Coged las rosas mientras podáis;
veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta.




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25/11/10

Alfonso Queipo de Llano y Acuña.





Reportaje de Ernesto Trigueros publicado en la web de Carolo López Quesada, que reproducimos por iniciativa personal, y a petición de muchos Poetas que siguen la web de Carolo.

http://www.carololopezquesada.com/




Alfonso Queipo de Llano y Acuña.


 Alfonso Queipo de Llano y Acuña, Vizconde de Valoria, fue uno de los últimos jinetes militares Olímpicos junto con Enrique Martínez de Vallejo y Manglano. Su carrera deportiva fue más corta que la de éste último, pero igual de prolífica como veremos a continuación. De Alfonso Queipo, a los que tuvimos el privilegio de tratarle, nos queda por encima de todo el recuerdo de su gran personalidad y su magisterio ya que desarrolló una intensísima actividad docente y organizativa, especialmente durante la década de los setenta en la vieja Escuela de Aplicación de Caballería y Equitación del Ejército, después rebautizada como Unidad de Equitación y Remonta (UER) y en el Club Escuela Española de Equitación de Somosaguas. Sus dos disciplinas fueron el salto y el concurso completo de equitación.

 Datos biográficos.

Alfonso Queipo nació en Madrid el 11 de Agosto de 1931 y falleció prematuramente en el atentado-incendio del Hotel Corona de Aragón en Zaragoza el 12 de julio de 1979. Era hijo de Francisco Queipo de Llano y Alvarez de las Asturias Bohórques, Conde de Toreno. Se casó el 24 de marzo de 1956  con Sonsoles Alvarez de Toledo y Urquijo, a su vez hija de Alonso Alvarez de Toledo y Cabeza de Vaca, Marqués de Villanueva de Valdueza. Fueron padres de Sonsoles, Alfonso, Juan, Paz, Pedro y Paula. De todos ellos, en la actualidad únicamente Juan frecuenta las pistas de concurso haciéndolo con brillantez y con la gallardía de su padre.
 Queipo de Llano ingresó en la Academia Militar de Zaragoza y alcanzó la graduación de Teniente Coronel. Comenzó a participar en concursos hípicos nacionales al licenciarse, cosechando enseguida grandes resultados. Se proclamó Campeón de España absoluto de saltos el año 1962 con Eolo IV y fue subcampeón en 1969 con Tabú. La primera vez que fui a casa de los Queipo de Llano en la calle Ríos Rosas me quedé impresionado con los trofeos que atesoraba su salón. Corría la primavera de 1974 y se había generado un ambiente enrarecido por culpa de unas gamberradas que hicimos algunos de Somosaguas en el concurso de Sevilla por San José ese mismo año. Alfonso nos convocó a una merienda y en cuestión de minutos se cerró la polémica. Ahora vamos a centrarnos en su trayectoria internacional, ya que Alfonso empezó muy pronto, a partir de 1958, a formar parte del equipo español.

Palmarés internacional.
Alfonso Queipo fue Olímpico en dos ocasiones: Roma (1960), en concurso completo, con Noya y Tokio (1964), en saltos, con Infernal. Junto con Enrique Martínez de Vallejo, Luis Antonio Alvarez Cervera y Enrique Sarasola ha sido el único jinete español Olímpico en dos disciplinas diferentes a lo largo de la historia.
 Tomó parte en cinco Campeonatos de Europa de saltos, quedando entre los diez primeros nada menos que en cuatro ocasiones !!!  Fueron testigos de esta gesta las ciudades de Aachen en 1961 (8º con Eolo IV), Londres en 1962  (7º con  Infernal), Roma en 1963 (4º con Eolo IV) siendo el único jinete español de todos los tiempos clasificado entre los cinco primeros en esta Competición y de nuevo Aachen, la "catedral" (9º en 1965 con Infernal). Su "peor" resultado lo obtuvo en su última participación (19º en 1966 en Lucerna), una vez más con Infernal, su gran caballo sin duda alguna.
 Participó en numerosas Copas de Naciones, conquistando 5 de ellas para España, incluyendo la de Ginebra en 1965 junto a Enrique Martínez de Vallejo, Francisco Goyoaga y José Alvarez de Bohórques montando, como no, a Infernal, un digno hijo del gran Furioso. También integró, esta vez con “Celtíbero”, el equipo subcampeón de la Copa de Oro de la Península en el CSIO de Lisboa de 1960.
En 1966 fue décimo en el Campeonato del Mundo de Buenos Aires, una vez más con Infernal.
 Corrió muchos grandes premios ganando en Piazza di Siena el de Roma, su ciudad fetiche, en 1964 con Infernal. Sin duda este Gran Premio es de las pruebas de gran prestigio internacional que mejor se ha dado a los españoles. Recordemos que José Navarro lo ganó en 1949 con Quorum, Jaime García Cruz lo hizo en 1951 con Quoniam , siendo segundos Francisco Goyoaga con Kif-Kif en 1963, Alfonso Segovia con Tic-Tac en 1974, Juan Diego Gª Trevijano con Futuro II en 1986 y Enrique Sarasola con Garant en 1992. Todo ello sin perjuicio de los grandes resultados obtenidos en el mismo escenario por Carlos Figueroa en la década de los 50.
 3º en el Gran Premio de Madrid en 1959, ganador de la Potencia (entonces premio Mannessman Harvestore) en 1965, también ganó la Potencia del CSIO de Ginebra. El último gran triunfo de Alfonso Queipo de Llano se produjo en la emblemática pista verde del Club de Campo de Madrid, en el CSIO de 1970, donde se impuso en el Trofeo de Vencedores con Tabú.
 Además de Infernal y Eolo IV, sus principales caballos fueron Celtíbero, Tabú, Noya, Barba Azul, Quetsila y Desirée.

Su legado.
Hemos mencionado las facetas de profesor y gran organizador que distinguieron a Alfonso Queipo de Llano hasta su desgraciada y prematura desaparición en Zaragoza el año 1979 a la edad de 47 años. Tanto en la UER como en el Club de Somosaguas dejó su impronta de gran señor, excelente jinete y mejor persona. Su enorme calidad humana se reflejaba en el trato que dispensaba a cuantos le rodeaban sin distinción de clase o condición. Alfonso irradiaba autoridad, sin el más mínimo atisbo de autoritarismo y transmitía una rara mezcla de respeto y proximidad.

Tenía la gran virtud de aconsejar sabiamente desde la modestia.

Fue un gran impulsor del deporte hípico y, en especial, del concurso completo. Llevó profesores y caballos a Somosaguas de forma desinteresada. Su amigo Francisco Almansa contribuyó con un número significativo de caballos con los que las amazonas y jinetes de Somosaguas compitieron en varios campeonatos de España de menores de salto y completo con sus características chaquetas verdes.
Alfonso tuvo muchos amigos y una legión de admiradores entre los aficionados a los caballos. Muchos recordarán a Su Majestad el Rey Juan Carlos, cuando era Príncipe, galopando con Tabú mientras Alfonso le seguía a lomos de Usbek o de Lomeño por la Venta de la Rubia. No me atrevo a citar a sus amigos del mundo militar, entre otros motivos porque el artículo se haría interminable. Sí quisiera recordar que entre los jinetes y amazonas que de alguna manera recibieron el legado de Alfonso Queipo están Manuel y Borja Prado, Rafi Latham, José Padeira, Tito Laguillo, Santi De la Rocha, Javier Llorente, los hermanos Arango, Begoña Alonso, Babette y Cathie Mac Afee, Miryam y Juan De la Sierra...
Alfonso Queipo hubiera disfrutado de lo lindo con la equitación desplegada por Rafi Latham este año en la potencia de Madrid, en compañía de su amigo Enrique Vallejo…

Ernesto Trigueros Gómez-Dégano.

2 comentarios:

Chevi Sr. dijo...

Ayer en la taberna de tío Chindra, Gran Jefe Juan Valenzuela, se quejaba (sin acritud) de que siendo GJ Queipo Jefe de Equipo de Completo, le seleccionó para no sé qué olimpiada, a la que luego no fue, por no sé qué circunstancia, y que trató mucho con, G J Queipo y no sale en el reportaje. G J Valenzuela ganó un montón de completos en esa época, ni que decir de saltos. Bueno un día lo grabo y os lo cuento.

Gonzalo R-Colubi dijo...

Que gran honor haber tratado al Teniente Coronel Queipo de Llano. Y sobre todo haberlo tenido de JEFE (distinto de superior jerárquico) en las maniobras San Gregorio 79 pocos días antes del atentado del Corona de Aragón.