Coged las rosas mientras podáis;
veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta.




Aquí ponemos entradas de CABALLOS - CABALLERÍA o algo de interés excepcional para los POETAS.

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27/11/13

UNA GRAN AMISTAD


 
 
 
 
 
 
 
 
UNA GRAN AMISTAD
 

En el año 1959, siendo cadete de segundo,  la Batería a lomo la tuvo como práctica al final del curso, y tuvo la suerte de ir encuadrado en ella al campamento de verano situado en el precioso pueblo riojano de Ezcaray. La Batería de Montaña, como las que acompañaban a los Batallones de Cazadores con obuses de 105/11 (creo recordar), la transportaban en nuestros lomos sobre sus correspondientes bastes, diferentes entre si debido a la clase de carga que en ellos se asentaban: tubo, cureña, manguito, escudo, ruedas...

Debido a su no excesiva altura, fue conductor de “manguito”  y yo fui su mula. No confundirme con la palabra “bernarda”, que por aquella época entraba a formar parte del vocabulario coloquial  en la Academia, pero aplicada a un  personaje femenino imaginario, cuyo órgano genital se usaba como sinónimo de desorden: ¡Esto es el C...de la Bernarda!

Al salir alférez, vino a las cuadras a despedirse:

 -“Bernarda -me dijo- este puede ser el inicio de una gran amistad”

En aquel momento yo pensé...¡jodio peliculero! 

Hace tiempo el que esto escribe me contó que en el mundo de la pintura lo que siempre le impresionó, fue la obra del parisino Jean Louis David,  pintor que murió en el destierro por tomar parte activa en la revolución francesa , pero que en 1801 les dejó a su “Napoleón en el Paso de San Bernardo”, cruzando el monte Gran San Bernardo de los Alpes  por el paso de Brennero, montando al tordo “Marengo”, semental pura raza árabe importado de Egipto, y que junto a “Visir” formó la pareja de caballos favorita del emperador. Marengo, con ocho heridas de guerra en su cuerpo, murió a la increíble  edad de 38 años, y su esqueleto se conserva en el National Army Museum (Sandhurst), en la Royal Military Academy,  al sur de Inglaterra.

Para compensar tanta belleza, su paisano Paul Delaroche inmortalizó al emperador en 1850 en “Bonaparte cruzando los Alpes”, pasando la cordillera citada sobre una las mías, según vosotros poco agraciadas en  belleza, pero que en nuestra defensa  os recordaré que difícilmente desatendemos la voz familiar, y por el contrario raramente nos sometemos ante personal extraño.
 

Paul Delaroche  inmortalizó al emperador en 1850 en “Bonaparte cruzando los Alpes sobre una mula”
 

 Tengo que reconocer que a todos nosotros, asnos (zamorano-leonés, andaluz, catalán o mallorquín), caballos, mulos y burdéganos, acompañados de otros  múltiples animales domésticos, nos conducíais años atrás en el día de San Antón a iglesias y ermitas para ser bendecidos. Y en algunas ocasiones... ¡Hasta  nos obsequiabais con rosquillas del santo!
También me acuerdo que al amanecer de cada 24 de junio,  día de San Juan, nos colocabais en las cuadras cardos secos. Los  llamabais “abrajos”; así, las moscas acudían al cardo y no a nuestras orejas. Colgados de las vigas de la cuadra junto a las telarañas, los abrojos hacían su misión. 

  Camino de Roma, ni mula coja ni bolsa floja (Recordando no comenzar proyectos sin contar con los medios suficientes)

También me contó  que al día siguiente de uno de sus  viajes a Roma, que por motivos familiares son varios al año, lo dedicó a recorrer Villa Borghesse donde en su Piazza di Siena las horas se le pasan volando. Se sienta junto a sus pinos centenarios y recuerda a sus profesores de equitación que aquí triunfaron. Algunos,  por desgracia ya se fueron.

                Y ahí sentado, de pronto,  descubre a nuestro compadre trasalpino detrás del jurado de esta pista olímpica bajando todo marcial la pendiente. Se trata de una bonita escultura en bronce representando a uno de nosotros, un mulo con el tubo de una pieza de artillería perteneciente a la batería del batallón de los alpines de Aosta ubicado a los pies del Montblanc.
 
 
Monumento al mulo de montaña de los alpines. Villa Borghesse. Roma. 

 

                Todo esto “le da pie” para acordarse del monumento al mulo que  tienen en Huesca, cerca del puente de San Miguel, sobre el río Isuela en la antigua carretera que va a Sabiñánigo. 
                Pero antes de seguir adelante, me gustaría dejar clara nuestra procedencia. Como es sabido, las dos únicas formas de producirnos, debido a nuestra  condición híbrida de la especie (número impar de cromosomas) son:

             Cruce de caballo o pony, y asna, de donde se obtiene el “burdégano” o “burreño”, con cuatro espejuelos como su padre el caballo y más cabezón y de menor tamaño que nosotros (difícil de criar, ya que solo una de cada siete burras se quedan llenas al ser cubierta por caballo o pony). El burdégano dicen que hereda lo peor de cada uno de sus progenitores.

             Cruce de  yegua y asno con el que consiguen el “mulo” o la  mula”,  eso sí, con solo dos espejuelos o castañas en las extremidades anteriores como su progenitor el burro. (No se debe confundir al “burdégano” con el “muleto”; o sea con el mulo pequeño, de poca edad o cerril).

 Al igual que el burdégano, los machos son casi siempre estériles debido al diferente número de cromosomas de las especies de que proviene (los burros tienen núcleos de 62 cromosomas, mientras que los caballos los tienen de 64, ambos pares), y aunque no viene a cuento  os comento que nuestro nacimiento proviene de la gestación asnal con 362 días como media,  ligeramente superior en días a la de las yeguas que abarca de 335 a 350 días.
                Los que  procedemos del cruce entre yeguas de tiro y asnos catalanes ó zamorano-leoneses, somos mas pesados y fuertes de constitución, con un  carácter dulce y de siempre nos hemos concentrado en Cataluña y Aragón. Los que  proceden del acoplamiento de yeguas españolas y asnos andaluces son mas finos y se ubican el Andalucía y Extremadura.
                Por nuestra condición híbrida, un político británico llamaba  a sus oponentes “las mulas de la política: sin orgullo de ascendencia o esperanza de prosperidad”, y por tierras castellanas, mas finos ellos, siempre oí decir: “La mula feliz lo pasa; fornica y no se queda preñada
                Nuestro primer contacto con el ejército lo teníamos cuando una vez al año recibíamos a la comisión de compra compuesta por uno o dos Jefes u Oficiales de la Jefatura de Cría Caballar, un Veterinario, un Interventor y un Oficial Pagador. Recorrían los valles pirenaicos en busca de ganado nuevo. En ocasiones les acompañaba un Jefe u Oficial de Artillería destinado en alguna Unidad de Montaña, experto en esta clase de ganado, y sobre todo  conocedores  de la zona y sus habitantes.

                 De los muchos dichos y refranes relacionados con nosotros y la montaña de esta zona, todavía me acuerdo de uno que recomendaba:“Ni compres caballo cheso, ni te cases en Canfranc, ni trates con los de Biescas, mira que te joderán,”  (El caballo cheso es el oriundo  del valle de Hecho).

 
Monumento al mulo en Huesca. Se inauguró en 1982 con motivo de la Semana de las Fuerzas Armadas que coincidió con el V Campeonato de España Militar de Equitación. 

En el ejército americano, muchas de nosotras fueron protagonistas de  hechos de armas prodigiosos, tanto en Túnez, como en Italia, o en la selva de Birmania (donde acontece la primera aventura de nuestra superestrella: la mula Francis). En su avance hacia el valle del Po, la décima División de Montaña empleó 14.000 mulas para rebasar el flanco de la línea defensiva alemana y provocar su retirada. En Birmania, dimos de sí como en ninguna otra parte. Algunas fueron arrojadas en paracaídas tras las líneas enemigas. Otras participaron en incursiones heroicas, como las 275 mulas del 35 Escuadrón de Transporte que protagonizaron una incursión de 300 millas en la retaguardia japonesa, para unirse al 475 Regimiento de Infantería y al 124 de Caballería (a pie) y atacar el aeropuerto de Myitkyina (capital del estado de Kachin en Birmania).
Durante la Segunda Guerra Mundial, concretamente al norte de Marruecos, se experimentó por vez primera lo de lanzarnos en paracaídas. Se confeccionaron paracaídas adaptados a nuestro cuerpo, nos metieron en un avión de transporte, para mas detalles un C-47, y a pesar de que les vendaron los ojos, nuestras amigas estaban muy nerviosas. Cuando el avión alcanzó los mil metros de altura, se encendió la luz verde y las “paracaidistas” fueron arrojadas al vacío. El resultado fue un auténtico desastre, ya que cuando los soldados norteamericanos llegaron a la zona de lanzamiento, se encontraron que la mayoría de mis compañeras se habían roto las extremidades, por lo que hubo que sacrificarlas.
El último destacamento de mulas del Ejército americano, fue licenciado en 1956, pero los Rangers y otras unidades especiales han vuelto a utilizarnos en Afganistán.
Tratándose de cine, comentar que con las siete películas que protagonizó Francis, nuestra querida amiga conoce el Ejército, la Marina, el Servicio Femenino, el mundo del hipódromo, la gran ciudad... Todavía recuerdo algunas de sus frases: La alfalfa que tomo es un asco, nadie se apiada de mí, del güisqui me bebo hasta el frasco a falta de un buen pirulí.
¡Sargento eres más mula que yo¡
Pero también en España protagonizamos alguna película como la titulada “La Mula”, recreada durante la Guerra Civil Española, en la que el cabo Juan Castro, un joven de Jaén que combate con los nacionales (o sea con los buenos, que nosotras solemos ser de derechas de toda la vida), encuentra a una de nosotras en medio del campo de batalla y decide esconderla para llevársela a su casa al final de la guerra. 

La Batería a lomo desfilando en la AGM 


 

“Amigos y mulas fallecen en las duras” (Sobre supuestos amigos que no dan pruebas de amistad en los aprietos).

Para echar por tierra vuestro refrán, os voy a contar una pequeña historia si la ágil pluma local me deja:

En 1976, con ocasión del bicentenario de la fundación de los Estados Unidos de América se organizó “The Great American Horse Race”, el raid con un recorrido más largo que jamás se ha hecho. Comenzaba en Francfort, en el estado de Nueva York, y atravesaba el continente hasta Sacramento, California, cruzando trece estados de costa a costa sobre una distancia de 6.000Km.
Sólo se permitió matricular a caballos de más de 5 años en perfecto estado de salud. Los participantes estaban autorizados a disponer de un caballo de repuesto, que podían intercambiar montándolo o llevándolo de reata.
 La mayoría eran árabes, pero también vi a “Cuartos de Milla”, “Appaloosa”, “Mustang”, “Morgan Horse”, “Trotones  Orlov Rusos”, “Pasos Finos Peruanos”, más de una docena de mulos y 14 ponis islandeses. Con sorpresa general, Virl Norton y Eva Taylor sobre sus mulos consiguieron respectivamente el primer y décimo puesto. También debemos destacar que todos los ponis islandeses terminaron el recorrido y el que montaba Johannes Hoyos lo hizo  en el puesto 13. 
Al ser nuestros cascos más duros que los de los caballos, y por demostrar una resistencia natural a muchas enfermedades y a los insectos, muchos granjeros norteamericanos en zonas de suelo arcilloso vieron años atrás que nosotras las mulas éramos las mejores para arar sus campos (especialmente en el estado de Missouri y de allí nos viene la expresión terco como una mula). En Estados Unidos criaban toda clase de mulos: de tiro de gran alzada,  medios y hasta   pequeños capaces de circular por las galerías de las minas.
 
De vuelta a Europa, también me acuerdo, hace ya unos años, de que la cría de mulos estaba muy desarrollada en Francia, especialmente en la región de Poitou y en menor grado en Córcega.
Generalmente nos utilizaban como animales de carga y de tiro ligero, especialmente para formar parte de Unidades Militares de Montaña, donde éramos muy apreciados por nuestra robustez y la extrema seguridad en la marcha.
 

El soldado Stirling revela a sus superiores que su fuente de información es Francis, la mula parlante del Ejército.
 

Como comemos menos que los caballos y aguantamos más, durante muchos años hicimos toda clase de trabajos en las granjas y en el Ejército: tirando de arados y carros, cargando pesados fardos y trabajando toda nuestra vida a cambio, eso si, de tener el privilegio de “daros una coz alguna vez

En 2004, el Ejército de Estados Unidos redactó un nuevo manual de campo el FM3-05213 “Uso de Animales de Carga por Fuerzas Especiales  ,y ello nos hace de nuevo sentirnos felices pues la milicia vuelve a ocuparse de nosotras.  

Ángel, sabes lo que te digo:

- Que no hay mayor placer que el encontrar a un viejo amigo, salvo el de hacer uno nuevo.
- Pues eso “Bernarda” 

 
 
Ángel Cerdido Peñalver
Zaragoza noviembre 2013

1 comentario:

Jose V. Ruiz De Eguílaz y Mondría dijo...

Parece que los mulos pasaron a la historia, militar y civilmente, pero la calidad, lo hondo, siempre revive. Se han hecho recientemente compras en España por países vecinos , de mulos para circunstancias imposibles tanto en lo militar como en lo civil.
Bonito video (copia y pega)
https://www.facebook.com/photo.php?v=10200984380031708&set=o.149004081798051&type=2&theater