Coged las rosas mientras podáis;
veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta.




Aquí ponemos entradas de CABALLOS - CABALLERÍA o algo de interés excepcional para los POETAS.

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7/1/12

POLO MILITAR








DEL LIBRO "EL REAL CLUB DE LA PUERTA DE HIERRO" EDITADO Y PUBLICADO EN 2010 SIENDO SU PRESIDENTE D.PEDRO MORENÉS, NUESTRO ACTUAL MINISTRO DE DEFENSA.


Hacia 1920 el nivel de polo era ya muy alto, hasta el punto de que el Real Club de la Puerta de Hierro decidió formar un equipo de socios con la vista puesta en las Olimpiadas, que este año iban a celebrarse en Amberes.
El equipo lo conformaron Álvaro de Figueroa y Alonso-Martínez, marqués de Villabrájima, sobrino del marqués de Villamejor, quien fuera el primer miembro español del Comité Olímpico Internacional (COI) de 1902 a 1921; Hernando Fitz-James Stuart y Falcó, duque de Peñaranda de Duero; Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, duque de Alba, miembro del COI entre 1924 y 1927, y Leopoldo Sainz de la Maza y Gutiérrez-Solana, conde de la Maza. Como suplente figuraba José de Figueroa y Alonso-Martínez, pero no llegó a jugar.



 
El equipo español disputó la final frente a Gran Bretaña el 31 de Julio en Ostende (Bélgica) tras vencer a Estados Unidos por 13-3. Pero no logró vencer al final, donde perdieron por un apretado 13-11. Cuantos conozcan un poco este hermoso deporte comprenderán que esa diferencia de tantos únicamente a la fortuna de debe (…). Además, los nuestros han tenido que jugar tres partidos (contra belgas, americanos e ingleses), y estos uno solo. Nos satisface la brillante actuación de los polistas españoles por haber predicho tiempo hace ante nosotros que harían un gran papel en la Olimpiada de Amberes.


En 1924 España volvía a presentar un equipo a una Olimpiadas. Esta vez las de París, donde obtuvo un meritorio cuarto puesto. En el equipo repetían el Marqués de Villabrágima, el Duque de Peñaranda y el Conde de la Maza, a los que se sumaron el Conde de Velayos y Justo San Miguel.
…. Ya desde su regreso de las Olimpiadas de Amberes, el Rey se esforzó cuanto pudo para animar a los militares a que se aficionaran al polo, deporte del que era un apasionado y cuya práctica restringida amenazaba con su extinción.


esa voluntad se en encuentra el origen del polo militar: “Desde su implantación en España, este hermoso y varonil deporte estuvo reservado a aquellas personas de las clases mas acomodadas de nuestra sociedad, capaces de poder sostener holgadamente los gastos de entretenimiento, de alguna cuantía, inherentes a su práctica. Y aunque en sus comienzos los equipos de jacas no suponían cuantiosos desembolsos, ya que la jaca moruna era la empleada generalmente, y ésta no era cara, andando el tiempo, y ampliándose también los gastos, en razón de ir sustituyendo las primitivas montas por otras de un valor muy superior: la pura sangre inglesa (…), supuso el que valiosos elementos que pudieran prestar eficaz ayuda al incremento del deporte tuvieran que hallarse a su margen, hasta que, finalmente, tuvo entrada el elemento équite militar, renovando y ampliando el reducido círculo en que se hallaba circunscrito, y con ello ganando en eficacia la práctica del juego”. 
En el año 1924 surge de potente manera organizado y bien dirigido el Polo Militar. 
La primera Copa Militar se disputó en 1924 en los terrenos de la Casa de campo, entre el equipo Escolta Real y el de la Escuela de Equitación proclamándose vencedor este último. El trofeo lo donó la Duquesa de Andría.


Al año siguiente, el General Primo de Rivera encargó al Marqués de Villavieja la organización de un torneo de polo de carácter internacional.


A comienzos de los años treinta el polo en España parecía continuar su camino ascendente, aunque siempre restringida su práctica a determinadas clases sociales. Los equipos abundaban como nunca, el dominio de la técnica por parte de los jugadores era notable y se había alcanzado una gran homogeneidad en la elección de las jacas. Gran parte de este florecimiento se debía al Capitán Penche, quien sentara las bases del polo militar en España, después de que en 1926 fuera enviado a Londres por el ministro de la Guerra, Juan O’ Donnell, Duque de Tetuán, para estudiar la práctica del polo en el seno de Ejército británico. A él se atribuía el resurgir de la afición gracias a su reconocida actividad y entusiasmo por este deporte. Sin embargo, esta situación no se mantendría por demasiado tiempo. Apenas tres años después de inaugurada la nueva década, la afición comenzaba a descender, en consonancia con lo que venía sucediendo en el resto de Europa, todavía afectada por la Gran Guerra y arrastrando las secuelas de la crisis del 29.




La primera Copa Militar se disputó en 1924 en los terrenos de la Casa de campo, entre el equipo Escolta Real y el de la Escuela de Equitación proclamándose vencedor este último. El trofeo lo donó la Duquesa de Andría.


Al año siguiente, el General Primo de Rivera encargó al Marqués de Villavieja la organización de un torneo de polo de carácter internacional.


A comienzos de los años treinta el polo en España parecía continuar su camino ascendente, aunque siempre restringida su práctica a determinadas clases sociales. Los equipos abundaban como nunca, el dominio de la técnica por parte de los jugadores era notable y se había alcanzado una gran homogeneidad en la elección de las jacas. Gran parte de este florecimiento se debía al Capitán Penche, quien sentara las bases del polo militar en España, después de que en 1926 fuera enviado a Londres por el ministro de la Guerra, Juan O’ Donnell, Duque de Tetuán, para estudiar la práctica del polo en el seno de Ejército británico. A él se atribuía el resurgir de la afición gracias a su reconocida actividad y entusiasmo por este deporte. Sin embargo, esta situación no se mantendría por demasiado tiempo. Apenas tres años después de inaugurada la nueva década, la afición comenzaba a descender, en consonancia con lo que venía sucediendo en el resto de Europa, todavía afectada por la Gran Guerra y arrastrando las secuelas de la crisis del 29.


                                                                                   Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda

3 comentarios:

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

ANTONIO BURGOS JULIO DE 2002.

Si me pidieran que hiciese una división de los ganaderos de bravo, los clasificaría no por Zona Centro o Zona Mediodía, como hace la Unión de Criadores. Los dividiría en estos tres grandes grupos:
1.- Los que se trabajan el señorito, fundamentalmente por la carretera de Medina, encaste tío Alvaro.
2.- Los que se trabajan el nuevo rico, fundamentalmente de Castilblanco para allá, encaste Mario Conde.
3.- Los que se trabajan el cateto...
Punto en el cual todo el mundo pensaría en Victorino, pero están muy equivocados. También al arte de trabajarse el cateto como ganadero y quedarse con el respetable llegó el gunilo de Galapagar muy recientemente. El que primero empezó a trabajarse el cateto como ganadero de bravo fue Leopoldo de la Maza y Falcó, conde de la Maza, que se escribe Leopoldo de la Maza y se pronuncia Poli Maza. Llamándose Poli es más fácil trabajarse el cateto que llamándose Leopoldo, o yendo por la vida de señor conde, y Leopoldo, Poli, Maza, el señor conde, lo sabe. Queriendo, Poli se viste siempre como los catetos con dinero de Morón cuando vienen a Sevilla. Pero en su caso, es un casino de Morón pasado por Harrods. Cada prenda que lleva puesta Poli en su versión agraria del Niño Marchena es carísima y casi siempre inglesa. Pero se da las trazas para que creamos que es un cateto de Morón que se acaba de comprar aquella chambra verde en la calle Puente y Pellón, y el sombrero de ancha ala pardo en una tienda de la parte de Montellano donde quedaban estos restos, y la camisa a cuadros verdes con una corbata azulina más espantosa todavía en la tienda de los veinte duros. Pero todo es de Harrods. Y si no es de Harrods de Londres es porque es de Brooks Brother de la Madison Avenue de NYC. Pero como Poli se trabaja tan divinamente el cateto, cualquiera que lo vea se cree que es uno que tiene el Conde de la Maza en el Cortijo de Arenales para acompañar al Potra cuando va a apartar una corrida, y no el millonario dueño del invento, el inventor de la Feria Mundial del Toro, el vicepresidente de la Unión de Criadores de Toros de Lidia y siete mil u ocho mil cosas más.
Porque este conde que se trabaja tan bien el cateto sabe por lo menos tres idiomas, ha estudiado lo que no hay en los escritos, está más viajado que el pasaporte del pobre Eduardo León, es íntimo amigo del Rey, es el que manda en Morón, es de los Falcó de Cubas y de Griñón, pariente por esta rama de la Duquesa de Alba, y encima está casado con una Ybarra, pero no con una Ybarra cualquiera, sino con Victoria Ybarra, hija del más genial e inquietante de los Ybarras de Sevilla e incluso de los de Bilbao, aquel Miguel Ybarra y Lasso de la Vega que fue el más desconocido alcalde contemporáneo de Sevilla (1943-1947) y cuya marcha a la Argentina la escribe Eslava Galán, y le dan otra vez el Planeta y el Fernando Lara, los dos juntos.
Estas tardes, cuando muchos lo ven en su barrera del tendido 3, donde los capotes, ni siquiera saben quién es aquel señor alto, que a algunos, por su voluntario aparecer de campo y pueblo, por su ligazón con el caballo y el toro, nos recuerda la planta de Fernando Villalón. "Qué más quisiera Poli Maza que ser Fernando Villalón", dirán los que lo tienen por su bajancia. "Qué más hubiera querido Villalón, que tener el dinero de Poli para criar toros con los ojos verdes en Arenales". Porque Poli es un conde con señorío jurisdiccional y todo, que es Morón, que es el Cortijo de Arenales, donde no se trabaja el cateto, sino el cáterin, y tiene montado un tinglado bastante importante para congresos y para la BBC (bodas, bautizos y comuniones), de forma que usted, organizado todo por Arenales de la Maza S.A., puede torear una erala en la placita de tientas, correr unas liebres si lo desea y luego almorzar en la antigua plaza de toros del cortijo, inaugurada en 1.925, con motivo de una visita de S.M. la Reina Victoria Eugenia, habilitada como comedor. Hablando de Victoria: Victorino, a su lado, un cateto de verdad.

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

El artículo es escrito como homenaje a Leopoldo Sáinz de la Maza Ybarra,Conde de la Maza, hijo del citado en la entrada.

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

Se refiere a Leopoldo Sáinz de la Maza Falcó,Conde de la Maza, hijo del citado en la entrada POLO.