Coged las rosas mientras podáis;
veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta.




Aquí ponemos entradas de CABALLOS - CABALLERÍA o algo de interés excepcional para los POETAS.

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16/4/16

SOLO EN UN FUNERAL



Ruth Obregón Calderón


Un caballo solo en un funeral
Rito extranjero mejorado en España

 
Seguramente es por culpa de Napoleón, el enemigo francés que quería destruir la Nación española, pero siento más interés por lo castrense británico, y ello a pesar del pirata Drake y lo de Gibraltar, que aún nos lo deben.
Seguramente es por culpa de Napoleón, el enemigo francés que quería destruir la Nación española, pero siento más interés por lo castrense británico, y ello a pesar del pirata Drake y lo de Gibraltar, que aún nos lo deben.

Encuentro algo especial en los símbolos y en los rituales castrenses británicos. Será, en primer lugar, la solemnidad y convicción con que lo interpretan todo; será que sus uniformes y su heráldica me resultan más atractivos. Además, los británicos me caen bien porque, en el cine, son capaces de convertir grandes desastres en hermosos espectáculos visuales, como las películas “La última carga” (1968) o “Amanecer zulú” (1979), tras las que el espectador recibe un mensaje positivo de los británicos.

Al contrario de la mentalidad típica española, que consiste en refocilarse siempre en nuestras sombras del pasado y nunca en nuestros gozos, los británicos siempre, siempre, siempre, se muestran de modo positivo, muy pagados de sí mismos, como lo expresa la siguiente frase: “Niebla en el Canal de la Mancha. El continente ha quedado aislado”.

Pero sus hijos históricos, los estadounidenses, no han heredado esa misma pompa y circunstancia característicamente británica y han desarrollado su propio estilo, bastante diferente, que nos resulta conocido, tanto por haberlo visto en infinitas películas y series de televisión, como porque ha sido copiado entre nosotros. Es el conocido afán de algunos de creerse igual a otro mejor, simplemente por copiarle algo accesorio, como un casco blanco o un pañuelo al cuello.



 Comanche



‘Comanche’ era un caballo de guerra, alazán, perteneciente al 7º de Caballería (más bien de dragones que de caballería) mandado por el coronel Custer. Tras la matanza inútil de la fracción que él mandaba en el Little Big Horn, el 25 de junio de 1876, este caballo fue el único superviviente. Lo encontraron días después, malherido por siete flechas, lo curaron y, hasta un año después, no quedó restablecido. Hasta este combate, y desde su alta en el ejército en 1868, había sufrido otras doce heridas.

Convertido en un recuerdo vivo de aquel combate, en 1877, ‘Comanche’ fue integrado en el cortejo que acompañó a los restos de Custer cuando fueron trasladados desde su primer enterramiento en el mismo campo de batalla hasta el cementerio de West Point. ‘Comanche’ murió de un cólico en 1891 y el 7º de Caballería quiso disecarlo. En la actualidad se muestra en el Museo de Historia Natural de la Universidad de Kansas.

En ciertos pueblos de la remota antigüedad se tenía la costumbre de sacrificar los caballos y los perros del guerrero muerto e inutilizar sus armas, enterrándolo todo junto al que había sido su dueño. Pero el que ‘Comanche’ marchara en el cortejo fúnebre de Custer dio pie a que, más adelante, fuera repitiéndose para aumentar la teatralidad del funeral de alguien importante, dando origen a la tradición militar estadounidense de ir un caballo sin jinete en los entierros de militares y de altos dignatarios. Abraham Lincoln fue el primer presidente de Estados Unidos en ser honrado de esta forma.

Es ley sancionada por la historia que todo lo que nace, crece, se desarrolla, se multiplica y muere. Y puede darse fe de ello en el caso que nos ocupa pues, en su desarrollo, al caballo sin jinete se le coloca la montura y el sable y, lo que parece un añadido barroco, unas botas de montar con las espuelas calzadas y puestas al revés en los estribos. Así se ha visto también en algunos funerales de Estado en el Reino Unido.


Y, en su multiplicación, hemos visto en España el ‘caballo solo’ en el acto de imposición de la Laureada Colectiva al Regimiento Alcántara en la Plaza de la Armería del Palacio Real de Madrid. Estremece recordar a quienes representa este precioso caballo. Estremece recordar a los caballos que perdieron a sus hombres en los días de julio de 1921. Montados en ellos hubo corazones de españoles animosos que superaron el miedo y el horror del combate y volvieron una y otra vez a la carga, valientes, disciplinados, heroicos, con tal de proteger sus compañeros de armas.



Aplaudimos el hecho de haber copiado un ritual nacido en un ejército extranjero sólo porque, en manos del Alcántara, el ‘caballo solo’ ha adquirido, aquí sí, de forma rotunda y sublime, su verdadero significado, representación y honra: el homenaje a los que dieron su vida en el cumplimiento heroico del deber.
Antonio Manzano


Ruth Obregón Calderón


Chevi Sr.

1 comentario:

Ruth Obregon dijo...

Mi destino en el RCLAC14 ha sido para mi la mejor época de mi vida militar. Recuerdo muchas cosas de ese tiempo,lo feliz que fui y el calado que sus tradiciones y en suma lo que su forma de entender la vida supuso para mi. No puedo ni quiero olvidarlo.
El acto a los caídos en Caballería ha sido uno de las visiones más sublimes y emotivas que he presenciado.....nadie me lo había explicado pero cuando apareció aquel caballo sin jinete todo se hizo claridad y percibí el duelo eterno en esa montura vacía.
Honor a quien honor merece!
Mi Coronel,a las ordenes de Vs siempre.

Ruth Obregon
Comandante médico de Caballería.