Coged las rosas mientras podáis;
veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta.




Aquí ponemos entradas de CABALLOS - CABALLERÍA o algo de interés excepcional para los POETAS.

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8/2/13

ENTRE CABALLEROS - MORAL MILITAR.


"No es esta una entrada de Jinetes exactamente, pero la manda un Jinete, Militar, y que el día 14 parte para su tercera misión de Paz...esta vez , la segunda, en Afganistán. Y trata de pilotos de aviación con los que los Jinetes tenemos mucho en común. Sé lo que digo. La entrada es del Capitán, yo he añadido algo.
Chevi Sr."

Capitán Ruiz de Eguílaz.


ENTRE CABALLEROS

CUANDO LA GUERRA ES ENTRE CABALLEROS, SE PRODUCEN HECHOS COMO ESTE

El 20 de diciembre de 1943, despegaba del campo de aviación RAF Kimbolton (Inglaterra) el bombardero B-17, llamado Ye Olde Pub, de la United States Air Force (USAF) con la misión de bombardear una fábrica de aviones en Bremen (Alemania). La tripulación de la aeronave estaba compuesta por Bertrand O.Coulombe, Alex Yelesanko, Richard A. Pechout, Lloyd H. Jennings, Hugh S. Eckenrode, Samuel W. Blackford, Spencer G. Lucas, Albert Sadok, Robert M. Andrews y al frente de todos ellos el joven teniente Charles L. Brown.  

Tripulación del Ye Olde Pub.
Consiguieron realizar la misión pero a un alto precio…el artillero de cola había muerto y 6 tripulantes más estaban heridos, el morro estaba dañado, dos motores fueron alcanzados y de los dos restantes sólo uno tenía suficiente potencia, el fuselaje estaba seriamente dañado por los impactos de las batería antiaéreas y los cazas alemanes, incluso el piloto Charlie Brown llegó a perder la consciencia momentáneamente. Cuando Charlie despertó consiguió estabilizar el avión y ordenó que se atendiese a los heridos.

   Cuando pensaba que bastante tendrían con mantener la aeronave en el aire, llegó lo peor… un caza alemán en la cola. Todos pensaron que ya había llegado su momento, pero el caza en lugar de disparar se puso en paralelo del bombardero. Charlie giró la cabeza y vio cómo el piloto alemán le hacia gestos con las manos. Así se mantuvo durante unos instantes, hasta que el teniente ordenó a uno de sus hombres subir a la torreta de la ametralladora… pero antes de poder cumplir la orden, el alemán miró a los ojos a Charlie le hizo un gesto con la mano y se marchó. A duras penas, y tras recorrer 250 millas, Ye Olde Pub consiguió aterrizar en Norfolk (Inglaterra). Charlie contó a sus superiores lo ocurrido pero éstos decidieron ocultar aquel acto de humanidad. Pero el teniente no lo olvidó… ¿Por qué no los había derribado?



En 1987, 44 años después de aquel suceso, Charie comenzó a buscar al hombre que les había perdonado la vida a pesar de no saber nada de él y, mucho menos, si todavía estaba vivo. Puso un anuncio en una publicación de pilotos de combate:
Estoy buscando el hombre que me salvó la vida el 20 de diciembre de 1943.
Desde Vancouver (Canadá), alguien se puso en contacto con él… era Franz Stigler. Después de cruzar varias cartas y llamadas de teléfono, en 1990 lograron reunirse.
Fue como encontrarse con un hermano que no veías desde hace 40 años
Tras varios abrazos y alguna que otra lágrima, Chrarlie le preguntó a Franz: ¿Por qué no nos derribaste?

 

Franz le explicó que cuando se puso en su cola y los tenía en el punto de mira para disparar, sólo vio una avión que a duras penas se mantenía en el aire, sin defensas y con la tripulación malherida… no había ningún honor en derribar aquella aeronave, era como abatir a un paracaidista. Franz había servido en África a las órdenes del teniente Gustav Roedel, un caballero del aire, que les inculcó la idea de que para sobrevivir moralmente a una guerra se debía combatir con honor y humanidad; de no ser así, no serían capaces de vivir consigo mismos el resto de sus días. Aquel código no escrito les salvó la vida. Trató de guiarlos para sacarlos de allí, pero tuvo que desistir cuando se acercaban a una torre de control alemana; si hubiesen descubierto a Franz habría supuesto la pena de muerte.
Durante varios años compartieron sus vidas y en 2008, con seis meses de diferencia, fallecieron de sendos ataques al corazón. Franz Stigler tenía 92 años y Charlie Brown 87
.

 





 "José Ignacio Ruiz de Eguílaz, Comandante, Piloto de reactores, sobrino mío. Ajeno a los hechos, pero con la misma madera."


"El de la derecha, con gafas de sol, el Capitán Ruiz de Eguílaz, mi hijo, en una de las misiones."

José V. Ruiz de Eguílaz y de León
Capitán de Caballería

4 comentarios:

José Antonio dijo...

Es de agradecer el tener ocasión de contemplar escenas de humanidad fraterna entre personas que aparentemente pudieran ignorarse y desentenderse de las necesidades ajenas al propio puro “yo”. Si reparamos un momento en esa cuestión, nos daremos cuenta de que en realidad pasamos gran parte de nuestra vida inmersos entre escenas de ese tipo; se dan en la calle por la que caminamos, y en cualquier lugar en el que nos hallemos. Ello no es casual, es una consecuencia natural derivada del hecho universal de nuestra común filiación divina. Dios hace todas las almas iguales, las dota por igual con un necesario pertrecho motor y guía existencial, en el que no pueden faltar el sentimiento de sociabilidad fraterna y esa conciencia que decimos del bien y del mal. Pero luego vendrá la maquinación humana y, por causas individuales o por causas inducidas por otros, el alma humana podrá llegar a corromperse y alcanzará la inhumanidad y, con esto, vendrán los males y las rivalidades que todos conocemos.

En el ámbito militar, de modo especial entre militares con educación moral trascendente, se darán escenas de altruista humanidad fraterna incluso para con el enemigo ya vencido e inerme. A ese respecto, los militares españoles podemos ser tradicionalmente ejemplares; recuerdo haber leído una escena en el Wolchof, en la que soldados españoles se juegan la vida con el fin de salvar a unos prisioneros rusos que habían caído a las heladas aguas, luego algunos otros prisioneros rusos se jugaron la vida con el fin de rescatar a los ya extenuados salvadores españoles y, al final, algunos españoles y algunos rusos perdieron la vida (ganaron gloriosamente la vida eterna) en aquel acto humanitario.

Pero una vez puesto en marcha él, el pensamiento toma muy diversos derroteros. Pienso, sin quererlo, en si aquellos aviadores estadounidenses que consideraban les había sido perdonada la vida participarían luego, cuando ya la guerra estaba decidida respecto a la victoria y la derrota, en aquellas misiones de bombardeos masivos genocidas contra las ciudades alemanas, en las que se produjeron cantidades millonarias de víctimas no combatientes.

Y pienso, sobre todo, en los cabecillas políticos estadounidenses y británicos que ordenaron aquellos genocidios –delitos de lesa humanidad–, y en los Estados Mayores respectivos que planearon minuciosamente aquellos bombardeos (con miles de aviones) con intención de causar el mayor daño y el mayor terror posibles. ¿Qué pensarán ahora sus almas, cargadas para toda la eternidad con todas sus responsabilidades que habrán de revivirlas en eterno presente ante sus víctimas?

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción AGM

Chevi Sr. dijo...

Esta entrada la había hecho ya Javier de la Uz en CAJÓN DE SASTRE. Gracias a Dios, por el número de entradas del Blog , a veces pasan estas cosas. Ruego que cualquier error de cualquier tipo que observéis lo comuniquéis; somos de Caballería, bastante hacemos...

G. uillermo dijo...

Los buenos temas...¡hay que leerlos muchas veces!.
Chevi Jr., ¡qué tengas buena misión!.
Un saludo.

Anónimo dijo...

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ VASPAÑA !!!!!!!!!!!!!!!