Coged las rosas mientras podáis;
veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta.




Aquí ponemos entradas de CABALLOS - CABALLERÍA o algo de interés excepcional para los POETAS.

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25/1/11

Las Gacelas







El Grupo Ligero Sahariano de Caballería, del Tercer Tercio de la Legión en el Aaiún, llevaba la cabeza de una gacela en todos sus vehículos; sus hombres la llevaban en el "Pepito" (no confundir con Huelin) que colgaba en el bolsillo derecho de sus guerreras.

Uno de los escritores más humanos que ha conocido el siglo XX, escribió en Tarfaya "Correo del Sur" y concibió "El Principito".

Antoine de Saint Exupéry, aquel piloto de guerra que llegó a Tarfaya sin más motivos que la libertad del viento que le transportaba, descubrió en el desierto y en la soledad de una tienda de campaña, sin más mobiliario que su manta y un puñado de cartas, esas condiciones misteriosas que hacen hombre al hombre:

"Nosotros hijos de la edad del confort, experimentamos un inexplicable bienestar al compartir nuestros últimos víveres en el desierto. A todos aquellos que han conocido la gran alegría de solucionar un desperfecto en el Sahara cualquier otro placer le parece futil."

Injustamente olvidado por la implacable censura de la izquierda de salón, Saint Exupéry ha recibido el simbólico reconocimiento de sus colegas del aire, al sur de Dráa se ha construido un memorial en su nombre que recuerda las proezas del correo aéreo.

GACELAS EN TARFAYA

"En Tarfaya crié gacelas. Todos allí criábamos gacelas. Las encerrábamos en un espacio cerrado, al aire libre, porque las gacelas necesitan el el agua corriente de los vientos y no existe nada que sea más frágil que ellas. Capturadas jóvenes, beben y comen en la mano. Se dejan acariciar y hunden su hocico húmedo en el hueco de la palma. Se las cree domesticadas, se cree que ya están a salvo del pesar desconocido que las consume en silencio, y les depara la más dulce de las muertes.

Pero llega el día que se las encuentra empujando con sus cuernecillos contra el cerco en dirección al desierto. Están magnetizadas. No saben que huyen; vienen a beber la leche que les traen, se dejan acariciar, hunden aún más tiernamente el hocico en la palma... Pero no bien se las deja, se ve que luego de un simulacro de galope feliz vuelven contra el cerco. Y, si se las deja, permanecen allí sin intentar siquiera luchar contra la barrera, simplemente presionando contra ella, la nuca baja, con sus cuernecillos, ¿será la época de los amores o la mera necesidad de galopar hasta perder el aliento? Lo ignoran. Cuando las capturaron sus ojos aún

Gacela en el lateral derecho.

no se habían abierto. Nada conocen de la libertad de las arenas o del olor del macho. Pero ustedes son mucho más inteligentes que ellas. Lo que buscan, ustedes lo saben, es la extensión que las consumará. Quieren ser gacelas y bailar su danza. Quieren conocer la fuga recti línea a 130 Kilómetros por hora, cortada de bruscos saltos, como si de un lado a otro escapasen llamaradas en la arena. ¡Poco importan los chacales, y la verdad de las gacelas es saborear el miedo que las obliga a superarse y logra de ellas mayores acrobacias! ¡Qué importa el león si la verdad de las gacelas es ser destrozadas a zarpazos bajo el sol! Ustedes las miran y piensan: tienen nostalgia... La nostalgia es el deseo de no se sabe qué. El objeto del deseo existe, pero no hay palabras para expresarlo.

Y a nosotros. ¿qué nos falta?"

Antoine Saint Exupéry

Pienso que la gacela representaba muy bien a la Caballería, y a los novios de la muerte.

Chevi Sr.

4 comentarios:

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

La gacela desapareció, después los pañuelos identificativos y cómo no el que los CC,s tuvieran nombres de caballos también.
A cada uno de los carros de uno de los ECC,s del "Alcántara" desde hace mucho tiempo se les bautizaba con nombre de caballo y figuraba en el lateral derecho de su barcaza el nombre del mismo.
En distintas épocas, relativamente, modernas, y dependiendo de cambios de orgánicas han figurado los siguientes:
El mitológico Pegaso
Los legendarios Bucéfalo y Babieca
Los hidalgos Rocinante o Clavileño
Los heróicos Vendimiar y Pirote del Tcol Primo de Rivera
Los históricos Zalamero, Zapatazo, Quorum,Bizarro, Forajido, Balcamo, Amado-Mío, Opium, Quoniam, Infernal, Brise Brise...
A alguien se le ocurrió romper con tan bonita tradición y homenaje al noble bruto que tantos episodios históricos escribió para España.
Quizás fuera por aquello de la identicación amigo-enemigo

G. dijo...

Sombrerazo (chapeau al norte de los Pirineos).
Chevi, Gonzalo, siempre aportando....
Un saludo.

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

Parece ser que en muy breve espacio de tiempo las Unidades de la Fuerza (BRILEG, BRIPAC, BRILAT...) les van a cambiar, no sólo para misiones, el uniforme de instrucción M67 mimetizado por el arido pixelado. Por cierto que apelativo tan marcial ese de pixelado (Así figura en la web de ET/Uniformidad).
No sé por que me huelo que aprovechando la coyuntura, y a pesar de la campaña reciente en contra de la desaparición del chapiri, lo quitarán. Sería una genial maniobra envolvente.

Martínez de Merlo dijo...

Efectivamente Gonzalo: Los carros del Alcántara llegaron a Melilla sobre 1971 procedentes del Farnesio. En 1975 ya tenían "asentados" sus nombres de caballos. Los de la I Sección eran los caballos mitológicos 111 Pegaso, 112 Bucéfalo, 113 Babieca, 114 Rocinante y 115 Clavileño.
Pasamos de 17 a 25 carros porque vinieron 7 del Castilla y teníamos que enviar 5 a cambio, pero el Capitán del transporte no tenía orden de embarcarlos así que allí quedaron arrumbados. Muchos meses más tarde y sin aviso previo vinieron a por ellos. Si desastroso fue el embarque más aún fue el desembarco con el correspondiente chorreo al Regimento, sin culpa, pues de saberlo en una o dos semanas los hubiéramos preparado.
Mi último servicio en el Alcántara fue llevarme los 20 carros a Madrid, que llegaron el 15 de octubre de 1977. El primero en salir fue el Bucéfalo, sobre cuya proa derramamos un poco de champán antes de brindar por el buen viaje y por el futuro de aquellos carros.
Varios años después tuve que llevar TOA,s a fábrica para ponerles el mortero y un Capitán Especialista me dijo: "¿No eres tú aquel que derramó champán en el primer carro que se desembarcaba? Jamás hemos visto algo parecido"