Coged las rosas mientras podáis;
veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta.




Aquí ponemos entradas de CABALLOS - CABALLERÍA o algo de interés excepcional para los POETAS.

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5/11/11

CABALLERÍA INSTITUTOS



Amigo Chevi:
Para no abusar de la paciencia de los lectores con entregas sucesivas, hoy trataremos en conjunto los demás Institutos de la Caballería española. Ahora veo que ha salido demasiado extenso, así que si se me permite, recomiendo no leerlo de tirón y hacerlo como si fueran entradas diferentes. Comprendo que es una sucesión de datos un tanto tediosos donde se entremezclan varios Institutos entre sí en unos años en que los cambios fueron demasiado frecuentes. Espero a cambio, con esta entrada y las anteriores, haber presentado esta aportación con la suficiente precisión. Sin embargo los datos de uniformidad que se acompañan pueden ser erróneos, ya que era tan cambiante como la organización. Un mismo Regimiento cambiaba de uniformidad dos o tres veces en un breve período de tiempo. Su detalle requiere un estudio profundo demasiado largo para esta entrada “informativa”.
CABALLERÍA DE LÍNEA-CORACEROS-CARABINEROS-LANCEROS 

CABALLERÍA DE LÍNEA

Es la Caballería original, la que entraba en línea de batalla, constituida por los Regimientos tradicionales procedentes de Trozos y Tercios del XVIII, transformados en Regimientos a la llegada de Felipe V. Por aquellos tiempos no había grandes diferencias entre ellos. Finalizada la Guerra de Sucesión quedaron 21 que recibieron sus nombres fijos en 1718. Tras altas y bajas se llegó a la reforma de 1762 quedando los 12 Regimientos clásicos denominados desde entonces Caballería de Línea. Eran en aquella época Rey, Reina, Príncipe, Infante, Borbón, Farnesio, Alcántara, España, Algarve, Calatrava, Santiago y Montesa. En esta reforma se perdieron varios Regimientos creados en el siglo XVII que citaremos para que no caigan en el olvido: Barcelona (1670), Malta (1689), Bravante (1695) y Flandes (1695). El caso del Barcelona es realmente inexplicable pues era más antiguo que el Algarve, Calatrava, Santiago y Montesa y que todos los Regimientos de Dragones del XVII (Belgia, Batavia (Almansa), Pavía y Frisia (Villaviciosa).
¿Era esta caballería Pesada? Lo era en lo que podemos decir como oposición a la Caballería Ligera que iniciaba su andadura, pero indudablemente no lo era en comparación con los ejércitos europeos. Aquí deberían intervenir los conocedores de las razas de caballos y su desarrollo en Europa y en España. Por lo poco que he leído, las características morfológicas de la mayoría de los caballos españoles en aquella época, no permitían formar unidades de esta clase. ¿Cuál era el armamento de la Caballería de Línea? No lo tengo muy claro pues hay imágenes de finales del XVIII donde, aparte del sable al que considero arma fundamental, junto a las dos pistolas del borrén delantero, aparecen también con arma de fuego que interpreto debe ser una carabina, a diferencia del Dragón armado de mosquete/fusil.
Tras la disolución del Ejército en 1823 la nueva Caballería dispuso de 5 Regimientos de Línea repitiéndose los clásicos cinco primeros nombres: Rey, Reina, Príncipe, Infante y Borbón. Los ocho restantes fueron de Caballería Ligera con los nombres de Castilla, León, Extremadura, Bailén Vitoria, Albuera, Cataluña y Navarra. Como veremos en la entrada de lanceros la mayoría de estos Regimientos utilizaban lanza. Hasta las reformas de 1841/1844 no volvieron a recuperarse los nombres clásicos de la Caballería. Es en estas fechas además, cuando podemos decir que se “institucionalizan” los Institutos de la Caballería, por lo que la denominación de Línea (y de Ligeros) desapareció en los Regimientos. 
CORACEROS
El antecedente de los Coraceros fueron los Caballeros medievales que iniciada la Edad Moderna, se fueron desprendiendo de sus enormes corazas al uso hasta entonces. Las unidades de caballería se denominaron Compañías de Caballos-Coraza hasta que con el tiempo desaparecieron.
En el siglo XVIII tenemos al Regimiento denominado Coraceros de Domingo Luchessi, venido de Sicilia que desapareció en la reforma de 1715 y del que no tenemos ninguna otra noticia anterior. También existió el Regimiento Coracero Real Alemán entre 1744 y 1749 del que hay alguna lámina. En la Guerra de la Independencia se creó un Regimiento de Coraceros que se denominó así por haber capturado centenar y medio de corazas francesas tras el combate de Mollet del Vallet en enero de 1810. Tras la reorganización de 1815 el Regimiento de Coraceros Españoles tomó el nº 15 de los de Línea y fue disuelto en 1818, aunque otras fuentes dan la fecha de 1821. En estos años los Regimientos de línea del Rey y de la Reina llevaban el apelativo de Coraceros que desapareció entre 1818 y 1821.
A partir de 1844 al “oficializarse” los Institutos, solamente hubo un Regimiento de Coraceros que fue el Rey nº 1 y durante muy corto tiempo, pues al año siguiente toda la Caballería quedó organizada como Lanceros. Tras las frecuentes reformas antes aludidas no volvieron a reaparecer hasta 1859 en que lo fueron los cuatro primeros Regimientos: Rey, Reina, Príncipe y Borbón (Infante había sido disuelto años antes). En 1866 solamente lo eran Rey y Reina hasta 1875 sin otra novedad que el cambio de nombre en el breve período de la I República por los de Sesma y Arlabán para recuperarlos posteriormente. En esta fecha desaparecieron los Coraceros como Instituto de la Caballería española.
No obstante a denominarse coraceros, parece que existían muy pocas corazas de procedencia francesa y alguna británica. En Trubia se construyeron 897 corazas entre 1859 y 1862. Resistían los impactos de la carabina modelo 57 con carga de 4,5 gramos de pólvora a 40 metros. Como anécdota podemos contar que cuando los Carlistas capturaron cierto número de corazas, como mofa y befa a los coraceros vencidos se ordenó que se utilizasen para hacer “calderetas”.
No hemos tratado hasta ahora las Tropas de la Real Casa a la que daremos su protagonismo en una nueva entrada. Dentro de la División de Caballería de la Guardia Real (1824-1841) formada por 4 Regimientos, donde se encuadraba la élite del Arma, uno de ellos era de Coraceros. Ese es el motivo por el que actualmente vemos Coraceros en el Escuadrón de la Escolta Real. Igualmente hay que hacer constar que el Escuadrón de la Guardia Republicana utilizó la uniformidad de Coraceros como se puede apreciar en muchos documentos gráficos de la época.
CARABINEROS
En tiempo de los Austrias hubo unidades denominadas de Carabineros sin que haya encontrado muchos más datos. Parece que su táctica era moverse en una especie de círculo en el que los jinetes se adelantaban para hacer fuego montados retrocediendo para cargar y repetir el movimiento en una especie de “caracola” constante. En tiempos de Felipe V hubo una Compañía de Carabineros en todos los Regimientos y visto, al parecer, su escaso rendimiento se creó con todas ellas una Brigada de Carabineros que pasó a depender de las Tropas de la Real Casa entre 1732 y 1820. También hay que hacer constar que el primer Regimiento así denominado fue el Regimiento de Carabineros de Maria Luisa creado en 1793, que en 1803 pasó a Húsares como vimos en entradas anteriores.
Sin embargo como Instituto del Arma, tampoco ha sido muy tradicional de la Caballería española. Su existencia fue paralela a la de los Coraceros y la organización cambiante jugaba con los cuatro primeros Regimientos del escalafón pasando de uno a otro Instituto. Los primeros fueron Rey y Reina en 1849 cuando dejaron de ser Lanceros. En 1851 lo fueron los cuatro primeros: Rey, Reina, Príncipe y Borbón utilizando la casaca roja hasta 1856 que cambiaron a levita azul turquí. En 1859 pasaron los cuatro a Coraceros como se ha dicho anteriormente y en 1867 Príncipe y Borbón volvieron a ser de Carabineros. Triunfante la Revolución del 68 cambiaron sus nombres por Calatrava y Bailén, disueltos anteriormente por motivos políticos. Ambos Regimientos continuaron su trayectoria hasta 1875 en que desapareció el Instituto de Carabineros definitivamente. Los nombres de Calatrava y Bailén desaparecieron de la escala al volver a ser denominados Príncipe y Borbón. Bailén de forma definitiva y Calatrava recuperó el nombre cuando se creó un nuevo Regimiento de Cazadores en la tardía fecha de 1918, como se dijo en la entrada correspondiente a Cazadores. Su Estandarte se encuentra en el Museo de la Academia de Caballería. Los Regimientos de Carabineros parece que no dispusieron de carabina específica e iban también con coraza cuando se dispuso de ellas como los “Carabiniers” franceses y quizá sea esta la explicación del constante cambio de coraceros a carabineros.
LANCEROS
Al decir la palabra Lanza es inmediato asociarla a la Caballería ya que tanto la lanza como la coraza fueron los exponentes del Caballero medieval como hemos dicho anteriormente. Sin embargo dentro de los Institutos del Arma es también de los más modernos como los Coraceros y Carabineros, aunque se prolongaron en el tiempo hasta 1931.
La lanza fue desapareciendo desde mediados del XVII y no fue hasta finales del XVIII en que nuevamente fue propuesta como armamento principal en el Arma por el Coronel Ramírez de Arellano en su publicación Instrucción metódica de la Caballería. Proponía una lanza, transportada en una funda de cuero, dividida en dos medias astas para unir a rosca cuando fuera preciso. En  la Guerra de la Independencia se llevaron lanzas de modelos variables en todos los Regimientos (al parecer la primera fila). Como ya dijimos en este período en que se levantaron muchos Cuerpos nuevos, de los que algunos  tomaron la denominación de Lanceros, como  el Regimiento de Lanceros de Castilla o los Escuadrones de Lanceros de Utrera y Jerez, protagonistas estos últimos en la Batalla de Bailén, donde quizá la leyenda (en ambos bandos) elevó su eficacia aunque nunca su valor. Finalizada la Guerra desapareció la denominación de lanceros aunque la lanza seguía armando a muchos jinetes teniendo su primera reglamentación en 1815.  Como curiosidad podemos decir que las cuchillas tenían un tope y que las banderolas (del color de la divisa) tenían como finalidad espantar los caballos enemigos cuando la vieran revolotear ante sus ojos. En otras fuentes las hemos visto denominadas “limpiasangre”. Aún así es dudoso que este reglamento llegase a cumplirse y aunque hubo nuevos modelos, no parece que se llegase a una unificación de la lanza hasta 1842 al que le siguió el modelo de 1861. Son muchas las láminas de jinetes con lanza en la I Guerra Carlista y no podemos olvidar que el General Diego de León fue considerado la Primera Lanza de España. Todo ello en un período en que no existían Regimientos “de lanceros”.
La denominación de Lanceros en nuestros Regimientos (salvo los precedentes señalados) no ocurrió hasta 1844 en que lo fueron 11 de los 18 existentes y en 1847 en que lo fueron todos ellos según la RO. de 21 de septiembre. En 1849 Rey y Reina pasaron a Coraceros como hemos visto anteriormente, quedando los 13 restantes (tres se disolvieron en esta fecha) de Lanceros numerados en escalafón propio, por lo que evidentemente la numeración era distinta a la anterior: Príncipe 1º, Farnesio 2º (vuelto a formar en 1848 por disolución del Infante), Alcántara 3º (este Regimiento era el Borbón que había cambiado de nombre en 1844), Almansa 4º, Pavía 5º Villaviciosa 6º, España 7º, Sagunto 8º, Calatrava 9º, Santiago 10º, Montesa 11º, Numancia 12º y Lusitania 13º.
Dos años más tarde, en 1851, todo volvió a cambiar. Por una parte Borbón recuperó su nombre, por lo que se creó de nuevo un Regimiento con el nombre de Alcántara, que siendo de los más antiguos de fecha de creación tomó el último número del escalafón. Curiosamente apenas unos años antes había ocurrido lo contrario al crearse de nuevo el Farnesio. La numeración volvió a cambiar y esta vez fue por escalafón único y salvo los cuatro primeros, que como hemos visto pasaron a Carabineros, el resto continuaron como lanceros, desde Lanceros de Farnesio 5º de Caballería hasta Lanceros de Alcántara 16º de Caballería. La uniformidad (tan cambiante como la organización) daba en estos años a los lanceros una casaca roja como la de los Carabineros.
Poco duró la organización anterior y en 1859 la Caballería quedó organizada en Coraceros, Lanceros, Húsares y Cazadores. Quedaron como Lanceros los Regimientos  Farnesio, Villaviciosa, España, Sagunto, Santiago, Montesa, Numancia y Lusitania, sin más variación hasta 1865 en que tomaron numeración propia del Instituto.
Tras la llegada de Alfonso XII en 1875 se produjo una reorganización de la Caballería numerada en escalafón único, despareciendo Coraceros y Carabineros por lo que Rey, Reina, Príncipe y Borbón pasaron a Lanceros que se añadieron (precediendo numeración) a los anteriores, constituyéndose así los doce primeros Regimientos del Arma. Ya comentamos en la entrada anterior que Regimientos más antiguos (Almansa, Pavía y Alcántara) se numeraron después debido al orden de numeración de Institutos. La uniformidad en tiempos de Alfonso XII es la se describió en la entrada de Cazadores, con un dolman azul con trenzado y pantalón grancé. Se seguían distinguiendo por el uso del casco.
No hubo más variación que la comentada en entradas anteriores en que los cuatro últimos Regimientos de Lanceros pasaron a Dragones al volver a incluir este Instituto dentro de la Caballería española, quedando definitivamente 8 Regimientos de Lanceros: Rey, Reina, Príncipe, Borbón, Farnesio, Villaviciosa, España y Sagunto. El cambio de uniformidad a primeros del XX llevaron al color azul claro y los vivos rojos manteniendo el casco, tal y como podemos ver en el Escuadrón de Escolta Real. Aparte de la lanza hay imágenes de la época de Alfonso XII en que los lanceros llevaban también la carabina Remington.
Como se ha dicho anteriormente, desde 1841 hubo varios sucesivos modelos de lanza de madera de 2,50 m y diferentes tipos de cuchilla. En 1874 la longitud de la lanza aumentó a 2,80. Posteriormente se encargaron en Filipinas lanzas de bambú de 2,70, llegando 520 lanzas a los Regimientos Reina y Farnesio, que tras su experimento se devolvieron para recibir las reglamentarias. En 1905 se declaró reglamentaria la lanza metálica acanalada de tres metros que conocemos por ornamentar muchos Regimientos.  La historia de las lanzas argentinas espero que alguien la pueda contar con mucho mayor fundamento del que podría hacerlo, pues parece haber confusión con el bambú de Filipinas y el de Argentina.
A primeros de los años 20 la uniformidad cambió al denominado uniforme único de color caqui y como armamento el mosquetón máuser de 7 mm. Las lanzas y uniformes azules quedaron prácticamente para actos ceremoniales. También tengo que decir que existe una lámina de coleccionismo de un Regimiento de lanceros con uniforme azul y lanza con banderola tricolor. Caso muy extraño, pues como sabemos desde 1931 los 10 Regimientos que permanecieron en la escala lo fueron con la denominación de Cazadores, por lo que la denominación de Lanceros desapareció como Instituto de la Caballería española. No podemos olvidar la unidad más joven de lanceros ya recordado en otra entrada del blog. El Escuadrón de Lanceros del Tercio entre 1925 y 1933.
CONCLUSIÓN
Como tantas veces he manifestado, según mi opinión, han sido tantos los cambios de denominación que ningún Regimiento puede considerarse de forma preeminente de un Instituto pues prácticamente todos han pasado por casi todos ellos. Creo que la mayoría de nosotros tenemos una “empanada mental” de épocas y denominaciones debido a tanto cambio que incluso los de hoy me parecen pocos. Cuando uno cree saber algo, de pronto la voz de un experto (que los hay) te dice: “Pero si esto está recogido en tal o cual reglamento…” Y uno se siente desbordado, teniendo la impresión de que tantas hojas nos impiden ver el bosque. Con tanta hoja cada día estoy más convencido de que la Caballería era toda igual con independencia de las denominaciones de sus Regimientos y sus uniformes. Unas épocas con más lanzas, otras con menos y lo mismo al respecto de las armas de fuego. Aparte de que ciertos Regimientos tuvieran la lanza como arma principal ¿qué diferencia había a partir de 1844 entre Coraceros del Rey, Carabineros del Príncipe, Lanceros de Almansa, Dragones de Numancia, Cazadores de Alcántara y Húsares de la Princesa? Por más vueltas que le doy, yo encuentro pocas, muy pocas. Pero he de reconocer que tales denominaciones son la esencia de un tiempo y de una forma de vivir que forma parte de nuestra Historia.
Principe Borbón, Infante de Línea 1775. Llavan arma larga de fuego.

Jesús Martínez de Merlo
Coronel de Caballería

4 comentarios:

Chevi Sr. dijo...

Maestro; Antes de entrar en combate, tengo entendido que los maestros armeros del Regimiento afilaban la cuchilla de los sables, ¿lo hacían también con la de la lanza? o chaque chien a été léchant ses cipote.

G. uillermo dijo...

Con permiso del Coronel Merlo, que ha realizado una entrada excelente ¡como siempre!, te digo Chevi, que me has arrancado la primera sonrisa del día, tu comentario... ¡sublime!.

Martínez de Merlo dijo...

Chevi: Has debido ver la entrada demasiado seria y le has dado el toque de humor perfecto. De todas formas he buceado un poco y en libro que ya he citado "La Caballería Española reinado de Alfonso XII" tienes una lámina con un Maestro Armero de un Regimiento de Lanceros. Afilar, lo que se dice afilar, no se ve... Pero se ve su trabajo de cambiar y ajustar regatones y cuchillas.
Por cierto, error en el uniforme de lanceros que digo que era igual que cazadores. No, nada de 12 hileras de alamares. Era levita azul con una hilera de botones y cuellos y hombreras (a la prusiana) rojos como se aprecia perfectamente en el cuadro de Morelli. En la época de la Regente hubo una pequeña variación hasta la entrada en vigor de la uniformidad de Alfonso XIII.

Chevi Sr. dijo...

Maestro, la entrada de ninguna manera la veo demasiado seria, la veo como todas tus entradas, muy interesante, aleccionadora, y con ese toque de nostalgia que tanto alimenta. No me quiero poner pesado con "El Oficial de Caballería", pero es un libro que leí recientemente escrito por un Coronel de Caballería Inglés, que se batió el cobre en diferentes ocasiones. En el libro se habla de los armeros afilando las cuchillas de los sables por los armeros antes de combatir contra Napoleón; lo que ocurre es que el castellano da mucho de sí, y como en este Blog somos poco de fiar, Guillermo no se fía de mi un pelo; el sable, la punta de la lanza...en fin.
Fuerte abrazo para ti y el aludido.