Coged las rosas mientras podáis;
veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta.




Aquí ponemos entradas de CABALLOS - CABALLERÍA o algo de interés excepcional para los POETAS.

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29/5/13

UNA HISTORIA TOLEDANA


 
 
 
 
 
 
 
 
 
UNA HISTORIA TOLEDANA
 
 
Toledo y su Alcázar con niebla.
 

Toledo,
peñascosa pesadumbre,
gloria de España y
luz de sus ciudades.
Cervantes.

 

 

    Querido Chevi; adjunto te mando esta nota con cosas nuestras, y la aprovecho para  que el teniente Pizarro, defensor del Alcázar de Toledo, y con el paso de los años Teniente Coronel Jefe de la Yeguada Militar de Jerez de la Frontera desde 1960 a 1965, y en 1969 Jefe del Regimiento de Caballería Acorazado de Montaña “Numancia” Nº9, entre a formar parte de la galería fotográfica: “Jinetes de todos los tiempos”.
    El Coronel Pizarro era el padre de Carmina, la mujer de nuestro querido amigo Ángel González Niño (D.E.P.), Coronel de Caballería de la XVI Promoción (El Nene). Todavía me acuerdo de su caballo “Babilonio” un tordo cruzado, criado en el cortijo de  Garrapilos,  junto al canal del rio Guadalcacín, y del que no recuerdo su origen -dos o tres sangres-  procedente del ganado de hato de la Yeguada Militar de Jerez de la Frontera.
    Aunque en el verano de 1936 el teniente Pizarro estaba destinado en el Regimiento de Cazadores de Calatrava Nº2 en Salamanca, por esas fechas se encontraba en Toledo, bien por cuestiones de servicio, o visitando a su novia toledana, la que luego fuera su esposa. Y alguno de estos fue el motivo por el cual se involucró en la defensa del Alcázar.
Teniente de Caballería D. Ángel Pizarro Rodríguez, en los campos próximos al Alcázar toledano, montando a su caballo “Avante” días antes del asedio. 

    Para alimentar durante los 68 días que duró el asedio a los casi- entre militares y paisanos-  1600 defensores  del Alcázar, hubo que sacrificar a la mayoría de los 108 caballos y 11 mulos que se encontraban en sus cuadras.
    En esa época, en el Alcázar se ubicaban las Academias de Infantería y Caballería – y “Avante” fue uno de los caballos que sirvió de alimento a los asediados.
    De esa suerte se salvaron los caballos :  “Cajón” y  “Elucidor”, ambos del capitán Silió, profesor de equitación de la Academia de Caballería. Por culpa del permiso de verano, el capitán Silió no se encontraba en Toledo en esas fechas y no pudo tomar parte, como él hubiera querido, en la defensa del Alcázar. Ambos caballos habían participado en numerosos concursos internacionales de saltos de obstáculos – nos lo cuenta la hemeroteca de ABC en sus páginas deportivas, concretamente en las noticias del “Hipismo”- y por ello los dejaron los últimos para ser sacrificados, pero con la liberación del Alcázar el día 28 de septiembre de 1936 por las tropas del general Varela, ambos caballos se salvaron.
    Por aquellos años 1930-1935, los jinetes militares mas conocidos, aparte de los afamados Capitanes olímpicos José Álvarez de las Asturias y Bohórquez, Julio García Fernández y José Navarro Morenés,  eran los Capitanes  Alonso Jurado, Somalo, Macorra, Héctor Vázquez, Cavanillas, Turrión, Momediano y los Tenientes: Artalejo y Nogueras.  Como lo de citar nombres tiene su riesgo,  me apresuro a pedir perdón por los muchos que sé que faltan.
   Pero sigamos con la historia toledana.
   Ocho años más tarde, la vida me llevó a vivir a la ciudad imperial,  y fue allí, en las cuadras de la Escuela Central de Educación Física, donde tuve mis primeros contactos con los caballos.
     Por  radio macuto de la Escuela de Gimnasia corría el rumor que uno de sus caballos era el “Cajón”, uno de los cinco caballos supervivientes del Alcázar.  Algún Oficial héroe y sabio seguramente lo llevó a las cuadras de la Escuela. 
     En agradecimiento a los servicios prestados por sus compañeros, y debido a su avanzada edad, no nos dejaban montarlo, pero yo le visitaba a diario y le llevaba algarrobas entonces la cosa no estaba para zanahorias ni golosinas...   

             Pero por donde quiera que se fije la vista se encuentra la huella de las generaciones que pasaron; en Toledo, más que en ninguna parte, acuden a los labios las palabras de lord Byron, 

“el polvo que pisamos vivió un día”
Alcázar de Toledo 28  septiembre 1936

 

Ángel Cerdido Peñalver
Zaragoza mayo 2013

2 comentarios:

Geppetto dijo...

Que yo sepa solo se salvo Cajon y cuatro mulos
http://lapoliticadegeppetto.blogspot.com.es/

Ramón Muñoz dijo...

No tenía ni idea del asunto. Sin embargo, he encontrado en un viejo álbum de mi Padre una foto del Capitán Silió saltando con "Elucidar" en el Concurso de Vigo.
La mando vía correo electrónico al Coronel Ruiz de Eguílaz por si puede servir para ilustrar la entrada del Coronel Cerdido.