Coged las rosas mientras podáis;
veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta.




Aquí ponemos entradas de CABALLOS - CABALLERÍA o algo de interés excepcional para los POETAS.

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23/2/11

SERVIAM - Caballos de Sirga


SERVIAM
“Caballos de sirga”

A finales del siglo XVIII, antes de la revolución del ferrocarril, comenzó en toda Europa el transporte fluvial de personas y mercancías.
En España, recién comenzada la Primera Guerra Mundial, Barcelona comenzó a pedir carbón sin parar: toneladas y mas toneladas, montañas de lignito para alimentar los vapores de una industria a la que la guerra daba un impulso increíble. La flota de “laudes” (también llamados “llaguts” ) de La Ribera del Ebro no daba abasto y fue preciso construir nuevas barcazas para transportar el mineral aguas abajo por el Ebro. Atravesando la confluencia con el Segre llegaban hasta Tortosa, pasando por: Ribarroja, Ascó, el castillo de Miravert... y así poder enlazar con las estaciones de ferrocarril mas próximas.

Moncada nos lo recuerda en su novela “Camino de sirga”... “en aquellas fechas, en las atarazanas de Mequinenza, entre las humaredas, se mezclaban los aromas de madera con los olores de la brea”.


Canal del duque de Bridgewater (Inglaterra)
Barcaza de vela navegando por el canal sirgada por un tándem, con postillón montado en el caballo guía.

Cuando no soplaba el “bochorno” o el “cierzo” y los “laúdes” no podían, por tanto, subir a vela, los tripulantes eran los responsables de la durísima labor de “sirgar” por la orilla y remolcarlos aguas arriba. Más tarde se sustituyeron los hombres por los caballos y en los momentos de calma había que desembarcar al caballo para que fuera él el que sirgara; cuando el camino se volvía intransitable, se embarcaba de nuevo al semoviente. Este sistema ya había sido adoptado tiempo atrás en las tierras llanas del Delta del Ebro, y así, los caminos de sirga paralelos a los cauces del río Ebro y del canal Imperial de Aragón, fueron trillados a lo largo de los años por los pies de los sirgadores baturros, y mas tarde, por los cascos de los caballos.

Para cubrir estas y otras necesidades, en agosto de 1885, se creó en Zaragoza, en el cuartel de Trinitarios, una Sección de Sementales dependiente del cuarto Depósito de Valladolid. La labor de esta sección y los brillantes resultados obtenidos en la mejora de la población caballar, hicieron ver la necesidad de ampliar los servicios de la Sección, por lo que en 1905, en una antigua fábrica de curtidos, nace el Quinto Depósito con una dotación de 85 sementales.

Años mas tarde, Alemania vencida firmaba el armisticio en Compiègne. La demanda de carbón bajó bruscamente y los embarcaderos de las minas se llenaron rápidamente del lignito rechazado por la industria; los laúdes, sin carga para transportar, quedaron amarrados en los muelles y llegó el desastre: la crisis de esta cuenca minera de 1919. Al acabar nuestra guerra civil, Barcelona vuelve a pedir carbón y el transporte fluvial de la zona se recupera.

En 1921, se creó en Calahorra (La Rioja), una Sección dotada con 50 sementales y al año siguiente, en el antiguo convento de San Francisco, otra en Tudela (Navarra) de las mismas características. Ambas dependientes de Zaragoza. En 1925, y por amenazar ruina el cuartel, se suprime la Sección de Calahorra y todos sus efectivos se incorporan a Tudela.

En primavera sus paradas se desplegaban a lo largo del Ebro, desde Miranda y aguas abajo: Haro, Santo Domingo de la Calzada, Logroño, Calahorra, Alfaro, Tudela, Borja, Zaragoza, Pina de Ebro, Mequinenza y llegaban hasta Caspe alcanzando en 1928 los siguientes números: 72 paradas, 197 sementales, 2484 productos obtenidos de las 6123 yeguas cubiertas.

Le Haras du Pin (Orne-Francia)

Enganche de seis caballos percherones a la larga con guarniciones a la húngara ( con pecho petral y pechera). El coche es un Break Peter (cuatro ruedas, pescante, dos asientos interiores vis-a-vis y asiento en la parte posterior, en la misma dirección que el pescante, para los lacayos) en la cita anual del último fin de semana de septiembre. La mayor concentración anual de caballos percherones.

Entre todo este ganado, predominaban los grandes y pequeños percherones, bretones y boloñeses, con algunos mestizos. Por la diversidad de sus orígenes, posee el caballo bretón una admirable facultad de adaptación a todos los empleos, en todos los climas y en todas las latitudes, siendo el “postière-bretón” (caballo de tiro ligero y en tiempos pasados llamado caballo de Artillería) el mejor aceptado. Al caballo bretón los franceses le consideran “Un amigo para toda la vida” y al percherón, que es el mejor caballo de ocio y deporte, considerándole “El caballo del mañana”. Al otro lado del atlántico, llegaron a decir de él que era “El primero en la guerra, el primero en la paz y el primero en el corazón de cada uno de los granjeros americanos”.
La influencia mejoradora de todos ellos se dejó ver pronto en las destartaladas yeguas de La Ribera que, por aquella fecha, se denominaban “Variedad del Ebro”. La mayoría controladas por los tratantes gitanos ataviados con amplio blusón negro, bastón largo y provistos de lengua hábil y halagadora.
Aun que no existió una raza específica de “caballo de sirga”, normalmente eran del tipo de “tiro ligero”, fuertes, de buen carácter y no muy grandes de alzadas, debido a la altura de los puentes en los “caminos de sirga”.
De todas estas razas autóctonas caballares todavía recuerdan en la zona a los desaparecidos: “apercheronado de Aragón” mal llamado “raza aragonesa” o “caballo aragonés” y a la “jaca del Moncayo”, todos descendientes de los sementales del Quinto Depósito de Zaragoza (1885- ), y de sus Secciones de Calahorra (1921-1925) y Tudela (1922-1991), pues cumplían con creces todas las exigencias necesarias para desarrollar su trabajo.

Caballo de “sirga” moderno
Este caballo a la sirga trabaja actualmente en el canal Kennet y Avon de Berkshire (Inglaterra) y remolca una barcaza con pasajeros.

Aunque desde muchos años atrás la máquina de vapor le venía haciendo la competencia a la “vela” a la “sirga” y al “caballo”, realmente fue en 1950, con la construcción de los pantanos de la zona, cuando desapareció esta forma de transporte fluvial por el río, siendo cada vez mas raro ver caballos de tiro por los caminos de sirga del Ebro.
No creo que el tiempo pasado fuese mejor, aunque lo fueran sus hombres. Estoy seguro que todos los que integraban el Servicio de Cría Caballar de aquellos años estaban satisfechos con los servicios prestados y de saberlo, habrían hecho suyo el lema del antiguo Instituto Politécnico del Ejército: “SERVIAM” es decir, serviré.
Solo me queda ya recordar a los que hoy mandan eso que llaman “Cría Caballar de las Fuerzas Armadas”, que para poder SERVIR a la sociedad, hay que SABER.

Ángel Cerdido Peñalver
Coronel de Caballería
Zaragoza febrero 2011

3 comentarios:

Martínez de Merlo dijo...

Mi Coronel:
Cada uno de tus artículos es una muestra de sabiduría cálida, sencilla, docente y que llega muy adentro porque viene de muy adentro.
Siempre a tus órdenes.

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

SERVICIO y SABIDURÍA. Vaya dos cualidades tan importantes como poco comunes.
"La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia" (Socrates, s IV a de C)
"Lo menos que podemos hacer, en servicio de algo, es comprenderlo"
(Ortega y Gasset s XX)

Chevi Sr. dijo...

"¡Vale quien sirve,servir es un honor¡". OJE. ¡Arriba España!.