Coged las rosas mientras podáis;
veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta.




Aquí ponemos entradas de CABALLOS - CABALLERÍA o algo de interés excepcional para los POETAS.

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18/4/16

CABALLOS DEL EJÉRCITO




















CABALLOS MILITARES




¿Cómo un caballo puede no desbocarse en una situación tan estresante como la de la imagen? La respuesta la encontramos en el Centro Militar de Jerez de la Frontera, una referencia en la cría de ejemplares de raza española y árabe. De esta yeguada salen los animales del Ejército y la Policía que se entrenan para dar la talla en situaciones límite.

El soldado Ismael Saborido conduce a una yegua tras ser explorada.


La mañana está soleada y templada en este día de marzo. El teniente coronel jefe Antonio Gómez Pascual, director y responsable del Centro Militar de Cría Caballar de Jerez de la Frontera, se ha prestado a enseñarnos el Cortijo de Vicos, donde está ubicada la yeguada. Existen otras en el país (las de Écija, en Sevilla, Lore Toki en San Sebastián o Mazcuerras, en Cantabria), pero esta es referencia en la cría de caballos de pura raza española y de pura raza árabe. Una hilera de eucaliptos podados, a ambos lados del camino de entrada, nos escolta hasta las cuadras donde se encuentran las yeguas con sus potros, algunos recién nacidos. El espectáculo es fascinante. "Los potros", cuenta Gómez Pascual, "están con sus madres hasta que cumplen seis meses. Después, a los machos los trasladamos con los sementales al Cortijo de Garrapilos, a pocos kilómetros de aquí, mientras que las hembras se quedan en Vicos". Cada año nacen aquí unos 90 potros, cuya doma comienza a los 3 años. Sin embargo, por la delicadeza que requiere este proceso, es a partir de los seis meses cuando se dan los primeros pasos. "El destete se realiza en tres semanas. Durante los primeros siete días el propósito es que el potrillo admita tener una cabezada puesta. La segunda semana se intenta que la cría, aparte de aceptar la cabezada y el ronzal, aguante atada a una pared durante cierto tiempo. En una tercera semana conseguimos que una persona sea capaz de conducirlo. A todo esto, el potro de seis, siete meses, ya pesa ciento y pico kilos", explica Gómez Pascual.
El teniente coronel añade que "es necesario ser muy suave con este animal, acariciarlo mucho... Desde los seis meses hasta los 3 años todos los días se les pone una cabezada, se les ata a una argolla y se les echa pienso... De vez en cuando se les coge de un ronzal y se les conduce. Es persistencia". El siguiente paso consiste en conseguir cogerles manos y pies y que trabajen atados a la cuerda. Como cuenta, "es lo más complicado, que una persona se suba encima; tiene que admitir un equipo [montura, cabezada con un hierro en la boca...], y el peso del jinete".

Un soldado con un ejemplar de la yeguada de Jerez, que suministran caballos a las Fuerzas Armadas del Estado

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Finalmente los caballos se sueltan, y una vez acabado el trabajo, se distribuyen. Se trata de suministrar ejemplares a lasFuerzas Armadas del Estado, en primer lugar, repartiendo caballos sementales entre los distintos centros militares de cría caballar; también a la Guardia Real (la gran mayoría proceden de aquí), a la Guardia Civil, al Cuerpo Nacional de Policía (todo esto a través de convenios con el Ministerio del Interior). Y se ha firmado un convenio con el Ayuntamiento de Barcelona para la Guardia Urbana; también existe otro para suministrar caballos a la Real Escuela Andaluza de Arte Ecuestre (REAAE).
Los potros se recrían, se doman y luego se reparten entre estos distintos destinos. Pero no todos se van, algunos caballos se quedan aquí como sementales. "Además ofrecemos la posibilidad a todo ganadero, de que a través de unos precios públicos, puedan acceder a estos caballos. Una dosis de semen cuesta 58 euros. Una inseminación, en la que nosotros aportamos todo, incluida la ecografía, son 115 euros. El ganadero lo único que tiene que hacer es traer su yegua, cualquiera puede hacerlo", explica el teniente coronel Gómez Pascual. Las dosis están reguladas (500 millones de espermatozoides cada una). Al año se realizan en el centro unas 900 cubriciones. En el mercado un potro de pura raza española no cuesta menos de 6.000 euros, puede llegar a alcanzar 100.000 o 200.000.


Una yegua castaña de raza española con su rastra de ocho días. 



A cada yegua su caballo
En relación con las yeguas el proceso no es el mismo. Los primeros pasos de doma sí son semejantes, pero a estas no se las monta. "Se pelan y se les rapa la cola", aclara el militar, "pero para eso hay que meterlas en un potro de contención, donde al principio se resisten a entrar". Cuentan en la yeguada con dos laboratorios: en el servicio veterinario del Cortijo de Vicos se realizan las ecografías, y todas las pruebas clínicas, y en Garrapilos se extrae y procesa el semen a los sementales. Hay días que se hacen 30 o 40 ecografías. Desde el inicio de la gestación hasta el parto (11 meses) a cada yegua se le realiza un promedio de cinco ecografías.



Caballos que están inscritos en la Asociación Nacional de Criadores de Caballos Españoles y la Asociación Nacional de Criadores de Caballos Árabes desde que nacen


Todo está estipulado, aquí no se deja nada al azar. "Nosotros buscamos un caballo dentro del patrón racial (pura raza español y pura raza árabe) y lo que se pretende es que sirva para las Fuerzas Armadas. A cada yegua se le busca el ejemplar adecuado. Debemos evitar que haya un exceso de consanguinidad, porque estamos hablando de razas puras. También buscamos compensar defectos; si una yegua tiene algo que no nos gusta en exceso, le buscamos un semental que contrarreste la falta", continúa relatando el teniente coronel Gómez Pascual.
En el Cortijo de Vicos comparten espacio más de 300 animales, entre yeguas y potros. Y en Garrapilos el Ejército dispone de 40 sementales de gran categoría que en primavera se desplazan a ciertas zonas. "Nosotros tenemos una parada en Almonte, otra en Coín, Ronda y Sevilla", señala Antonio Gómez. Aparte de su dedicación a la cría caballar, la doma y atención a otros ganaderos, la Yeguada Militar de Jerez forma al propio personal militar. Aquí no se practica la monta natural; el 100% de las yeguas son inseminadas de manera artificial. "Con ello eliminamos posibilidades de contagio de enfermedades de transmisión sexual, y por otro lado, la gestión del reproductor es mucho más eficiente. Con una extracción podemos inseminar a varias yeguas. Y nos permite, una vez extraído el semen, procesarlo y saber exactamente lo que tenemos; a la hora de venderlo se da al comprador una dosis de gran calidad. Todo se realiza vía laboratorio", explica el responsable del centro.


El teniente coronel Antonio Gómez Pascual disfruta describiendo en qué consiste su trabajo.


 Es un sevillano abierto, cercano y cordial que asume sus quehaceres diarios como algo absolutamente vocacional. "Mi trabajo tiene muchos matices. Yo elaboro el plan de cubrición que consiste en asignar a cada yegua el semental adecuado y lo envío a la Subdirección General de Administración Periférica [dependiente en última instancia de la Subsecretaría de Defensa] para su aprobación", asegura. "Tengo buenos equipos, yo los dirijo, además de ocuparme de las labores administrativas. A todos nos gustaría contar con más recursos, pero mi labor consiste en cumplir la misión que tengo con los medios que me dan. Y estoy contento", añade.
Entre militares y civiles (dos tercios militares, cuatro de ellas mujeres, tres de tropa y una suboficial) trabajan en la yeguada 60 personas, además de las empresas de servicio. Como dato curioso, los nombres de los caballos también los decide el director. "Según la costumbre de la casa, la primera letra del nombre corresponde a su año de nacimiento, por orden alfabético. La A, a 2002... A este año, 2016, le corresponde la P. Si son caballos de pura raza española la primera vocal que tengan va a ser una e, y si son de raza árabe la primera vocal será una a. Este año tenemos a PeajePereyra, a PadillaParrilla...". Cuando son de pura raza española pueden repetir el nombre y le añaden un número romano detrás. En pura raza árabe no se admite poner un nombre que ya esté cogido. Entre los animales criados en la yeguada jerezana destacan Agente, por tener una gran descendencia y de muchísima calidad; EventoV, que se clasificó para una final olímpica en Atlanta '96, yOleaje, que formó parte del equipo que consiguió la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Atenas, en 2004.


El Centro Militar de Cría Caballar de Jerez tiene su nacimiento en la fusión de la Yeguada Militar y el Depósito de Sementales de Jerez hace casi una década. Aunque para encontrar su verdadero espíritu nos tenemos que remontar varios siglos atrás cuando, durante la regencia la reina María Cristina, se establecieron los Depósitos de Caballos Padres, asignando uno a Jerez. Ubicado ahora en los cortijos de Vicos y Garrapilos, cuenta con más de 1.600 hectáreas de terreno dedicado a la cría de caballos de pura raza. Hasta 1956 la yeguada se encontraba en el Recreo de San Benito, que se convirtió en el Centro de Entrenamiento y Selección de Reproductores que con el tiempo ha pasado a formar parte del Centro Militar como una sección más y al final ha acabado trasladándose al Cortijo de Vicos. Actualmente sus funciones son la selección de puras razas y su puesta a disposición de los Ejércitos, Guardia Real y entes públicos. Además de colaborar con otras administraciones públicas cuando estas requieran de sus servicios y con particulares en el desarrollo de actividades propias de la cría caballar. Luis de las Alas
Microchip en el cuello
Cuando nace un caballo se le inscribe en el libro de registro que llevan la Asociación Nacional de Criadores de Caballos Españoles y la Asociación Nacional de Criadores de Caballos Árabes. Ellos certifican que es correcto lo que se inscribe; para ello se le realiza al potro una prueba sanguínea y se mira la compatibilidad de padre y madre por ADN (control de filiación). El veterinario les inserta un microchip en el cuello, que es el número con el que estará identificado el animal toda su vida. También se les hace una reseña, donde se analizan todas sus características. Cuando el ejemplar llega a la edad de reproducir, se solicita a la asociación correspondiente que venga a verlo y le someten a ciertas pruebas para comprobar si es apto como reproductor. Ahí les conceden la actitud básica. Una vez superado se le inscribe como producto de pura raza española. En la raza árabe es igual, con la única diferencia de que no deben superar este examen los reproductores.
Como afirma el teniente coronel, "la gestación de las yeguas dura 11 meses, y casi inmediatamente después se las vuelve a inseminar. Suelen tener un parto al año fácilmente. Una yegua pare y a los ocho o nueve días ya puede tener un celo, que se intenta aprovechar. El primer parto lo pueden tener a los 5 años, y seguir estando preñada hasta los 18 o 20...". La base de la alimentación para estas yeguas es la avena, de producción propia, pienso compuesto y alfalfa.




El caballo perfecto. Además de sus características morfológicas, lo que hace a los caballos de pura raza española idóneos para el Ejército y los Cuerpos de Seguridad es su carácter noble y su capacidad para el aprendizaje. En particular los caballos seleccionados para la escolta del Rey, deben ser de una alta calidad y fidelidad racial.




José V Ruiz de Eguílaz y Mondría
Centauro

1 comentario:

Rafael Ruiz de Eguílaz dijo...

Felicidades hermano por esa bonita adquisición. Tiene muy buena pinta. Y también por tu artículo, muy ilustrativo.
Abrazote