Coged las rosas mientras podáis;
veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta.




Aquí ponemos entradas de CABALLOS - CABALLERÍA o algo de interés excepcional para los POETAS.

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4/12/11

Voluntad de vencer

Para tener tu Little Big Horn, o tu Waterloo, previamente tienes que haber sido un genio, de no ser así tus derrotas quedan en el anonimato.
Herido en la batalla, y  abatido el estandarte, cuando piensas que es el final, a veces llega el soldado desconocido que recupera la enseña, y tras ella, solo cabe la victoria.
Estas palabras que siguen no hablan de caballos, ni de equitación, pero van de Poeta a Poeta, y hablan del éxito, del fracaso, de la voluntad de vencer,  inseparables compañeros de viaje del jinete;  además, son poesía.



Querido (...)
Cuando hoy me has confesado tu primera derrota te he dicho que no lo sentía y ahora te lo explico con un relato breve que, como no podía ser de otra manera, se me ha ocurrido en relación con la milicia:
“Erase un veterano soldado que contaba sus batallas por victorias, temido por sus enemigos y amado por sus hombres. Batalla tras batalla y victoria tras victoria no se concedía un minuto para pensar en el pasado mientras su ejército continuaba avanzando. Una fría noche de invierno en que, mientras caía la nieve, paseaba alrededor de su campamento después de preparar con sus generales el combate del día siguiente, a la luz de la luna observó las arrugas en el dorso de sus manos y se sintió viejo por primera vez, sentado sobre una roca meditó acerca de lo que había sido su vida, cada una de sus victorias le había alejado más y más de sus raíces, de su familia, de su casa. Y ahora ¿Dónde estaba? En un lugar desconocido y por el que no sentía arraigo alguno, ni el calor de sus gentes cuyas miradas reflejaban mas temor que respeto, sus victorias ya eran jaleadas tan solo por sus propios soldados y no acertaba a adivinar siquiera el eco de admiración de su propio pueblo. Entonces descubrió que todas y cada una de sus victorias solo le habían acercado a una cosa, después de tanto esfuerzo, de tanto sacrificio, tan solo estaba más cerca de su primera derrota. Esta llegó inexorable al día siguiente y al viejo soldado no le sorprendió. Volvió a sus raíces, se llenó de cariño, respiró su aire puro y tras un breve descanso tornó a donde solía, volvió a ganar, una y mil veces más pero ahora sabía por qué luchaba, luchaba por volver a casa a sentir el calor de la Patria.”
Pues por eso no lo siento querido sobrino, me permito el lujo de llamarte así porque tu padre y yo somos hermanos “en sangre”, es decir que hemos sangrado juntos que tiene incluso mayor valor que ser hermanos “de sangre”. Muchas veces nos habrás oído decir que un paso atrás ni para tomar impulso pero más por efecto de la cazalla que del verdadero valor, nada mas incierto. Volverás a ganar y yo a celebrarlo a costa tuya como me has prometido.








Chevi Sr.

Un abrazo muy fuerte monstruo y a por ellos.
Zero Juglar

10 comentarios:

Cristina Fdez. de Valderrama Alonso dijo...

Maravillosa “poesía”, precioso el fondo, y preciosa la forma, normal sabiendo de quien viene, pero sobretodo, el por qué de la misma, y por a quién va dirigida.

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

Nada tengo que agregar al acertado comentario, como siempre, de Cristina. Sencillamente me sumo.

Pinki dijo...

Querido tío Santi,

Mi más sincero agradecimiento por tu apoyo y por tus palabras de las cuales nunca dejaré de aprender.

Cierto es que a lo largo de toda mi vida he tenido muchos momentos en los que he dudado si realmente sé por qué hago las cosas. Lo que sí te puedo asegurar es que, de la misma forma que muchas veces un soldado sigue adelante impulsado por todos los muertos que tiene detrás más que por él mismo, cuando a veces en la vida me he sentido desmotivado y con ganas de abandonar, el corazón se me ha llenado de todo el apoyo recibido de mi familia, de la gente que como tú ha confiado en mí, del calor de la Patria y he conseguido romper las más duras de las barreras ya que esa fuerza es muchísimo más potente que la que te proporciona el deseo propio de llegar a la victoria. Sin duda, a ella le debo todo lo que soy.

Ojalá tengas razón y vuelva a ganar, lo que sí te aseguro es que lucharé con más ganas que nunca para conseguirlo y, por supuesto, lo celebraremos.

Un fuerte abrazo,

Chevi Sr. dijo...

Gonzalo, contigo, la vanguardia, los flancos y la retaguardia están siempre cubiertos; que suerte (la nuestra).

Javier de la Uz dijo...

Aunque solamente sea por este artículo y comentarios ¡ya merece la pena dedicarle un “ratito” al Blog!
Muchas gracias a todos.

Julio Romay dijo...

Pinki: no tengo ni idea sobre el motivo de la preciosa entrada, pero quiero que pienses lo siguiente;
"Las plantas de invernadero, se marchitan al contacto con la realidad. Sé tú roble de cumbres de hoja perenne que desafía a los vientos".
Un abrazo muy fuerte.

G. uillermo dijo...

"El hombre que se levanta es aún más grande que el que no ha caído."
Lo dijo Concepción Arenal.
Saludos.

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

Cuando Santi entra en poetas lo hace de verdad. Desenvaina su espada si ha lugar, nos deleita con su pluma en todas las ocasiones.
Merecedor este jinete de las mas altas condecoraciones. Anotables o no. En la hoja de servicios me refiero. Que poco le importa, al juglar. Por que bien sabe él donde guardarlas íntimamente.
En este caso dedica una entrada a alguien que intuyo, estoy seguro, merece sobradamente dedicarle su tiempo.
Y yo, mas parco y sobre todo mas torpe, me limito a parafrasear a Borges
“El tiempo es el mejor antologista, o el único, tal vez.”

Javier de la Uz dijo...

Después de leer a estas grades plumas, sólo me queda decir modestamente, que me uno a ellas y que deseo lo mejor para Pinki.

Pinki dijo...

Muchas gracias a todos por vuestro apoyo.

Gracias Gonzalo, Javier, Julio y Guillermo por vuestros comentarios, no sabéis lo mucho que me ayuda cada uno de ellos.

Aunque sea sólo por todo lo que he aprendido de todo esto, ya os puedo decir que ha merecido la pena todo el esfuerzo y sacrificio que he dedicado hasta ahora.

No obstante, después de una dura batalla y una amarga derrota no hay más que levantarse, sacudirse el polvo y, con las heridas ya cicatrizadas, comenzar a prepararse de nuevo para la próxima ocasión.

Un fuerte abrazo,
Pinki