Coged las rosas mientras podáis;
veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta.




Aquí ponemos entradas de CABALLOS - CABALLERÍA o algo de interés excepcional para los POETAS.

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17/1/14

EL CID CAMPEADOR


Si no puede venir Paco o D.Santiago Bernabeu, quizás pueda venir el Cid a tomar juramento a quien proceda, por si "fueron o consintieron en la muerte de lo que tanta sangre, sudor, y lágrimas costó"

video

A pocos kilómetros al norte de Burgos, en la carretera de Santander, se encuentra Vivar del Cid, donde sus habitantes hablan con orgullo de su paisano más universal: Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador. Delante de la iglesia parroquial de San Pedro, en el centro del pueblo, se alza la estatua de este legendario caballero medieval, realizada en 1963 por el escultor levantino Francisco Catalá y restaurada recientemente. Hoy la estatua es el primer hito del denominado Camino del Cid, una ruta turística que sigue los pasos del Cid en su camino del destierro



Juramento que supuestamente hubo de prestar el rey Alfonso VI el Bravo en la iglesia de Santa Gadea de Burgos, a finales del año 1072, a fin de demostrar que no había tomado parte en el asesinato de su propio hermano, el rey Sancho II el Fuerte, quien había sido asesinado durante el Cerco de Zamora, que se hallaba en manos de su hermana, la infanta Urraca.

—Villanos te maten, rey,
villanos, que no hidalgos;
abarcas traigan calzadas,
que no zapatos con lazo;
traigan capas aguaderas,
no capuces ni tabardos;
con camisones de estopa,
no de holanda ni labrados;
cabalguen en sendas burras,
que no en mulas ni en caballos,
las riendas traigan de cuerda,
no de cueros fogueados;
mátente por las aradas,
no en camino ni en poblado;
con cuchillos cachicuernos,
no con puñales dorados;
sáquente el corazón vivo,
por el derecho costado,
si no dices la verdad
de lo que te es preguntado:
si tú fuiste o consentiste
en la muerte de tu hermano.



REY ALFONSO: Rodrigo Díaz de Vivar, llamado el Cid, ¿por qué vos os negáis a mostrarme fidelidad?
EL CID: Señor, todos los aquí presentes, aunque no se atrevan a decirlo, abrigan la sospecha de que habéis tramado la muerte de vuestro propio hermano. A menos que probéis vuestra inocencia, nunca podréis contar con súbditos leales, y la duda destrozará vuestro reino, y en tanto sea así no puedo juraros fidelidad, ni aceptaros como soberano.
REY ALFONSO: ¿Cómo queréis que os demuestre mi inocencia?
EL CID: Jurando sobre las Sagradas Escrituras.
REY ALFONSO: ¿Os atrevéis a decirme que jure?
EL CID: Señor, os lo estoy diciendo.
REY ALFONSO: Está bien.
EL CID: ¿Juráis no haber ordenado la muerte del rey Don Sancho ni haber participado directamente en ella?
REY ALFONSO: Lo juro ante Dios.
EL CID: ¿Juráis igualmente que jamás habéis aconsejado que se le quitara la vida al rey Don Sancho?
REY ALFONSO: Lo juro también.
EL CID: ¿Y también juráis que no fuistéis el que proyectó la muerte del rey Don Sancho, ni teníais intención de hacerlo?
REY ALFONSO: Lo juro.
EL CID: Si hubiérais jurado en falso, permita Dios que muráis del mismo modo que vuestro hermano, apuñalado por la espalda por mano de un traidor. Decid amén.
REY ALFONSO: Lleváis las cosas demasiado lejos, Rodrigo.
EL CID: Decid amén.
REY ALFONSO: Amén.
(De la pelicula de Charlton Heston y Sofía Loren)


Los siete Cid que campean por el mundo

Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, sigue cabalgando en bronce por el mundo. Siete ciudades homenajean a este caballero castellano que, en Sevilla, recientemente ha protagonizado la última intervención de la artista neoyorquina Olek al verse vestido de ganchillo. Nueva York, San Francisco, San Diego, Buenos Aires, Valencia, Burgos y Sevilla componen la lista en la que resalta la escultura norteamericana Anna Hyatt Huntington, quien erigió cinco estatuas de esta figura legendaria de la Reconquista.


1. Nueva York



La plaza que se encuentra junto a la Hispanic Socitety, conocida como Audubon Terrace, ofrece uno de los mejores conjuntos de escultura monumental de Nueva York. La plaza de las Bellas Artes fue diseñada en 1908, pero fue Anna Hyatt Huntington, distinguida escultora americana y esposa del fundador, quien transformó más tarde el lugar con sus esculturas. En el nivel inferior se encuentra una estatua ecuestre del Cid Campeador, con cuatro guerreros sentados alrededor de la base. El Cid ocupa este lugar de honor por el amor de Huntington por la literatura española y, sobre todo por el romance «El poema del mío Cid». El conjunto de bronce se complementa con relieves de piedra caliza representando a Boabdil, último califa de Granada, y Don Quijote, ambos de perfil y a caballo.



2. San Diego


Desde 1930, Rodrigo Díaz de Vivar cuenta con un monumento en el Parque Balboa de San Diego. La estatua, que muestra al Cid a caballo, también es obra de la escultora Anna Hyatt Huntington, quien empezó a dar forma al bronce en 1923. El monumento, de 23 pies de alto (más de siete metros), está enclavado en el entorno de la biblioteca de arte y fue donado a la ciudad por el matrimonio Huntington, declarados Hijos Adoptivos de Sevilla por la donación de la estatua al Cid situada en el Prado de San Sebastián y dos cuadros de Valdés Leal con motivo de la Exposición de 1929.


3. San Francisco


La plaza de la Legión de Honor (Legion of Honor) alberga Museo de Bellas Artes de San Francisco y en sus inmediaciones se encuentra el californiano monumento al Cid, quien divisa el famoso Golden Gate desde su enclave. Durero, Rembrandt, Goya o Delacroix comparten protagonismo junto con la estatua de Rodrigo Díaz de Vivar en este monumental edificio construido a principios del siglo XX en recuerdo de los numerosos soldados estadounidenses que murieron en la Primera Guerra Mundial como miembros de la Legión de Honor francesa.



4. Buenos Aires


Argentina también homenajea al héroe castellano. El barrio de Caballito de Buenos Aires alberga el monumento al Cid Campeador, ubicado sobre el cruce de las avenidas Honorio Pueyrredón, Gaona y Díaz Vélez. El gigante Cid Campeador fue donado a la ciudad por Hyatt Huntington y la colectividad española, e inaugurado en octubre de 1935. «Siglo XI, el Cid Campeador. Encarnación del heroísmo y espíritu caballeresco de la raza», reza en el basamento de mármol que sostiene la escultura de bronce bonaerense.


5. Valencia


El monumento al Cid Campeador es una versión exacta, fundida por el escultor Juan de Avalos, de la existente ante la Hispanic Society de Nueva York. La estatua llegó a Valencia el 3 de marzo de 1964 tras las gestiones iniciadas por Sorolla, Serrano y Llorente allá por el año 1888. La ciudad defiende el mérito de haber sido testigo de la muerte del Campeador en el año 1099 tras acometer Rodrígo Díaz de Vivar la conquista de Valencia de manos almorávides.


6. Burgos


La plaza del Mío Cid acogió el 24 de julio de 1955 la inauguración de una estatua ecuestre en bronce del Cid fue esculpida por Juan Cristóbal González Quesada. El monumento plasma a El Cid disponiéndose a cruzar el Arlanzón y salir de la ciudad de Burgos, camino del destierro, Campeador a lomos de su broncíneo corcel, quizá Babieca, barba florida y capa al viento, blandiendo firme la Tizona, flanqueado por los suyos, ocho de los cuales permanecen firmes como estatuas de piedra sobre el puente de San Pablo.



7. Sevilla


«Yo siempre quise saber qué clase de caballo cabalgaba el Cid. Ahora, al ver el que usted modeló, coincido con usted en que éste es el único caballo digno de haber sido montado por el héroe castellano», afirmó Alfonso XIII -según relata Anna Hyatt Huntington- al ver la estatua del Campeador en Sevilla. La estatua fue un regalo de la Sociedad Hispánica de América a España con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929. El basamento conmemora la relación del Cid con la Ciudad de Sevilla. La escultura aparece también en la película Ciudadano Kane, de Orson Welles, el cual pasó varias temporadas en Sevilla.




José V. Ruiz de Eguílaz y Mondría
Coronel de Caballería

4 comentarios:

Javier de la Uz dijo...

El destierro del Cid:
¡Dios, qué buen vassallo, si oviesse buen señore!
Pues yo, digo lo mismo que el mismísimo D. Alfredo Landa en la Serie de TV….

Ángel González. dijo...

Si el Cid falleció de causas naturales, tal y como dicen los cronistas, las esculturas ecuestres que aparecen incumplen el significado costumbrista del numero de extremidades del caballo que se apoyan en la base.
Segun tengo entendido, la costumbre dice que el caballo se apoya sobre los dos pies, cuando el personaje muere en combate, en tres si fallece a causa de las heridas producidas en combate y en la cuatro si es de muerte natural.
Si me equivoco que me perdonen el Cid y los poetas ofendidos.
Un abrazo para todos.

Jose V. Ruiz De Eguílaz y Mondría dijo...

Lo que dices es cierto, lo que no está tan claro es como murió El Cid. Los Valencianos decimos que en nuestra tierra en las fallas...pero no sé...

Rafael Ruiz de Eguílaz dijo...

Pues yo me apunto también a lo dicho por Alfredo Landa...bueno, excepto lo de D. Santiago Bernabeu, aunque también le reconozca su mérito.
Es que soy del Valencia, manque vaya tan mal...