para ejercer el esfuerzo principal en una operación, multinacional o no.

- Un elemento combinado blindado de ruedas y con potencia de fuego suficiente, complementario del anterior, que presente una relación coste/eficacia razonable, e igualmente en un volumen suficiente para asegurar el control y la vigilancia de una zona de operaciones determinada.

- Un componente aeromóvil y terrestre ligero, que permita dar seguridad y apoyos de combate a los dos anteriores, y permita una razonable economía de esfuerzos, sin menoscabo de su participación en el control del espacio operativo.

- Un elemento, finalmente, de investigación y detección del adversario, que proporcione información y permita mantener la iniciativa en todo momento (claramente UAV,s).

Por ello, una propuesta para revitalizar el Arma de Caballería española, y asegurar su supervivencia sería la de constituir, en el sentido de lo expuesto anteriormente, tantos Regimientos Acorazados como Brigadas de Maniobra existan, en principio cinco, no considerándose aquí ni la Brigada Paracaidista –que no tiene razón de existir como tal-, ni las Tropas de Montaña, ni las de Defensa de área ni las desplegadas en Baleares y Canarias. Ello conllevaría, claro está, la desaparición de la actual Brigada Castillejos II, y la de uno de los actuales Regimientos desplegados en Ceuta o Melilla, sin entrar en detalles de cuál.

Los nuevos Regimientos, sobre la base y respetando los nombres de los existentes, tendrían la siguiente composición:


·                   -Mando y PLMM

-2 Grupos Acorazados de Exploración y Reconocimiento, cada uno con:

-Escuadrón Mixto de Exploración, con 4 Secciones de nuevos 4×4 protegidos, dotados con misiles Spike (total: 20 vehículos 4×4)

-Escuadrón Acorazado de Reconocimiento, con 2 Secciones de 8×8, y 2 Secciones de VRC Centauro (total: 9 nuevos 8×8, y 9 VRC Centauro)

-Escuadrón de Carros de Combate, con 4 Secciones de Carros Leopardo 2E (total: 18 carros)

-Escuadrón Mixto de Helicópteros: con una Sección de Helicópteros de Reconocimiento (4), una Sección de Helicópteros de Asalto (4 NH-90 TTH), y una Sección de Helicópteros de Ataque (4 HAD Tigre)

-Sección de UAV,s (4 sistemas)

Naturalmente, llegados a este punto, se requiere una profunda transformación del ET, esa transformación que nunca llega, y en la que se juega su supervivencia y futuro. No podemos augurar un porvenir esperanzador, ya que, por el contrario, todos los indicios apuntan lo contrario.

Regimiento Acorazado de Caballería. Fuente: Elaboración propia.

Por otra parte, en 2010-2011, con los cambios que se están produciendo a nuestro alrededor, seguir hablando de Brigadas, de Regimientos e incluso de Armas básicas –Infantería y Caballería-, de fuerzas medias o ligeras… ¡y de ruedas o cadenas!, es no darse cuenta de la evolución de los procedimientos y no tener conciencia del actual entorno operativo. Sobre todo cuando se cuenta con una fuerza de combate terrestre no muy superior a los 20.000 efectivos. Por ello, ahora que ya el ET solo cuenta con un Cuerpo General de las Armas, quizás sea el momento de comenzar a pensar en olvidar el concepto de Armas que se tenía hasta ahora, para ir a algo más pragmático, funcional y acorde con la realidad de los tiempos.

Sin duda, sería un paso más. No estoy seguro de que ni el ET, en su conjunto, ni las propias Armas estén preparadas para ello, pero quizás sea necesario.

Precisamente, hace apenas unos días, un flamante General en la Reserva, actualmente en un destino “dorado” relacionado con “la Seguridad hemisférica” –sin comentarios-, me comentaba: “…pero tú ¿qué te crees? Esto es España,..” Quizás ahí radique el problema. ¡Santiago y cierra España!


Antonio J. Candil Muñóz


1 comentario:

Francisco J. Membrillo dijo...

Como desde haces varia décadas, tiene c.. que sea el Coronel Antonio Candil, un infante con espíritu jinete, el que tenga "la vista del águila" sobre el presente y futuro de la Caballería. Quizás , siguiendo con la tradicional y conocida frase frase , el problema es que existen pocos (¿¿¿polivalentes???) jinetes y Diplomados de EM a los que habría que decirles "...echa pie a tierra, pues no sirves para mandar el Huracán de la Caballería"