Coged las rosas mientras podáis;
veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta.




Aquí ponemos entradas de CABALLOS - CABALLERÍA o algo de interés excepcional para los POETAS.

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15/4/09

RECUERDOS HÍPICOS Y SOCIALES DE SAN SEBASTIÁN

San Sebastián, fundamentalmente a través de su Real Sociedad Hípica de Loyola, ocupa un lugar de honor, por tradición, en la Hípica Española.
Creo que actualmente es un CDSCM (Centro Deportivo Socio Cultural Militar) dependiente de DIAPER del ET (Dirección de Apoyo al Personal del Ejército de Tierra).
Hace pocos meses leí en algún sitio que Odón Elorza se lo quiere cargar. No sólo por ser un Centro Militar (desde hace muchísimos años abierto a socios civiles) si no por que suena mal. Suena a “Hacer Sociedad”. Excluyente por supuesto. No para todos los vascos y vascas, dixit el Alcalde como el exlehendakari. Lo conseguirá. Al tiempo.

(Cronica social del Diario Español "El Pueblo Vasco" de 1951)
A estas líneas traigo algunos documentos gráficos de épocas pasadas y algunos recuerdos que me permiten lo que mis padres me contaron y mi memoria de veranos en San Sebastián, de donde era mi madre y en donde mis padres se conocieron en algún Concurso Hípico a finales de los cuarenta.
En los años cuarenta y cincuenta en Donosti, mi madre decía San Sestabién, la actividad hípica era constante y creciente. Y el ambiente social. Concursos sociales, fiestas, cenas… en un ambiente fenomenal.

(Mi padre en un Concurso de San Sebastián a principios de los 50)
En lo ecuestre es obligado nombrar a Jose María Cavanillas como uno de los grandes impulsores de la RSH. Casi nada al aparato. Carolo López-Quesada, gran conocedor de la hípica española, en su web del mismo nombre, lo califica, con bastante acierto, como el mejor jefe de equipo español de todos los tiempos. Jefe, además de en numerosas Copas de Naciones, del equipo español medalla de plata en los JJOO Londres 1948. Magnifico profesor, entre otros, de mi madre. Con él, también en labores docentes, el sabio y veterano Martín y posteriormente Almendros.
(Jose María Cavanillas como jefe del Equipo Español que ganó la medalla de Plata en los JJOO Londres 48.)
En los veranos de los años sesenta-setenta recuerdo a magníficos jinetes y amazonas donostiarras. Entre otros a las hermanas Charola, los Casado, Emilio Caravaca, Manolo Moya, Inés Peña, y otros no tan buenos pero que nos lo pasábamos fantástico. Los Oroquieta (hijos del héroe cautivo en Rusia), Aymerich, Gallástegi, Machimbarrena, Colubi, Villacastín…menudo ambientazo. Como estábamos en una sociedad tan “excluyente”, no teníamos tiempo para cosas “raras”.
Cuando llegaba el Concurso (en aquella época Internacional, aunque lo ha sido en otras de Amistad, fronterizo, CSN “A”) venía a correr lo mejor de lo mejor. Manolo Ordovás, Pepito Orbe, Juanitín Nardiz, Luís Jaime Aveiro, Alfonso Segovia, Pepe Álvarez de Bohórquez, Joaquín Valencia, varios de los Arango, los tres Goyeneche, Carlos Figueroa, Carlos López-Quesada, Alfonso Queipo de Llano, Luis Alvárez Cervera, Enrique Martínez de Vallejo… y entre los extranjeros recuerdo a Pierre Jonquiers D’ Oriola, Beltrán de Balandá, Manolo Malta, Pimenta da Gama y especialmente al Doctor Arrambide del que mi hermano Jose y yo nos hicimos muy amigos consecuencia de un “chorreo” amistoso que nos echó. Habíamos apostado a J. Nardiz (el dinero se lo sacábamos normalmente a Juancho Goyeneche o a un amigo italiano de mi padre llamado Adolfo Marino). Iba Juanitín ganando la serie, y el último en salir era Hugo Arrambide con “Chimbote”. Por mucho que “tiramos de la cola” no derribaba, por lo que nos colgamos literalmente. Ni aún así. Ganó la serie y la prueba. Al echar pie a tierra vino directamente a nosotros y nos preguntó, con gran diplomacia, si éramos italianos pues esa actitud es imposible en los españoles. Aclarado el entuerto, nos hicimos íntimos… y ya teníamos a Hugo Arrambide a unir a Juancho y Adolfo Marino como mecenas para apuestas y bebidas (refrescantes).
Muchos años después, creo que en el 98, volví a San Sebastián donde tuve el privilegio de vivir en la Casa Grande de Lore-Toki invitado por Quique Marcello. Uno de los días fuimos a la Hípica de Loyola donde vi unas instalaciones en general muy mejoradas y mucho más modernas. Pero el ambiente social no tenía color con el de antaño. En los últimos tiempos han salido magníficos jinetes donostiarras. Usón, Garmendia y otros que me dejo en el tintero. Pero lo que vi es que se iba a montar, a trabajar a caballo muy seriamente, y para casa. Quizás es más profesional. Quizás es el sistema de conseguir más éxitos. Pero no es tan divertido. Eso es como la costumbre, perdida ya, de salir a cenar después de correr. Hace poco he leído algún artículo sobre la olvidada tradición. Decimos en Caballería que “el aguardiente es el aguardiente y el servicio es el servicio”.
San Sebastián sigue siendo “La Bella Easo”. Pero su sociedad se la han cargado. Los vascos y vascas que diría algún imbécil.

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