Coged las rosas mientras podáis;
veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta.




Aquí ponemos entradas de CABALLOS - CABALLERÍA o algo de interés excepcional para los POETAS.

AVISO LEGAL

De conformidad con lo establecido en el artículo 5º de la Ley Orgánica 15/1999 de 13 de diciembre de Protección de Datos de Carácter Personal, se informa que la publicación de los datos e imágenes contenidos en este Blog son responsabilidad de sus autores. Para ejercitar los derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición, pueden hacerlo en la siguiente dirección de correo electrónico: towara88@yahoo.es

http://avisolegaljinetes.blogspot.com.es/


30/3/11

Padre de un soldado.









Sacado del libro “Crónica de la Guerra de África”, de los señores D. Emilio Castelar, D. Francisco de Paula Canalejas, D. Gregorio Cruzada Villamil y D. Miguel Morayta.
La carta del padre de un soldado de Farnesio al coronel del Regimiento preguntando por el destino de su hijo. Otra mentalidad, otra manera de entender las cosas:


NOTICIAS.
El bravo coronel del Regimiento de Caballería de Farnesio, marqués de Casa-Alta, ascendido á brigadier, ha recibido la siguiente carta, que con la mayor complacencia publicamos :



Carta del padre de un soldado de Caballería, al Coronel de su hijo.
 
Señor coronel del regimiento de Farnesio, quinto de caballería, primero de lanceros. — África.
 
Muy señor mío y de todo mi respeto:
 Espero será V. S. tan amable que me dispensará al tener la osadía de molestarle ; pero teniendo un hijo en el tercer escuadrón de su respectivo mando, que con el mayor placer mío está blandiendo su lanza contra las huestes musulmanas y al lado de su valiente y aguerrido coronel, el que con tanta bravura, decisión y arrojo cargó dichas huestes por varias y reiteradas veces, siendo el asombro y terror de los agarenos, llenando de gloria nuestras armas españolas y el reinado de nuestra excelsa reina Isabel II.

Mi hijo Juan Martín, que, como dije á V. S., se halla en el tercer escuadrón, hace mes y medio no tengo noticia de si es vivó ó muerto, pues desde la batalla del 1.° de enero no he vuelto á saber nada de él, y espero de su bondad se sirva (si es vivo) decirle que escriba á su padre, y si es muerto tendrá V. S. la bondad de participármelo: que si bien es cierto que al amor de padre es natural el sentimiento y desgracia de un hijo, no por eso crea V. S. me arredraréis!; lo sentiría, como que es un hijo de mis entrañas; pero al menos tendré el orgullo de manifestar que murió con gloria en los campos de Tetuán defendiendo á su reina y á su patria, vilmente ultrajada por esos caribes africanos.

Tengo setenta y cuatro años, y sí llegase el caso me vería V. S. ocupar el puesto vacante de mi querido hijo (dado caso fuera muerto), y acometer á la morisma con tanto ardor y arrojo como pudiera hacerlo un joven de veinticinco años; pues aunque sexagenario, corre por mis venas la sangre española, la sangre de los Cides y Pelayos, y ayudado de mis pocas fuerzas tendría el honor de contribuir á la realización del testamento de la augusta reina Isabel I para ayudar á su cumplimiento á nuestra soberana Isabel II.

Creo, señor coronel, será V. S. tan amable que me contestará lo más pronto que le sea posible, pues si V. S. tiene hijos y están ausentes, puede echar una ojeada y ver lo que padecerán al no saber de su señor padre.
Con este motivo, etc.—Alejo Martín.—Cantalapiedra 14 de febrero de 1860.

Apenas leyó este patriótico y sentido escrito el valeroso marqués de Casa-Alta, á quien iba dirigido, contestó al desconsolado padre diciéndole que su hijo Juan Martín, no sólo continuaba en el mejor estado de salud, sino que se había portado tan bravamente que estaba propuesto para una cruz.

José V. Ruiz de Eguílaz y de León
Capitán de Caballería

6 comentarios:

José Antonio dijo...

El señor Alejo Martín nos deja constancia de su filosofía de vida, la tradicional filosofía de vida del pueblo español, la que desde siempre se ha resumido en el “por Dios y por la Patria”.

Ese señor tenía por entonces setenta y cuatro años, luego nació sobre 1786; es decir, cuando él tenía ya veintidós y más años había vivido la Guerra de la Independencia contra Napoleón y los imperialistas globalizadores que manejaban a éste; luego es de suponer que él hubo de ser patriótico combatiente, en el ejército o con los guerrilleros; luego sabía él muy bien lo que era el combate bélico y la diferencia entre morir con gloria o vivir cobardemente (y al final morir también). Y consideraba que su inmenso dolor, en el caso de perder a su hijo, quedaría compensado si sabía que su hijo había muerto cumpliendo con su deber y con gloria.

Y del hijo, Juan Martín, pundonoroso soldado del Regimiento de Farnesio, quinto de Caballería y primero de Lanceros, ¿qué decir? Pues que, en las precarias condiciones en las que se vivía en campaña en aquella época (no existía el bolígrafo, la tinta se llevaba en frasco de cristal y se escribía con una afilada pluma de ave), el que tardase su carta en llegar un mes y medio, no era cosa de extrañar; aunque para sus familiares fuera una eternidad.

Muy buena lección moral, la del señor Alejo Martín. No podía pasar desapercibida ella, a la fina sensibilidad militar del poeta, capitán Chevi jr.

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción A G M

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

Chevi, totalmente de acuerdo con lo de otra mentalidad. Esa es la que debiera ser. Pero no sólo la del jinete de Farnesio y la de su padre, patriota ejemplar. También la del Coronel Jefe y, es facilmente imaginable, la de los superiores jerárquicos de éste último. Vamos la de los Generales.
Desgraciadamente, otros tiempos para España. Y digo para España, por que de otras muchas Naciones hoy por hoy, tenemos mucho que aprender.

G. dijo...

¡¡Que no es ser cansino!!

¡¡Que no es estar anclado en el pasado!!

¡¡Que todo esto es perseverancia!!

Hay que defender muchas cosas (valores), que nunca deberían haberse perdido, como dice muy bien Gonzalo, en otros paises lo tienen muy claro.

¡¡Que ejemplo de padre!! de humildad, de respeto, de patriotismo, de sufrimiento asumido, de generosidad, de lealtad a las figuras institucionales (aunque alguna no se lo mereciera).

Gracias Chevi Jr. por tu entrada, ésto, hay que recordarlo todos los días.

Javier de la Uz dijo...

Poco se tiene que sentir por un hijo y por su Patria, para no emocionarse con el ejemplo de esta carta.
Gracias Chevi Jr.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con lo que dicen Vds... Pienso que esa carta representa una mentalidad y refleja una realidad social que no son las de hoy. Todo eso se ha perdido, se ha desvanecido en la noche de la historia... ¿Para siempre? Quizás no, quizás solamente se hayan eclipsado y el germen de esos principios aun subsista en lo profundo de nuestro ser, esperando, como el ave fénix, renacer de sus cenizas...

Sería interesante recuperar esos valores morales. ¿Cómo hacer para que afloren de nuevo?

Por lo que observo, esos valores aun se siguen cultivando y evocando en los ambientes militares (yo soy civil) y eso es magnífico, para mí ha sido todo un descubrimiento.
Ahora bien, no nos engañemos, es el conjunto de nuestra sociedad quien que está enfermo (con todas las excepciones individuales que sin duda hay). Vivimos en una sociedad hedonista y que además no reconoce la realidad de la muerte, que ignora el sacrificio, la lealtad, la entrega, el honor, etc. El ejemplo que la juventud recibe de la clase política es deplorable, lo que se difunde por los medios es... (bueno, prefiero no abundar en calificativos).

¿Qué podemos esperar de todo este panorama? Personalmente, confieso que no tengo respuestas a estos interrogantes...

Un saludo.

caesar

Chevi Sr. dijo...

Bienvenido Caesar. Los Poetas, entre los que te incluyo, recogemos el estandarte y seremos los últimos en abandonarlo a su suerte; despues de muertos.