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12/2/11

Proyectil Iluminante de AMX-30








Amigo Chevi:

Hoy voy a comentar una de las múltiples anécdotas cuarteleras. La vida militar es tan variada y cada uno de nosotros ha pasado por tantas, que harían imposible su recopilación. Ya lo intentó el entonces Teniente Coronel “Fofi Pimentel” que contaba a sus Capitanes su inacabable Libro de los Grillos, al que ya he visto alguna alusión en el blog y que por cierto, recibió unos honores poco habituales. Se había roto una pierna y medio convaleciente y con una especie de artilugio a modo de escayola decidió visitar el Escuadrón en su salida a Herencia en diciembre de 1984. “Espero que me recibas con cohetes dado mi estado”. Y con cohetes le recibimos al entrar en el vivac y con una buena traca de propina. Eran indudablemente otros tiempos.
La anécdota de hoy formaría parte de lo que siempre se ha conocido como “súplalo con su celo”, lo que todo el mundo sabe traducir sin necesidad de muchos estudios. La cuento porque solamente ocurrió una vez en los Regimientos de carros de la División Acorazada, por lo que apenas es conocida.

TIRO CON PROYECTIL ILUMINANTE DE CARRO AMX-30



Sí, lo he escrito bien y aunque los incrédulos se froten los ojos, esto sucedió en realidad. Los proyectiles del AMX-30 en aquella época eran rompedores, perforantes de carga hueca, fumígenos y de instrucción. Pero ninguno sabíamos que existieran proyectiles iluminantes. No lo sabíamos hasta que un día nos dijeron que tiraríamos con ellos en la siguiente salida a campo de maniobras. ¿Y cómo serán? ¿Y cómo funcionarán? Ni idea, nadie tenía ni idea. Hasta alguno de nuestros Jefes dijo algo así “Pues se apuntará como siempre al blanco y el campo se iluminará porque sí”.
 En los Escuadrones pensábamos que sería de la forma clásica; se dispararía al cielo y una bengala caería en paracaídas, como ocurría en artillería y morteros. Desde luego nada apropiado para el tiro tenso de un cañón de carro, aun cuando todos conocíamos que había una regleta que indicaba en grados el ángulo del cañón, que eran 20 grados máximo y el mínimo creo recordar que era -8. Los cambios de impresiones seguían con nuestros Jefes que decían algo así “Que cosas decís…. ¡Cómo vamos a tirar al cielo! ¡Esas cosas no se han hecho nunca con los carros! Y razón tenían, pues nunca se había hecho. Los carros USA hasta entonces en servicio, no disponían de semejante munición. Se notaba que los franceses eran mucho más refinados (como su cocina) y habían dado con ella aunque no figurase en ningún manual por nosotros conocido.

Y así llegó el día que nos trasladamos a Chinchilla y así nos llegaron tales proyectiles. Yo pensaba que había sido un poco antes, pero consultando el diario de operaciones del Escuadrón he visto que fue en octubre de 1985, con las secciones al mando de los Tenientes Centenera y De la Uz y los pelotones de carros mandados por los Sargentos Casas y Cordero. Espero que alguno nos lo pueda confirmar.

Cuando los proyectiles llegaron y abrimos las cajas esperando encontrar tablas de tiro o algo parecido, no encontramos nada. No se trataba de tirar al aire y ver lo que pasaba (cosa que sucedió en otros Regimientos de la División), queríamos iluminar una zona concreta y hacer fuego sobre ella, pero para eso necesitábamos algo. En la versión que yo tengo del famoso “reparto de los 28 caballos” eran los Tenientes quienes hacían la división por eso de haber salido de la Academia recientemente. Consultados los presentes sobre si recordaban la fórmula del movimiento que se estudiaba en física, que esperábamos que se cumpliera al menos en los primeros segundos por eso del rozamiento, se encogieron de hombros con cara de decir ¡Nos pillaron! Hubo que recurrir al Grupo “rival”, llamando al Teniente Núñez Amador del Escuadrón Mecanizado, cuyas caricaturas eran una preciosidad y que aunque coqueteaba con la psicología, esperábamos que su veteranía nos sacaría del apuro. Dicho de otra manera, yo también le “endiñé” lo del celo, que en eso no nos salvamos ninguno. Aquí te mando una de sus caricaturas que ya tiene 31 años.
El auténtico Romelorio



Y así fue. Como teníamos el dato de la velocidad inicial de 275 m/seg (inusualmente baja para un carro) se aplicó la susodicha fórmula y de momento supimos que con un ángulo de 20 grados el proyectil recorrería teóricamente como máximo 4.956 metros. Eso de momento nos daba la seguridad de que si no estallaba en el aire no se iría fuera del campo de tiro.
Y así el Teniente Núñez elaboró en un folio una tabla de tiro con alcances y flecha entre los 12 y los 20 grados y entre los cuatro y siete segundos y medio de producirse el disparo. Eso sí, nos dejó un “recadito” de la procedencia de la tabla con su dibujo de la calavera mecanizada y un apunte de ayuda a los “prodamnificados” del Grupo Ligero. Esta tabla es un tesoro, elaborada en el campo de maniobras cuando no había internet ni teléfono y que sepamos es única en España. Tiene poco más de 25 años y por supuesto la conservo todavía. Nunca pensé que la hiciera pública, pero aquí os la muestro para orgullo de su autor.
No se había terminado el problema pues por supuesto tampoco teníamos ni idea de cuanto tardaría en apagarse la bengala. Estimamos que desde una altura de 400 metros tardaría por lo menos 30 segundos. Ello nos daba margen para efectuar el siguiente disparo antes de apagarse el anterior. Por ello elegimos (creo recordar) hacer fuego con 20 grados a siete segundos.
Pero seguíamos teniendo otro problema. Efectivamente la espoleta era a tiempos como era de suponer, pero………. tampoco teníamos llave de espoletas. Creo que fue el Sargento Casas quien rebuscando en los lotes de a bordo encontró algo que permitió girar el mecanismo de la espoleta para situarlo a los 7 segundos deseados.
El resto fue ya más sencillo; elegir el asentamiento adecuado para que los proyectiles pasaran por encima del cerro elegido como blanco desde 1.800 m. haciéndolo con una flecha de 400 m como señalaba la tabla.
Ya solo nos quedaba preparar el ejercicio de tiro como tal, a lo que ya estábamos muy acostumbrados. Sobre una loma a unos 800 metros del objetivo se situarían los TOA,s (y no se si los otros carros) para hacer fuego con las 12,70 dirigido por uno de los Tenientes, mientras se organizaron, dirigidos por el otro Teniente, dos pelotones de Exploradores a la vieja usanza (ya teníamos la nueva orgánica de los VEC) que avanzarían por el llano “inferior” alternado el fuego de uno de ellos con sus dos MG-42 con el movimiento del otro hacia adelante y así sucesivamente. Ensayado el ejercicio todavía con luz para comprobar las medidas de seguridad solo nos quedó esperar la noche, supongo que con algún refrigerio a cargo del “Cara Cartón” con su land rover de los cuernos, que dicho sea de paso aseguraba que procedían de un toro lidiado en Las Ventas en la Isidrada del 80 o del 81.

Y a la hora indicada tronó el sonido de los cañones de los carros y a los siete segundos dos bengalas iluminaban no solo el campo, sino el cerro elegido como blanco. Entonces "tabletearon" las ametralladoras del 12,70 arriba y las MG-42 de un pelotón abajo mientras el otro corría hacia adelante para asentarse, hacer fuego y que corriera ahora el anterior. Treinta segundos más tarde iluminaban dos nuevas bengalas mientras las anteriores comenzaban a languidecer, y así seguimos unos minutos más hasta que los carros consumieron los seis o siete proyectiles que disponían.

Fueron solo tres o cuatro minutos pero intensos como pocos. Más tranquilizadores cuando se comunicaba que todo había ido bien. Los 20 chavales que venían de abajo con sus ametralladoras lo habían vivido con mayor intensidad si cabe. Esa noche se comían a quien se les pusiera por delante. Efectivamente el Servicio Militar tenía múltiples destinos, pero aquellos Exploradores tenían huevos….. muchos huevos, pues aparte de las medidas de seguridad, los tenían que tener bien plantados para tirarse hacia adelante oyendo crepitar las máquinas detrás de ellos en su salto, sabiendo que desde arriba las 12,70 tiraban por encima y además de noche. Los chicos de los carros también sufrieron, sobre todo los cargadores que observaron con sorpresa que debido a la poca velocidad inicial, los cierres no se abrían y tuvieron que hacerlo a mano y buscar rápidamente un nuevo proyectil. Esos 25 segundos que dábamos como suficientes para abrir de nuevo el fuego se les hicieron muy cortos.

Creo que me he excedido un poco en extensión, pero he ido recordando a medida que escribía y han ido surgiendo todos los detalles. En fin… historias ya de abueletes. Ejercicios de este tipo se hicieron muchos y en todos los Regimientos. He destacado este por su singularidad. No volvimos a ver nunca más los proyectiles iluminantes de los carros…. Pero existieron… ¡Vaya si existieron!

Soldado del Escuadrón Mecanizado, en las cuadras del Villaviciosa 14.


Jesús Martínez de Merlo
Coronel de Caballería

19 comentarios:

G. dijo...

Estimado Coronel:
Como seguidor, agradecerle de corazón todas las entradas que realiza en el blog, forman parte del núcleo que le imprime una de sus principales caracteristicas (amén de otras).... DIDACTICO.
PD. (anécdota), a menudo menciona al Brigada "Cara Cartón", le recuerdo, en el año 1974, cumpliendo yo la "mili" en el EPLM (cptán. Pazos) y esperando destino (finalmente de escribiente con el TCol. Merino), este brigada, conocido de un familiar, me mandó llamar y me dijo que podía irme con él al 1er. ELAC (cptán. Lobo supongo que el hoy Tte. General) que era el mejor escuadrón del Rgto.
¿Cuántos años estuvo este hombre en el Villaviciosa?, siempre con su "gorro cuartelero".
En fin como Vd. dice.. historias
A su disposicion.
Guillermo.

Javier de la Uz dijo...

Como no voy a recordarlo; me tocó mandar la Línea de carros y desde el asentamiento
establecido, efectuar la medición adecuada de cada uno, para poder hacer blanco con el "proyectil iluminante".
También recuerdo, efectuado el primer disparo, advertirme mi Capitán por radio:!Asómate, asómate por la escotilla y observa el espectáculo!
El paso por el 1º Escuadrón Ligero del Villaviciosa 14, fue una experiencia militar inolvidable, teniendo al mando el Capitán más audaz instruyendo tácticamente, que yo conocí.
Mi Capitán, SIN NOVEDAD.
Un fuerte abrazo, Teniente de la Uz.

Ramón Muoz dijo...

Un par de detalles para Guillermo. Yo ingresé voluntario en Villaviciosa 14 en septiembre de 1973 y fui destinado al EPLM, cuyo Capitán, efectivamente, era Pepe Sánchez de Pazos. El ELAC 1 lo mandaba Pedro Alegre, el ELAC 2 lo mandaba Borja Uriarte y el ELAC 3 lo mandaba Jaime Placer. Pepe Lobo llegó más tarde a mandar el EPLM (a Teniente General llegaron sus hermanos Luis y Ángel. Pepe se retiró de Coronel). En septiembre de 1976, después de un año en Villaverde, me reincorporé al Regimiento y fue destinado al ELAC 1, mandado en aquella época por el recientemente fallecido Angel Urquijo, y su Auxiliar era el entonces Brigada Fernando Laguna Vaquero. El buen Caracartón llegó al Regimiento poco después. A Angel Urquijo le relevó Jaime Caruana y a éste Jesús Martínez de Merlo.

G. dijo...

Amigo Ramón:
Gracias por sacarme de algunos errores y por todos los nombres y datos que aportas.
Si me dicen que lo jure.. lo juro, en 1974-1975 yo conocí a un cptán. Lobo en el Rgto.
Si me permites... felicidades por tu nieta.
Guillermo.

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

Esas cosas no pasan con el material americano. En la entrada se cita, en un momento determinado del tema en cuestión, del incombustible TOA. Está en servicio en muchísimos Ejércitos modernos incluido el israelita y, por supuesto, el americano. Funcional, duro y elemental.
Valga esto para los CC,s americanos. Y para el alemán Leopard o español Leopardo. Mas moderno, mas sofisticado, pero desde luego muchísismo mejor, me dicen, que los franceses.
Estos muy rápidos, también me dicen, pero complicadísimos en su conducción.Eso lo ví yo en las Maniobras San Gregorio Julio 80, apunto de salir de Teniente. Cantidad de ellos, "tirados" en el campo. Ni palante ni patrás. Mi Coronel Merlo corrígeme si me equivoco: En Francia los conductores de los mismos eran Sargentos. Aquí, soldaditos de reemplazo.
Amén de la política de compra.Yo te compro este CC y tu me pones en España algún terrorista de ETA, en proporción claro está, procedente de los santuarios gabachos. Preguntar al Cor Carretero sobre la cuestión. Seguramente el Cor Candil también sabrá algo de eso.
Después vino lo del Puma, lo del Tigre...
Si es que somos unos "iluminados". Y el que no quiera ver... pues que para unas tablas

Martínez de Merlo dijo...

Amigo Gonzalo:
Totalmente de acuerdo contigo. Mejor que yo te lo podrían contar sus auténticos usuarios y sufridores que fueron sus Sargentos. Era un carro que daba grandes alegrías seguidas de grandes decepciones. No se si nuestro amigo Chevi encontraría el nombre adecuado para un caballo de estas características. En cierta medida me recuerda a mi Sultán II académico. (Por cierto Chevi ¿Puedo contar algo de mi brioso corcel en alguna ocasión?)
Para mí era un carro muy "blandito" y más que su conducción que de por sí era complicada, los fallos se producían en los sistemas de refrigeración por agua, frenos y embrague. Efectivamente se paraban, se paraban mucho y a veces por razones tan peregrinas como que en pleno ejercicio había que parar a purgar los frenos o por haber reventado un simple manguito de agua que exigía ya su recuperación al 2º Escalón, con lo que te jorobaba el día. Los conductores eran muy buenos y al menos los nuestros muy bien seleccionados aunque evidentemente con una permanencia mayor hubieran sido más eficaces.
¿Prueba de todo lo anterior? Pues que cuando se transformaron con su grupo motopropulsor a "la americana" siguieron igual de blanditos y delicados y ya no se podía echar la culpa a los conductores que eran profesionales.
Para los ibéricos todo el material francés en general ha sido problemático.
En cuanto a las razones de su adquisición nada que objetar a tu acertado comentario. Fue tal y como lo dices.

Martínez de Merlo dijo...

Amigo Javier:
Gracias por tus palabras. Aunque Santi y tu (y Felipe después) fuisteis mi última "hornada" de Tenientes os recuerdo con vuestras pinturas de guerra.
Septiembre en Sacedón, Octubre en La Marañosa y Chinchilla con apenas una semana de descanso, Noviembre en Puestos de Mando en Jumilla, Diciembre Escuadrón de Honores en Brihuega y Enero poco antes de mi relevo en Pozuelo. Esos fueron vuestros primeros seis meses de Teniente. En Febrero ya estábais curtidos como pocos para proseguir. Vamos.... igualito que ahora.
Un abrazo de vuestro Capitán

Ramón Muoz dijo...

Efectivamente, Guillermo, Pepe Lobo relevó a Pazos al mando del EPLM en 1974. Yo estaba allí de Cabo y Cabo 1º con el Brigada Del Olmo de Auxiliar (no se si recuerdas la correa de ventilador de cosechadora que utilizaba para sacarnos a formar con más rapidez) y Sargentos como Pedraza, Giraldo, Mármol, Galo (en Transmisiones), o el Subteniente Tovar (Maestro Armero). Anécdota graciosa de Lobo: Un par de días antes de Santiago le mandó al ordenanza del Escuadrón que le limpiara el sable y el muchacho, muy obediente, se lo limpió... ¡con papel de lija! Había que oír los gritos del Capitán.
Un abrazo.

G. dijo...

De acuerdo con la entrada del Col. Martinez de Merlo, ésta va de anecdotas cuartelarias:
Día de incorporación al Rgto:
Tte.Marín (de complemento), clase teórica, después de comer.
1º Himno de Caballería.
2º Escalafón, empezando por el mismísimo General Miláns.
Para los despistados... por si no sabian dónde estaban... en Caballería y en La Brunete..
Ramón eres increíble, si te parece, te pongo un correo para comentar algunos nombres que has mencionado y no aburrimos al personal.
Un abrazo.

G. dijo...

PERDON.
Quise decir anécdotas cuarteleras.

Ramón Muoz dijo...

Vale Guillermo. Mi memoria ya no es lo que era pero me gustaría mucho charlar de aquella gente. Mi correo es ramonmdlc@gmail.com

Martínez de Merlo dijo...

Me acabo de encontrar después de 15 años con el autor de la tabla. He considerado que debía ser el depositario de ella y ha vuelto a sus manos. De paso me ha hecho alguna puntualización. Ya había dicho en el artículo que tenía la impresión de que había sido antes y es que en realidad hubo dos experiencias.
Hubo una primera en Noviembre de 1980 que fue donde se generaron las tales discusiones referenciadas. Se trataba de un único proyectil y se tiró aplicando la mencionada fórmula que recordó el Alférez Núñez, por entonces Jefe de la Sección de Transmisiones.
Posteriormente en 1985 fue cuando nos llegó el lote de una docena de proyectiles y entonces el Teniente Núñez, ahora en el Escuadrón Mecanizado, fue requerido de nuevo elaborando la tabla completa que acompañaba el artículo. Esta segunda vez fue cuando se realizó el ejercicio de tiro referenciado.

Anónimo dijo...

¿Me podeis resolver una pequeña duda que me ha surgido al leer esta entrada? ¿Es Abel García "El Quini" asturiano? Creo recordar que lo conocí hace ya muchos años en Zaragoza. Saludos.

Santiago AH dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Santiago AH dijo...

Buenas tardes mi capitán. Yo fui conductor del carro del Sargento Lambea. Fui el nº 2 del curso que hicimos en Villaverde y por ello, el Sargento Lambea me puso de conductor a pesar de ser novato. Agradecerle lo que ha escrito de que éramos buenos conductores. Personalmente puedo decirle que los conducíamos como si fuesen nuestros. Pero en honor a la verdad, cuando la experiencia te da la sabiduría, llegaba la licenciatura.
Siempre a sus órdenes.
Santiago (conductor carro 121 de enero 83 a noviembre 84)

Ramón Muñoz dijo...

Hola Santiago: Ese fue mi carro durante mucho tiempo, antes de que tú llegaras. Cuando el entonces Capitán Martínez de Merlo mandaba el Escuadrón, los sargentos de carros éramos Juan Nevado Misas, yo mismo, y José Ramírez Pérez (por riguroso orden de antigüedad), así que yo mandaba el 121 y el otro carro de la Sección era el 122. ¡Qué años maravillosos!

Santiago AH dijo...

Hola, no estaba seguro de que alguien me leyera dado que el post es del 2011, pero veo con alegría que sí. Recuerdo que en mis tiempos estaba el sargento Ramírez, entonces era ya el más antiguo. La memoria me falla y salvo el sargento Lambea, el brigada "caracartón" (dicho sea con cariño) y por supuesto el capitán Merlo, poco más nombres recuerdo. He descubierto también recientemente un grupo de facebook de Veteranos de RCLAC 14. En fin, maravillosos años, efectivamente.
Un saludo

Santiago AH dijo...

Perdón, además de repetir comentarios, me he equivocado en las fechas. Estuve en el Villaviciosa 14 de noviembre del 83 a noviembre del 84 y como conductor "titular" del carro 121 a partir de enero del 84.
Saludos

Martínez de Merlo dijo...

Amigo Santiago:
Ha sido más que un placer encontrar a todo un veterano, que no viejo, componente del Primer Escuadrón.
Erais buenos soldados, muy buenos soldados. Lo he dicho siempre y no dejaré de decirlo. No es cuestión de hacer comparaciones porque no se pueden hacer, pero los soldados que conocí en el Alcántara de Melilla, como los del Grupo IX de Jaén (cerca de un 30% gitanos cuyos nombres no recuerdo salvo mote del Zorro de La Carolina, pero que parece que los veo y cómo no, con los que pasé más años, los del Villaviciosa y prácticamente la Brunete entera, érais unos soldados muy buenos, con independencia de que os pudiera ir la vida cuartelera mejor o peor.
Podéis decirlo muy alto en cualquier lugar.
Un saludo de tu Capitán.