Coged las rosas mientras podáis;
veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta.




Aquí ponemos entradas de CABALLOS - CABALLERÍA o algo de interés excepcional para los POETAS.

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6/3/09

Cazadores de Alcántara

Santi Alvarez. "Tijeras" dice.

La fotografía en la que aparece parte de un Escuadrón de Alcántara, está tomada el día 16-3-1919 en la Cábila de Ishafen, al oeste de Segangan, sin duda en algún desfile o revista, como lo atestigua que los caballos llevan puestas las mantillas con la Cruz del Regimiento. El Suboficial de la Sección es el padre del Cor. D. Segundo Tercero López, ya fallecido, y abuelo del Cor. D. Juan Tercero Arribas.


En la siguiente fotografía aparece el citado Suboficial de Caballería Segundo Tercero Carreño, en el centro con gorra, rodeado de un grupo de Sargentos del Rgto. Alcántara. Todos los que tienen la cruz murieron en las acciones del del Regimiento del año 1921 durante el desastre de Annual. Sin duda la fotografía fué hecha en fecha próxima a los hechos. El Suboficial Tercero no participó en las heroicas acciones del Rgto., al ascender con anterioridad.




Con permiso de Santi, me permito ampliar:

La caída de Igueriben

El 17 de julio Abd el-Krim, antiguo funcionario de la Administración española en la Oficina de Asuntos Indígenas en Melilla, al mando de la cabila de los Beniurriagel (Ait Waryagar), y con el apoyo de las tribus cabileñas presuntamente aliadas de España, lanzó un ataque sobre todas las líneas españolas.
Igueriben, guarnecida por 350 hombres al mando del comandante Benítez, el defensor de Sidi Dris, no tardó en quedar sitiada. El 17 de julio Abd el-Krim inició el asalto, que cayó el 22 de julio. Durante cinco días, y a pesar del esfuerzo heroico de tres columnas de refuerzo, los españoles habían sido incapaces de auxiliar la posición de Igueriben, fracaso que hizo cundir la desmoralización entre las tropas de Annual.


La caída de Annual

Tras estos sucesos se concentraron alrededor del campamento gran cantidad de fuerzas enemigas, mientras que la moral del ejército español caía por los suelos. Al comenzar el asedio de Igueriben había unos 3.100 hombres presentes en Annual. Al cabo de dos días se incorporaron 1.000 más, y dos días después llegaron otros 900 de refuerzo. Así pues, el 22 de julioAnnual acogía a unos 5.000 hombres (3.000 españoles y 2.000 indígenas), con una fuerza de combate de 3 batallones y 18 compañías de infantería, 3 escuadrones de caballería y 5 baterías de artillería. Sobre ellos iban a lanzarse unos 18.000 rifeños al mando de Abd el-Krim, armados con fusiles y espingardas.
El campamento de Annual disponía de víveres para cuatro días y municiones para un día de combate, pero carecía de reservas de agua. El general Silvestre, consciente de la imposibilidad de defender la posición, acordó con sus oficiales la evacuación del campamento. Sin embargo, a las 3:45 del día 22 llegó un mensaje de radio del Alto Comisario Berenguer, prometiendo la llegada de refuerzos desde Tetúan. Una hora más tarde el general Silvestre comunicó de nuevo a Berenguer y al Min
istro de la Guerra su desesperada situación y su decisión de tomar urgentes determinaciones.

(Cadáveres en Monte Arruit. Cerca de 2.900 soldados españoles murieron el 9 de agosto de 1921 en esta posición.)
Al rayar el alba tuvo lugar una segunda reunión de oficiales, en la que Silvestre dudó entre la evacuación inmediata y la espera de la llegada de refuerzos. Las dudas se despejaron cuando se tuvieron noticias del avance de tres columnas rifeñas de unos 2.000 hombres cada una. Ante esta información, el general ordenó evacuar, anunciando su intención de replegarse a los fuertes de Ben Tieb y Dar-Drius, posición ésta última, que reunía las características para albergar gran cantidad de tropa y con el abastecimiento de agua muy fácil.
La retirada, cuidadosamente planificada, comenzó a las 11:00 horas: había dos convoyes, uno para retirar los mulos con la impedimenta, y otro para el grueso de la tropa, los heridos y el armamento pesado. Pero para entonces las alturas del norte, que dominaban los caminos de huida ya habían sido tomadas por los rifeños. La gran mayoría de los policías indígenas que las defendían se pasaron al enemigo, matando a sus oficiales españoles.

De modo que cuando las tropas españolas abandonaron el campamento, comenzaron a ser disparados. En ese momento comenzó el caos: los dos convoyes de evacuación de mezclaron sin ningún tipo de orden de hombres, mulos y material. En medio de la confusión, los oficiales perdieron el control de la situación. Sin nadie que cubriera su retirada, los hombres trataron de ponerse a cubierto de las balas corriendo hacia delante.

Los carros, el material y los heridos comenzaron a ser abandonados; muchos oficiales escaparon ajenos a su deber, y la retirada ordenada no tardó en convertirse en una desbandada general bajo el fuego de los rifeños.
Algunos oficiales y unidades mantuvieron la calma y lograron ponerse a salvo con un relativo pequeño número de bajas; pero en su inmensa mayoría los soldados salieron a la carrera y en completo desorden. El desastre pudo haber sido mayor si los Regulares al mando del comandante Llamas no hubiesen resistido en las alturas del sur. Ello dio tiempo a los huidos para pasar por el angosto paso de Izumar, evitando así una muerte segura a manos de los rifeños. Los Regulares se replegaron por escalones, retrocediendo monte a través en paralelo a la carretera, sin mezclarse con la riada de soldados en fuga.
Silvestre, que aún estaba en el campamento cuando comenzó el desastre, murió en circunstancias no esclarecidas, y sus restos no fueron nunca encontrados. Mientras una versión dice que, al ver el desastre, fue a su tienda de campaña y se voló la cabeza, otra versión dice que fue abatido a tiros por los rifeños junto con el coronel Manella y varios oficiales que trataban de defenderse.
En las cuatro horas aproximadas que duró el desastre murieron un total aproximado de 2.500 hombres españoles, a los que hay que sumar los ocupantes, 1.500 en total, de las posiciones de Talilit, Dar Buymeyan, Intermedias B y C, Izumar, Yebel Uddia, Mehayast, Axdir Asus, Tuguntz, Yemaa de Nador, Halaun y Morabo de Sidi Mohamed, todos muertos.

Quedaron 492 prisioneros españoles de los que sobrevivieron 326 ,algunos de ellos fueron siendo liberados desde el comienzo de la misión de rescate llevada a cabo entre otros, por los miembros de la Delegación de Asuntos Indígenas Gustavo de Sotoa y Luis de la Corte Luján, el resto fueron liberados finalmente en 1923, tras las negociaciones llevadas a cabo con Abd-el-Krim por parte de Horacio Echevarrieta, a cambio de 80.000 durosde plata.








Abd-el-Krim.










El asedio de Monte Arruit
Las pocas fuerzas que pudieron salir vivas, bajo el mando del general Navarro, segundo jefe de la Comandancia de Melilla, retrocedieron hasta Dar Drius, posición bien fortificada y con agua disponible. Sin voluntad de resistencia, creyendo que todo estaba perdido, se replegaron hacia Barbel y Tistuin. En la marcha, al llegar al río Igan, se produjo una nueva huida de oficiales, seguida de la estampida de sus tropas.
En esta ocasión el Regimiento Alcántara, mandado por teniente coronel Fernando Primo de Rivera y Orbaneja, salvó lo que quedaba del ejército con una serie de cargas, las últimas al paso debido al agotamiento de hombres y caballos, al precio de un 80 por ciento de bajas.
Finalmente, tras seis días de agotadora marcha, alcanzaron el campamento de Monte Arruit, una posición más difícil de defender pero más fácil de socorrer que Dar-Drius. Aquí, los 3.017 hombres de Navarro intentarían recomponerse, pero pronto Monte Arruit fue también cercado, y cortados sus suministros.
El 2 de agosto cayó Nador, siendo su guarnición la única que, tras rendirse, fue respetada por los rifeños. Con la caída de esta plaza quedó sentenciado el destino tanto de Monte Arruit como de Zeluán, asediada desde el 24 de julio. Ésta se rindió el 3 de agosto, siendo los supervivientes asesinados, y los oficiales, el capitán Carrasco y el teniente Fernández, quemados vivos.
Navarro desistió de intentar una huida desesperada hacia Melilla, negándose a abandonar a sus heridos. Al agotamiento físico había que sumar la desmoralización de la tropa, en algunos momentos al borde de la insurrección, y la carencia de agua (sólo tenían los bloques de hielo que dos aviones dejaban caer sobre la posición).
El 31 de julio una granada destrozó el brazo de Primo de Rivera, que fue operado sin anestesia, y murió el 5 de agosto por causa de la gangrena.
Vistas las condiciones, el general Berenguer, Alto Comisario de España en el protectorado, autorizó la rendición formal el 9 de agosto, a pesar de que ese día llegó de la Península un refuerzo de 25.000 soldados. Los españoles salieron de la posición y amontonaron sus armas. Los heridos y enfermos comenzaron a alinearse en la puerta del fuerte, preparándose para la evacuación. Pero cuando se dio la orden de partir, los rifeños atacaron a los indefensos españoles. Sobrevivieron 60 hombres de los 3.000 que se refugiaron allí, y salvó la vida el general Navarro de casualidad. Tiempo después fueron canjeados. Los cadáveres quedaron insepultos hasta la reconquista de la posición.


Santi A. Tijeras continua:
...te adjunto las fotografías de Monte Arruit de las que te hablé. Proceden de un pequeño album que tiene mi padre, y que ha escaneado mi hermano con mucho cariño para no cargarnos el original. Espero que sean de interés para complementar el tema...
CAMPAÑA DEL RIF 1921._MONTE ARRUIT Restos de los escuadrones con los que dió las cargas el Teniente Coronel Primo de Rivera.




Aspecto de los alrededores llenos de cadáveres de españoles asesinados por los moros.












Cadaver que apareció con las manos y brazos atados a la espalda.








Cadaveres españoles encontrados en el interior de una posición.


Capellán rezando ante los restos de españoles encontrados en el interiorde la posición.

10 comentarios:

Gonzalo R-Colubi dijo...

Ya sabeis que el Coronel Álvarez Tijeras padre de Manolo (de mi promoción e íntimo amigo) y Santiago mandó el "Alcántara" en los años ochenta. Yo le tuve de proto en la AGM, y le tengo un cariño especial. Militar y jinete como la copa de un pino.
En el Capítulo de anécdotas, Manolo le mangó, y nos lo dió a todos, un examen de "Cooperación Aeroterrestre" (¡¡??!!) en el que aprobamos todos con una nota similar a la media que hasta entonces llevábamos. Sólo uno sacó una nota muy superior a su media... no supo mirarse en el espejo de la promoción.
El "Albondigón" se dió cuenta ipso flauto, Manolo fué pasado por la piedra, se repitió el examen... y estaba claro que íbamos en bolas.
Santi precioso tu artículo que me hace recordar cuantos Abdelkrines hay. Y no todos moros.

Santi Alvarez "Tijeras" dijo...

Mi Tcol, yo sólo soy el de las Coca Colas. Las fotos y los comentarios son del jefe ("Albondigón"), lo que a Manolo y a mí nos obligó a volver a ver un replay de recuerdos variados del viejo Coronel. Gracias por tus apreciaciones sobre él, sus hijos pensamos lo mismo y ha sido siempre nuestro ejemplo.

Manolo Alvarez "Albondiguilla" dijo...

Querido Gonzalo.
Efectivamente la anécdota es cierta. Casualmente los siguientes fines de semana al hecho, tuve que estudiar un "güevo" y no bajé por la casa paterna, ya que me esperaba una buena bronca.
Para mí es un placer escanear estos documentos de nuestra historia reciente, que tanto dicen del carácter español (para lo bueno y para lo malo).Un abrazo

Santi Z dijo...

Gonzalo y Manolo, me queda la duda de si sobre el que no respetó la norma no escrita, lo de espejo es una casualidad o tiene mas fondo... Un abrazo a los dos y si Manolo o Santi podéis hacerle llegar otro abrazo al gran jefe mejor.

Gonzalo R-Colubi dijo...

Santi: lo de si tiene mas fondo, te diré que sí.Tanto como el fondo de un armario no sé si ropero pero sí con espejo.Eres un cabrito en toda regla. Te gusta picarme lo que no es difícil.
Un abrazo a mi amigo y COMPAÑERO

Anónimo dijo...

Por dar alguna luz en lo referido, si me lo permiten. El General Navarro salvó la vida al ser apartado por los jefes de las cábilas, junto con algunos oficiales más. Ellos valían "flus". El resto de la tropa fué aniquilada en cuestión de un par de horas, solo unos 30 lograron salvarse. Berenguer no hizo nada por socorrerlos, es más, cuando llegó el primer superviviente a Melilla, el día 10 de agosto, se le encerró y se le prohibió hablar con nadie. El ministro Eza quiso saber su versión ampliada sobre lo ocurrido, pero un cambio de gobierno no dejó ver la luz de esa versión.
Un saludo.

Alfredo Tercero dijo...

Hola, soy el bisnieto del Suboficial de Caballería Segundo Tercero Carreño ( amén de ser hijo del Coronel Tercero Arribas).
Me gustaría saber si es posible la fuente de dichas fotos, más que nada, por saber si sería posible conseguir una copia de los originales. Ya que me gustaría regalarselas a mi padre.
Un saludo

Chevi Sr. dijo...

Alfredo no tengo los originales, ni se como conseguirlos. Las fotos que hay en el artículo las puedes pinchar y guardar tal y como las tengo yo, si tienes alguna duda mandame un mensaje.

Gonzalo R-Colubi dijo...

Alfredo ponte en contacto con Nonchu Quintana (zquitre@et.mde.es)que como sabes manda el "Alcántara".
Un fuerte abrazo

Alfrodo dijo...

Muchísimas gracias. Contactaré con Fernando (además es de la misma promoción que mi padre según me ha dicho mi madre).
Rogaría que no le comentárais nada a mi padre, pues es una sorpresa que estamos llevando a sus espaldas.
De todas maneras como ha dicho Chevi (no acostumbro a llamarte así por mucho que mis padres y Pepe Huelin lo hagan, perdona), en caso de no poder acceder las descargo y las llevo a una tienda de fotos para que le den un efecto envejecido, a ver si es posible.
Muchas gracias a los dos.