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4/2/10

Caprilli, la Equitación moderna, Nico, y otros asuntos.






En su día Santi Zerolo hizo una entrada sobre Federico  Caprilli y la Equitación moderna, lo podeis encontrar pinchando en CAPRILLI Y LA EQUITACION MODERNA (1) al final de la columna de la izquierda. Pero quizás el artículo sobre "la equitación moderna" de la Revista de Caballería del año 1913 (Cte. Fermoso), al estar en formato "jpg" alguno no lo haya podido leer, por lo que lo transcribo en esta entrada y añado alguna noticia al final.

Federico Caprilli, de él ya habla suficientemente Zerolín en su entrada.


Artículo de Cte. Fermoso

Hace tres o cuatro años se empezó aquí en Madrid a hablar de esa equitación que practicaba escaso número de jinetes, y que fueron víctimas de de las más duras censuras; de las que la menos molesta consistía en calificar de ridícula su posición a caballo.
Cierto es que muchos por el afán de sobresalir o de adoptar sin conocerlo todo lo nuevo, empezaron a montar, caricaturizando dicho sistema, y por esas calles veíamos todos, pobres figuras que más invitaban a la risa o a la compasión que a la censura.
Pero hay que tener en cuenta que tales jinetes no sabían de lo que creían practicar ni una regla, y solo a su atrevimiento e ignorancia y no al sistema debían achacarse los resultados.
Hablando hace unos días, en el Concurso hípico de esta Corte, con un amigo, me animó a que escribiese para la Revista de Caballería un artículo, tratando sobre la equitación italiana, porque creía él que sería útil para muchos. Yo aunque el menos señalado para hacerlo, tuve la debilidad de acceder a sus deseos, y cumpliendo mi promesa, pero con el temor de no acertar, voy a exponer mi criterio sobre dicho asunto, tal como yo lo he practicado y entendido.


Aquí tenemos a Nicolas Ibarra con Romerito cuando estaba en el Curso de Equitación, del que tuve el honor de formar parte. La teoría de Caprilli aún no la había explicado la cátedra, digo yo.

Por lo que se refiere a la posición del jinete, el busto debe ir siempre ligeramente delante de la vertical; poco, yendo al paso y trote, al galope ordinario, y más aun, en largo y en el salto de obstáculos, pero sin que rebase nunca de las rodillas del jinete, la vertical que pasa por el centro de gravedad del busto o la que parte de los hombros, que coincide aproximadamente con aquella.
Esta posición del busto ha de ser siempre en forma tal que la línea de la espalda y riñones sea siempre recta o cóncava, jamás convexa, y esto a todos los aires y en todo momento, incluso en todas las fases del salto de obstáculos.

Como consecuencia de lo dicho, el pecho resultara saliente o convexo y los hombros retirados o abiertos, esto es, acercando los dos omóplatos cuanto sea posible.

La cabeza elevada, alejando algo la barba del pecho.

Los brazos, semidoblados por la sangría, más al paso y trote que al galope, pero nunca completamente estirados, salvo en el momento de ceder con ellos, en la primera y segunda fase del salto de obstáculos, que es necesario hacerlo para permitir al cuello del caballo que se alargue convenientemente para que el salto se haga en las condiciones más ventajosa posibles; esto es, tal como el animal lo verifica cuando salta en libertad.

El asiento del jinete, lo más adelantado posible, y en el galope y salto, las asentaderas se acercan y se alejan de la silla más o menos, según la violencia del aire y brusquedad de las reacciones, pero sin llegar a tocar con ellas la montura, procurando encajarse bien en esta, de modo que la horcajadura se acerque mucho a ella y dando a los muslos una posición más cerca de la vertical que de la horizontal, no obstante llevar los estribos uno o dos puntos que el sistema corriente.

Decimos que los muslos deben ir más cerca de la vertical que de la horizontal, porque es así como se se hace mayor la superficie de contacto con la montura y como ésta entra más en la horcajadura del jinete. Tal posición aumenta la seguridad a caballo e impide que el jinete se agarre a la boca del animal, defecto este el más perjudicial, no solo para la ejecución correcta del salto, sino también porque dificulta el domar pronto y bien sobre los obstáculos. Con una mala mano, más aun, necesitando el jinete agarrarse a la boca de su caballo por falta de seguridad, y no dando fijeza al cuerpo por la presión adecuada de muslos y rodillas, no hay forma de obtener éxitos a caballo, y búsquese en estos defectos la cusa de la mayor parte de los fracasos.

Los muslos y las rodillas irán sólidamente adheridos a la montura por su parte interna y no por la interna-posterior, cosa, cosa que permite hacer fácilmente la posición que hemos explicado y que sería muy difícil de conseguir si el jinete se sentase y pusiese el busto vertical.

Es fácil comprobar, tanto a caballo como sentado en una silla cualquiera, que la fuerza de presión de muslos y rodillas es mucho mayor si se inclina el busto hacia delante que estando este vertical.

Es pues muy importante fijarse en esto, pues la seguridad a caballo aumenta con la posición italiana. Proscribe, esta escuela, emplear las pantorrillas para agarrarse al caballo, pues se observa que si se trata de hacerlo se disminuye la adherencia de muslos y rodillas porque se ahuecan y se pierde movilidad en aquellas, en el caso casi constante de tener que emplearlas para ayudar al caballo.

El jinete hará con las piernas un efecto hacia fuera, es decir, de alejarlas de vientre del caballo y caerán en la vertical o ligeramente detrás de esta línea, permitiendo ver la planta del pie del jinete a un hombre que se coloque a su costado a algunos metros de distancia. La punta del pie irá más elevada que el talón, aquella muy ligeramente vuelta hacia fuera y el estribo siempre en el puente del pie.

Como se ve por lo que llevo dicho, la equitación italiana no consiste en echar el cuerpo adelante, bajando la cabeza y levantando y retrasando el asiento, como hacen muchos jinetes que cree practicarla, y menos aún el hacer eso mismo, encorvando la espalda y los riñones y llevando los pies hacia delante, defecto bastante general, en el que, en estos días, vemos incurrir a varios jinetes en el concurso.

Tales posiciones viciosas, no arregladas a dicha escuela y de la que solo son una caricatura, sobre todo cuando se emplean al paso, trote y galope corto, son altamente ridículas y merecen las censuras que en general se les hace; pero esto está muy distante de la posición que hemos explicado, que es elegante, da seguridad extraordinaria al jinete, es progresiva la inclinación del busto en relación con el aire o con la velocidad a que se marcha y perjudica menos al caballo en el galope largo, porque, porque suprime en absoluto el golpeteo de las asentaderas sobre el dorso, lo cual calma, por solo este hecho, a muchos caballos que galopados de otro modo son violentos e ingobernables.

Marcelino Rojo, que no estuvo en el curso, ni falta que le ha hecho.


El contacto de las manos del jinete con la boca del caballo por medio de las riendas, debe de existir siempre, pero sin que el caballo se apoye en el bocado y si que las riendas queden nunca flotantes.

Dichos movimientos, a la vez que permiten al animal los de su cabeza y cuello, le estimulan a marchar hacia delante cuando, por ejemplo, al atacar un obstáculo, se nota que trata de disminuir la velocidad o rehusarla. Practicados con arte, proporcionan además al jinete, el medio de acompasarse con todos los movimientos del animal, y también el de calmarle o estimularle, según la amplitud y velocidad con que aquellos se hagan.

Es también principio de dicha equitación el permitir que el cuello del caballo vaya a todos los aires horizontal, evitando posiciones que, si bien son más airosas y elegantes y necesarias para los trabajos de picadero, son , en cambio, menos a propósito para conseguir aires externos, y rasantes, y para el salto de obstáculos, cosas todas que necesita emplear con harta frecuencia la equitación militar.

Lasa ayudas de de las piernas para estimular al caballo que disminuye la velocidad al atacar un obstáculo son por golpes repetidos de pantorrillas o de espuelas, según el caso, y tanto más enérgicos cuanto mayor es la resistencia que opone aquel.

Las riendas, para concurso, y en general para saltar en el campo y hasta en el picadero, se cogen con ambas manos, las que irán bajas, a la altura de la cruz y a ambos lados de ella, y para cambiar la dirección se emplea la mano directo tirando de la rienda del lado de volver, con la intensidad proporcionada a la resistencia encontrada, pero siempre con la rienda muy pegada a la tabla del cuello, y en los casos de gran resistencia se harán llamadas o tracciones intermitentes o repetidas, con la mano algo uñas arriba, que es como se aprovecha mejor la fuerza del brazo; pero sin que se entienda por esto que se han de dar sofrenazos, cosa proscrita en toda equitación, pues dichas tracciones intermitentes se harán no estando la rienda flotante. La otra mano del jinete impedirá que el animal doble el cuello, cosa que hace a veces para negarse a la obediencia; pero se adelantará lo conveniente para permitir que la primera produzca el efecto que se trata de conseguir. Si a pesar de obrar así el cuello se ablanda, el jinete interviene con las piernas, tanto para impedir que el animal se pare o disminuya la velocidad como para endurecer algo el cuello que, demasiado blando, se hace ingobernable. Nos referimos aquí solo a la equitación de concurso y de velocidad, pues para los trabajos de picadero y demás ejercicios que se hagan con las riendas en una mano desconocemos las teorías de la escuela italiana, y nosotros estamos conformes con todas las reglas de la escuela francesa.

Aunque somos partidarios del mando de riendas que acabamos de exponer, porque hemos comprobado su bondad y la energía con que impone la obediencia, no desechamos sin embargo, los efectos de oposición a la espalda, con la rienda del lado contrario a donde se quiere volver cuando se va a poca velocidad; ni el de oposición a la grupa, hecho con la rienda del lado a donde se pretende girar, yendo a velocidad; porque son dos efectos utilísimos en muchos casos para vencer serias resistencias y aumentar así los recursos del jinete, que permitirán salir triunfante en todos los casos.
Un servidor con super-Garboso, en el mismo curso de Nico y despues de las clases de Caprilli; quizás hubo algo que no entendí.



El salto de obstáculos se practica a todos los aires, pero insiste mucho, al principio tanto para la doma del caballo como para la enseñanza del jinete, en el salto al paso y al trote, exigiendo desde las primeras lecciones mucha cadencia en el aire y proscribiendo el aumentar la velocidad al acercarse al salto. Consiguen con este procedimiento poner los caballos tan tranquilos, entre los obstáculos, que saltan como autómatas y con una precisión admirable.
Por lo que se refiere al jinete, el salto debe entrar con la posición del cuerpo descrita al principio y animar a su cuerpo de la velocidad conveniente por medio de un impulso adecuado a la velocidad que lleve el caballo, para no retrasarse ni adelantarse al animal.; es decir, que deben ser dos cuerpos animados de la misma velocidad durante toda la ejecución del salto. En el primer tiempo o fase de este, por la posición que toma el caballo, las asentaderas del jinete quedan bastante alejadas de la silla, se acercan más cuando el eje del caballo se aproxima o coloca horizontalmente, y más aun cuando bascula, y por fin llega a tierra con los brazos al otro lado del obstáculo; pero sin que en ningún momento las asentaderas del jinete lleguen a tomar contacto con la montura, pues el jinete estará ligado a esta solo por los muslos y rodillas, pero poco, muy poco apoyado en los estribos, para evitar ponerse de pie sobre ellos, defecto muy general de la monta a la italiana, y que origina muchas caídas en las plantadas ante los obstáculos.


Chemi Beneitez y el busto.


El jinete durante todo el tiempo que dura el salto conservará la misma posición de busto, a lo que le ayudará extraordinariamente el pliegue de los riñones, o conservación de la línea plana de espalda y riñones que al principio explicamos, lo cual tiene la gran ventaja de no perturbar el equilibrio del caballo, tan inestable durante el salto con flujos y reflujos perjudiciales de peso, que desconciertan al animal, y le restan medios para saltar. Ya dijimos antes, y repetimos ahora, que el jinete procurará meter la montura bien en su horcajadura.

Los brazos, al acercarse al obstáculo, deben ablandarse para que su dureza no la interprete el caballo como una invitación al salto y lo haga desde lejos, como sucede muchas veces, con lo que se quita iniciativa al caballo para saltar y vienen esas equivocaciones o desacuerdos entre este y su jinete, tan desastrosos siempre en obstáculos grandes y que dan lugar con frecuencia a derribos, y a veces, a caídas.

Algunos intérpretes de la italiana opinan que es más seguro el salto para el jinete si este busca el contacto con la horcajadura o con la parte de delante de las asentaderas (jamás con la de atrás), en el momento que el caballo bascula, pero yo creo que se aparta del clasicismo del sistema y podemos asegurar, por haberlo ejecutado personalmente y verlo ejecutar a muchos y distinguidos jinetes que conocen aquél, que siempre que durante la ejecución del salto no pasa nada anormal, como por ejemplo, arrollar el obstáculo, falsear el caballo al recibirse al otro lado de él, vacilar o tender a la parada o despiste, arrancarse desde muy lejos sorprendiendo al jinete, etc., éste siempre obra en forma que primeramente hemos expuesto, a poco iniciado que esté en la italiana.

La posición del busto descrita la conserva el jinete en toda clase de obstáculos y también en la bajada de grandes pendientes, pues aquí, aunque el Reglamento italiano dice que se echará el busto hacia atrás, luego después de publicado aquel, en la Escuela de Pignerolo (1), según nuestras referencias, han adoptado la posición de cuerpo adelante, en vista de las dificultades que experimenta el jinete en las grandes bajadas para conservar el asiento, sobretodo en el momento de hacer el caballo puntal con los brazos al caer, momento peligroso para el jinete, en el que fácilmente puede verse lanzado fuera de la silla y cuyo inconveniente desaparece con la posición de cuerpo adelante que permite que permite bajar cortes casi verticales de muchos metros de altura, hasta a los jinetes peor dotados por la naturaleza y en un aprendizaje de algunas semanas.

Tales son, pues, las principales reglas que sigue dicho sistema y que hoy en España practican buen número de distinguidos jinetes, sobre todo militares, que hemos tenido ocasión de ver en el actual Concurso hípico de Madrid, aunque hay varios que no han entrado de lleno en él y otros que la practican defectuosamente, pero no nos cabe duda que cada año se conseguirá mayor perfección, y aumentará el número de adeptos, por sus indiscutibles ventajas, pues proporciona mayor decisión al jinete, rapidez en el aprendizaje, una perfección nunca conseguida con otros sistemas y mayor soltura y elegancia. Exige menor suma de facultades en el jinete, deja obrar al caballo con mayor libertad de movimientos y sin estar expuesto a los perniciosos efectos de las oscilaciones y del peso del jinete, que actúan sobre la boca y sobre el dorso, lo que le permite aprovechar mejor su fuerza y agilidad y llegar a hacerse más franco y diestro en el salto, al que llegará a tomar verdadera afición.
(1) No confundir con Zerolo, anterior a este.
(Cte. Fermoso)



Pero en este curso de equitación también hubo listillos que iban por delante de Caprilli.
Juan Luis Silanes, (Dobletes, algún día os diré porqué), con Miterano.

Aquí super-Nico. ya empapado de Caprilli.
OTROS ASUNTOS


Angelito me encarga que os diga que en su página,  http://www.angelcerdido.es/recorrido.html , podeis ver los recorridos del concurso en la Academia General Militar a celebrar el día 13, (teneis la entrada un poco más abajo).















Caito hizo que sonara la alarma, y hechas las averiguaciones constatamos que era a Roger Day, y no a Nico, al que buscaba la Scotland Yard.
http://www.elmundo.es/elmundo/2010/01/12/internacional/1263330324.html                                       

1 comentario:

Gonzalo R-Colubi dijo...

Dorso recto o cóncavo...hombros abiertos...muslos cerca de la vertical...brazos semidoblados...asiento adelantado... todo eso lo tengo meridianamente claro. Y está perfectamente ilustrado en el jinete que aguanta la defensa de su caballo en la entrada anterior del blog que anuncia el próximo Campeonato Regional Militar. El único defecto, el busto: me parece que lo tiene de soplapollas.