Coged las rosas mientras podáis;
veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta.




Aquí ponemos entradas de CABALLOS - CABALLERÍA o algo de interés excepcional para los POETAS.

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12/11/10

Ferrer Dalmau

Varios poetas, Angelito Cerdido, Javi Beneitez, el Tijeras Jr, Gerardo de la Maza, y algún otro que no nombro por ser de menor importancia, de pluma y corazón sensibles, mandaron por correo unas láminas de Ferrer Dalmau. En una de ellas reza:
"Si queremos gozar la Paz, debemos velar bien las armas; si deponemos las armas, no tendremos jamás Paz".
 Cicerón.
Y es aquí cuando el Caballero de la Triste Figura, deja las armas y toma la pluma.




Verdaderamenta, si bien se considera, señores mios, grandes e inauditas cosas ven los que profesan la orden de la andante caballería. Si no, ¿cual de los vivientes habrá en el mundo que ahora por la puerta deste castillo entrara, y de la suerte que estamos nos viere, que juzgue y crea que nosotros somos quien somos?
¡Quién podrá decir que soy aquel caballero de la Triste Figura que anda por ahí en boca de la fama?

Ahora  no hay que dudar sino que esta arte y ejercicio excede a todas aquellas y aquellos que los hombres inventaron, y tanto más se ha de tener en estima, cuanto a más peligros está sujeto. Quítenseme delante los que dijeren que las letras hacen ventaja a las armas; que les diré, y sean quien se fueren, que no saben lo que dicen. Porque la razón que los tales suelen decir y a lo que ellos más atienen es que los trabajos del espíritu exceden a los del cuerpo, y que las armas solo con el cuerpo se ejercitan, como si fuese su ejercicio oficio de ganapanes...
Es el fin y paradero de las letras (y no hablo ahora de las divinas, que tienen por blanco llevar y encaminar las almas al cielo; que a un fin tan sin fin como este ninguno otro se le puede igualar: hablo de las letras humanas, que es su fin poner en su punto la justicia distributiva y dar a cada uno lo que es suyo) entender y hacer que las buenas leyes se guarden, fin por cierto generoso y alto y digno de grande alabanza, pero no tanta como merece aquel a que  a que las armas atienden, las cuales tienen por objeto y fin la paz, que es el mayor bien que los hombres pueden desear en esta vida. Esta paz es el verdadero fin de la guerra, que lo mesmo es decir armas que guerra.
No hay ninguno más pobre en la misma pobreza, que el soldado, porque está atenido a la miseria de su paga, que viene o tarde o nunca, o a lo que garbeare por sus manos, con notable peligro de su vida y de su conciencia. Y a veces suele ser su desnudez tanta, que un coleto acuchillado le sirve de gala y de camisa, y en la mitad del invierno se suele reparar de las inclemencias del cielo, estando en la campaña rasa, con solo el aliento de su boca, que, como sale de lugar vacio, tengo por averiguado que debe de salir frio contra toda naturaleza. Pues esperad que espere que llegue la noche para restaurarse de todas esas incomodidades en la cama que le aguarda, la cual si no es por su culpa, jamás pecará de estrecha; que bien puede medir en la tierra los pies que quisiere, y revolverse en ella a su sabor, sin temor que se le encojan las sábanas. Lléguese, pues, a todo esto el día y la hora de recebir el grado de su ejercicio; lléguese un día de batalla, que allí le pondrán la borla en la cabeza, hecha de hilas, para curarle algún balazo que quizás le habrá pasado las sienes, o le dejara estropeado de brazo o pierna.

Y cuando esto no suceda, sino que el cielo piadoso le guarde y conserve sano y vivo, podrá ser que se quede en la mesma pobreza que antes estaba, y que sea menester que suceda uno y otro rencuentro, una mala batalla, y que de todo salga vencedor para medrar en algo. Pero estos milagros vienen raras veces. Pero decidme, señores, si habeis mirado en ello, cuán menos son los premiados por la guerra que los que han perecido en ella. Todo esto es al revés en los letrados, porque de faldas, que no quiero decir de mangas, todos tienen en qué entretenerse. Así  que, aunque es mayor el trabajo del soldado, es mucho menor el premio.
A esto responden  las armas que las leyes no se podrán sustentar sin ellas, porque con las armas se defienden las repúblicas, se conservan los reinos, se guardan las ciudades, se aseguran los caminos, se despejan los mares de corsarios, y, finalmente, si por ellas no fuese, las repúblicas, los reinos, las monarquías, las ciudades, los caminos de mar y tierra estarían sujetos al rigor y a la confusión que trae consigo la guerra el tiempo que dura y tiene licencia de usar sus privilegios y de sus fuerzas. Más llegar uno por su término a ser buen soldado cuesta todo lo que al estudiante, en tanto mayor grado que no tiene comparación, porque a cada paso está a pique de perder la vida.


 Y  ¿qué temor de necesidad y pobreza puede llegar ni fatigar al estudiante, que llegue al que tiene un soldado, que, hallandose cercado en alguna fuerza y estando de posta o guarda en algun revellín o caballero, siente que los enemigos están mirando hacia la parte donde él está, y no puede apartarse de allí por ningún caso, ni huir del peligro que de tan cerca le amenaza?

Sólo lo que puede hacer es dar noticia a su capitán de lo que pasa, para que lo remedie con alguna contramina, y él estarse quedo, temiendo y esperando cuando improvisadamente ha de subir a las nubes sin alas y bajar al profundo sin su voluntad.






Bien hayan aquellos benditos siglos que carecieron de la espantable furia de aquestos endemoniados instrumentos de la Artillería, a cuyo inventor tengo para mi que en el infierno se le esté dando el premio de su diabólica invención, con la cual dio causa que un infame y cobarde brazo quite la vida a un valeroso caballero, y que, sin saber cómo o por donde, en la mitad del coraje y brio que enciende y anima a los valientes pechos, llega una desmandada bala, disparada de quien quizás huyó y se espantó del resplandor que hizo el fuego al disparar de la maldita máquina, y corta y acaba en un instante los pensamientos y vida de quien la merecía gozar luengos siglos.
 
 Y, así, considerando esto, estoy por decir que en el alma me pesa de haber tomado este ejercicio de caballero andante en edad tan detestable como es esta en que ahora vivimos, porque aunque a mí ningún peligro me pone miedo, todavía me pone recelo pensar si la polvora y el estaño me han de quitar la ocasión de hacerme famoso y conocido por el valor de mi brazo y filos de mi espada, por todos los descubiertos de la tierra. Pero haga el cielo lo que fuese servido; que tanto seré más estimado, si salgo con lo que pretendo, cuanto a mayores peligros me he puesto que se pusieron los caballeros andantes de los pasados siglos.
 
El Caballero de la Triste Figura.

video





10 comentarios:

Gonzalo R-Colubi dijo...

Chevi coño que bien escribes.

Chevi Sr. dijo...

Gon"s"alito, en eso de la pluma, quitado el Chindra y su cuñado conocido por el Chogüi, que son más principales en estas lides, ya sabes que no hay quien me gane, ni aún caballeros andantes de siglos pasados; bueno en contadas ocasiones también Zerolín.

Gonzalo R-Colubi dijo...

Ese si es mi Chevi.¡Arsa! (No confundir con equipo Culé)
Ferrer Dalmaú, por encargo de Nonchu Quintana, ha pintado uno precioso de las Cargas del Igan para el "Alcántara". A ver si consigo una foto para publicarla.

Santi Z dijo...

Respecto a las plumas y sus magnitudes la prudencia aconseja silencio, que luego todo se sabe..., pero lo que si es grande es mi decepción cuando transcurrido tiempo y mas que suficiente desde la publicación en el blog de estos párrafos magistrales del Príncipe de los Ingenios, aún es la hora en que ningún artillero y sin embargo amigo hace comentario alguno sobre la alusión que hace al arma del estampido. Tomando cumplida ventaja de que Don Miguel muriera en 1616, 4 siglos desde entonces, tiempo es de darle cumplida respuesta sin temor a su contundencia. ¿Hay respuesta? Si no es así lo daremos por bueno.

INCENTIVOS A LA INTERVENCION, ya que "intervenir", contra lo que pueda parecer,nunca fue palabra proscrita en este blog.

Chevi Jr. dijo...

Puesto que nadie lo ha refutado en los casi 400 otoños que llevamos ya desde entonces creo que por bueno lleva ya un tiempo dado, con lo que más que del arma del estampido podemos hablar sin miedo alguno del arma de la estampida...

Anónimo dijo...

Cada vez qeu se escribe en este foro sobre el Arma, maliciosamente me preguntan si lo he leido, y yo me enorgullezco.

Nuestro Coronel/Presidente ha adornado unas laminas del eminente pintor Ferrer Dalmau con unos textos del Principe de los Ingenios en el que hace unas referecias no muy favorables a la artilleria.

Uno no siempre esta de acuerdo con los grandes maestros, pero en este caso y despues de leer el texto nuevamente, he llegado a la conclusion que en su referencia a la artilleria no se referia en exclusiva a los expertos en el manejo del cañon. Yo mas bien creo que nuestro manco de Lepanto (1571) no sin razon añora ese enfrentamiento entre caballeros a una distancia maxima que permite ver el blanco de los ojos y donde las unicas armas eran la espada y la habilidad del caballero.

Por tanto me doy tan por aludido como vosotros, centauros que a lomos de vuestros tanques

"corta y acaba en un instante los pensamientos y vida de quien la merecía gozar luengos siglos."

De todos modos como tambien dijo el preso de Argel "Ladran luego cabalgamos.

Mi Coronel, he dicho.

jorge dijo...

No se cual ha sido el problema pero de anomimo nada
Jorge Bonal
Artillero

Santi Z dijo...

El alguacil alguacilado.

El artillero huyó espantado del resplandor de sus propias palabras corriendo a refugiarse en el anonimato para regresar, firmando su alegato, después de sentir un ligero golpe de brisa del Espíritu Jinete que adquirió, si bien levemente, en el transcurso de luengos años en las unidades a lomo.

Santi Z dijo...

AVISO PARA RECIÉN LLEGADOS:

No cunda la alarma pues nada de lo que digo pienso. Antaño los soldados de un mismo bando esgrimían entre ellos para mantener a punto el reflejo y la espada. Hogaño los hermanos en la milicia contienden en la única batalla posible, la dialéctica, para desengrasar el espíritu.

Pero como no me siento cómodo en la bonanza, terminaré diciendo que sería necio creer que La Caballería es lo único importante, tal como si en un gran banquete solo prestáramos atención al plato principal, otras viandas, manjares y accesorios son también necesarios.

Un fuerte abrazo querido Jorge.

Chevi Sr. dijo...

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